California busca cómo proteger a 108.000 “homeless”

Las autoridades del estado temen que más de la mitad se contagien en los próximos dos meses

Un "homeless" a la entrada de su tienda en un campamento de Sacramento, en California
Un "homeless" a la entrada de su tienda en un campamento de Sacramento, en CaliforniaRich PedroncelliAP

El gobernador Gavin Newsom dio la orden el pasado jueves a los 40 millones de residentes de California que se quedaran en sus casas. El problema es que el confinamiento ha dejado de lado a las aproximadamente 108.000 personas sin hogar que viven en las calles de este estado.

Los responsables de salud se preparan para que el coronavirus tenga un impacto descomunal en la población, pero especialmente en los “homeless”, que a menudo viven sin acceso a una higiene adecuada y, a veces, sufren enfermedades subyacentes.

Más de 60,000 personas sin hogar podrían contagiarse del Covid-19 en California durante los próximos dos meses, lo que perjudicaría gravemente el sistema de salud estatal, advirtió el miércoles Newsom. “Durante las próximas ocho semanas, consideranto los 108.000 californianos sin hogar que están en las calles, si se diese una tasa de contagio de aproximadamente el 56%, tendríamios a más de 60.000 personas que pueden contraer el Covid-19”, dijo el gobernador.

Newsom ha ordenado que se destinen 50 millones de dólares a la transformación de moteles y hoteles en refugios donde las personas sin hogar podrían aislarse si contraen el virus. Por su parte, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, anunció que hasta 6.000 personas sin hogar con coronavirus recibirían camas en los centros recreativos y de ocio. Mientras, el alcalde de San Francisco, London Breed, informó de que los vehículos públicos de la ciudad están siendo llevados al Presidio, un elegante parque público en una antigua base militar, para albergar a las personas sin hogar que necesiten permanecer en cuarentena.

Descansando en un colchón cerca de la Universidad de California en Berkeley, James Sears, de 27 años, declaró a Reuters que la represión que el área de la Bahía de San Francisco se había incrementado antes de la orden estatal de quedarse en casa ya había exprimido a las personas sin hogar. Sears dice que solo ha obtenido 50 dólares en la última semana, mucho menos de lo normal, y muchos de los restaurantes que le daban restos y agua caliente para preparar las comidas han cerrado.

“Las cosas se están poniendo ridículas”, insiste Sears. “No he podido ganar dinero en días”. En el lado positivo, después de que los ruidosos estudiantes universitarios de Berkeley se hayan ido de la ciudad, “ha sido más fácil quedarse dormido”, dijo.

En una estación de trenes al sur de San Francisco el viernes, Terry Atkins, de 64 años, dijo que la última vez que había dormido bajo techo fue ocho días antes en un Motel 6, en Sacramento, donde pagó 69 dólares por una habitación. Hablando mientras tose, dice que ha oído hablar del coronavirus, pero que no sabe nada acerca de las órdenes de quedarse en casa. “Creo en ayudar a las personas y mantener las cosas limpias”, dijo Atkins, señalando la basura alrededor de la estación de tren y diciendo que era necesario limpiarla. “El virus es causado por un germen sucio”.