Brasil: hasta dos años de prisión por incumplir la cuarentena

Una nueva norma es obligatoria. Cacerolada contra el presidente Bolsonaro, que confirma que su segunda prueba del coronavirus ha dado negativo

Cleaners work on the disinfection of a train at Central do Brasil train station as a measure on coronavirus disease (COVID-19) in Rio de Janeiro
Varios trabajadores desinfectan un vagón en la estación central de Brasil, en Rio de JaneiroRICARDO MORAESReuters

El Ministerio de Justicia de Brasil ha anunciado la cuarentena como medida obligatoria y penas de hasta dos años de prisión para aquellos que no se sometan a ella o la incumplan. Las medidas de prevención para evitar la expansión de la pandemia del coronavirus podrán ser impuestas por autoridades y agentes locales de salud, sin necesidad de contar para ello con una decisión judicial.

El anuncio se ha hecho público en el Boletín Oficial de la Unión y en él se contempla cómo las autoridades sanitarias podrán recurrir a las fuerzas policiales en caso de que alguien desobedezca sus indicaciones o se niegue a someterse a la cuarentena obligatoria.

De acuerdo con el texto, avalado también por el Ministerio de Salud brasileño, las autoridades “tienen la obligación de comunicar previamente a la persona afectada acerca de la obligatoriedad de la medida”. Una orden que llega en un momento de tensión, reflejado en las cárceles, y clamor social contra el presidente Bolsonaro.

Las penas por incumplir la reclusión obligatoria van desde 15 días de detención a dos años de cárcel, así como multas económicas, cuyo valor dependerá de la gravedad de la violación de las medidas adoptadas por el Gobierno brasileño.

El documento, del que se han hecho eco varios medios brasileños, determina que quien incumpla el aislamiento puede incurrir en la violación del artículo 268 del Código Penal, que recoge la potestad de las autoridades para impedir la propagación de enfermedades contagiosas, con penas que van desde un mes de prisión a un año y una multa. En cuanto al artículo 330, versa sobre la desobediencia a las órdenes legales de funcionarios públicos, penada con hasta dos años de prisión y multas económicas.

Brasil ha confirmado hasta el momento 291 casos de coronavirus y una muerte, que se produjo en Sao Paulo y estaba fuera de los registros previos. Las autoridades sanitarias también han informado de que actualmente se está siguiendo la evolución de más de 8.800 casos sospechosos.

Bolsonaro vuelve a dar negativo

Por otra parte, el presidente del país, Jair Bolsonaro, ha confirmado que la segunda prueba de coronavirus a la que se ha sometido ha dado negativo. El mandatario, que ha hecho el anuncio a través de su cuenta oficial en Twitter, se sometió a una segunda prueba después de que varios miembros de la comitiva con la que viajó la semana pasada a Florida para reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dieran positivo. “Informo de que mi segunda prueba para el Covid-19 dio negativo. Buenas noches a todos”, ha publicado el presidente brasileño en las redes sociales.

Por su parte, de aquellas personas que formaron parte de su comitiva a Estados Unidos, el secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Fabio Wajngarten, y el senador Nelsinho Trad dieron positivo.

El anuncio de Bolsonaro coincidió con una ola de caceroladas en Sao Paulo y Río de Janeiro para pedir la dimisión del mandatario. En un llamamiento a través de las redes sociales, cientos de personas salieron a las ventanas y balcones de sus casas con cacerolas y gritos de “fuera Bolsonaro”, anticipando las manifestaciones convocadas para este miércoles en su contra y que pueden verse truncadas por las restricciones anunciadas por las autoridades sanitarias.

Los barrios centrales paulistas de Consolaçao, Santa Cecilia, Higienópolis, Bela Vista, Pompeia y Jardins, próximos a la Avenida Paulista, y los de Jardim Botánico y Copacabana, en Río de Janeiro, vivieron las principales manifestaciones contra el gobernante, que ha ignorado las recomendaciones de los expertos y el domingo recibió un baño de masas de sus simpatizantes en movilizaciones que contrariaron las restricciones por el COVID-19