Internacional

Coronavirus en India: cómo confinar a 1.300 millones de personas en el año nuevo hindú

India afronta la pandemia sin apenas camas hospitalarias y sin saber realmente cuál es el grado de propagación del coronavirus. Las últimas cifras oficiales hablan de solo 539 contagiados

El Gobierno indio afronta a partir de hoy el, quizás, mayor reto de la historia del país desde su independencia en 1947. Nada más y nada menos que 1.300 millones de personas, casi la quinta parte de la población mundial, han iniciado un confinamiento sin precedentes, de una duración inicial de tres semanas, para evitar una explosión de la pandemia de coronavirus.

Para tomar esta drástica decisión, al primer ministro, Narendra Modi, le han bastado las cifras de 539 casos confirmados y nueve muertes. Ha ordenado a sus compatriotas que permanezcan en sus casas como “única forma de evitar un desastre”. Pero Modi ha sido muy consciente desde el inicio de la crisis de varios factores que convierten a su país en una bomba de relojería: población concentrada en ciudades saturadas, alto porcentaje de pobres viviendo en condiciones de hacinamiento e insalubridad, mínimo sistema sanitario y el analfabetismo y baja formación de millones de indios, que los convierte en “ingobernables” en situaciones de pánico y confusión.

De hecho, cuatro horas antes de que el decreto entrara en vigor, la pasada medianoche, multitudes de personas abarrotaron las tiendas para abastecerse de leche, comida y medicamentos, a pesar de que Modi había asegurado el suministro durante toda la cuarentena, informa Ap. Otros miles, incluidos trabajadores y jornaleros, se desplazaron a sus casas en el campo desde ciudades como Nueva Delhi, incluso caminando -el transporte público también fue cancelado-, para asegurarse refugio y alimentos.

“Mi hija necesita medicamentos para la alergia regularmente. Las farmacias están abiertas, pero ¿cómo llegamos allí?” declaró a esta agencia Yash Goswami en la ciudad norteña de Moradabad. “¿Quién quiere arriesgarse a encontrarse con la policía? Están golpeando a la gente”, añadió.

Con esta composición de lugar, son muchos los que dudan de la efectividad de la cuarentena y de si las autoridades serán capaces de frenar la pandemia. Para empezar, el Gobierno no puede estar seguro del verdadero alcance de la enfermedad en su territorio. No puede fiarse de que la cifra de 539 casos y nueve muertes sea real. Se antoja muy pequeña en comparación con los datos de China, Italia y España. El país ha recibido a miles de extranjeros hasta hace poco tiempo -se cerraron los centros turísticos y se cancelaron vuelos la semana pasada- y las fuentes fiables sobre causas de fallecimientos son prácticamente inexistentes. Sin embargo, los expertos en salud advirtieron al Ejecutivo de que el segundo país más poblado del mundo se enfrentaba a una marejada de infecciones y enfermedades si no se tomaban duras medidas.

Y éstas se han adoptado después de tener evidencia de que el Covid-19 se estaba detectando ya en pequeñas ciudades después de los primeros casos aparecidos en Nueva Delhi, Bombay y otras grandes urbes. En éstas la eclosión puede ser cuestión de pocos días. La población de la India está aún más densamente poblada que la de China, lo que aumenta el riesgo de transmisión rápida del virus. En Nueva Delhi viven más de 21 millones de personas; en Bombay más de 18 millones.

Respecto al sistema de salud, India solo dispone de 0,5 camas de hospital por cada mil habitantes, en comparación con las 4,3 de China y 3,2 en Italia, según datos de CNN. Por tanto, “la única forma en que podemos salvarnos es mediante el distanciamiento social y permanecer dentro de nuestros hogares”, alertó el ministro de Información, Prakash Javedkar. “Un pequeño inconveniente ahora salvará tantas vidas”, añadió.

El martes, el primer ministro prometió una primera partida de 2.000 millones de dólares para reforzar el sistema, pero hay muchas de que se llegue a tiempo si se disparan los casos. Todo ello en medio de un bloqueo del sistema productivo, aunque insistió en que la alternativa podría ser peor. “Si no podemos gestionar los próximos 21 días, el país se retrasará 21 años”', declaró el martes de salud del país.

Respecto a los test, Balram Bhargava, director general del Consejo Indio de Investigación Médica, ha declarado que no hay necesidad de “pruebas indiscriminadas”. En una conferencia de prensa, dijo que el país tiene una capacidad de hacer entre 60.000 y 70,000 pruebas por semana. Reino Unido, un país con el 5% de la población de India, espera poder realizar pronto unas 25.000 diarias.

Éxito del primer día de confinamiento

Ahora al Gobierno le espera confiar buena parte del éxito de sus medidas a la concienciación ciudadana y a la capacidad disuasoria de las fuerzas armadas, desplegadas ampliamente al menos este primer día de confinamiento y con castigos ejemplares. Hoy las calles amanecieron desiertas. Las imágenes de televisión de muchas ciudades y pueblos mostraron mercados y oficinas cerrados, informa Ap. Las normalmente bulliciosas estaciones de ferrocarril estaban vacías. Agentes de la Policía y las fuerzas de seguridad se apostaban a las puertas de las tiendas para mantener el orden y la distancia de seguridad entre los ciudadanos que se acercaban a comprar productos básicos como leche, pan y otros alimentos.

En la capital, al amanecer, las principales carreteras, generalmente atascadas de tráfico, estaban silenciosas. El flujo constante y habitual de peatones se redujo al mínimo. “Delhi parece un pueblo fantasma”, declaraba Nishank Gupta, de 29 años. “Nunca antes había visto la ciudad tan tranquila”.

Otro problema añadido es que el inicio del confinamiento coincide con el comienzo del año nuevo hindú y el de unas vacaciones de nueve días en las que los fieles normalmente realizan rituales diarios en los templos. La orden de cierre, sin embargo, prohíbe las reuniones religiosas y ordena la clausura de los lugares de culto. Modi lamentó en un tweet que “las celebraciones no serán como lo son usualmente, pero fortalecerán nuestra determinación de superar nuestras circunstancias”. “Que todos nos unamos para ganar la importante batalla que enfrenta la nación contra el Covid-19”, añadió.

Algunos sin embargo, incluido un miembro del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata de Modi, desafiaron el cierre y asistieron a las ceremonias. Yogi Adityanath, el primer ministro del estado más poblado de India, Uttar Pradesh, rezó ante una estatua de Lord Ram en un templo improvisado en Ayodhya.

Médicos y tripulaciones, discriminados

Mientras tanto, el personal médico y las tripulaciones de las aerolíneas se quejan de que se enfrentan a la discriminación por parte de sus compatriotas, que creen que están contagiados. Tal es así que la aerolínea estatal Air India emitió una declaración apelando “a todos para garantizar que la tripulación de Air India sea tratada con el respeto y la libertad que merece cada ciudadano, especialmente aquellos que han cumplido sus deberes de manera desinteresada para el retorno de otros indios”.

Un comunicado del Ministerio de Salud reconoció ayer que se habían recibido múltiples quejas de médicos, enfermeros y otros trabajadores de la salud en Nueva Delhi de que los propietarios de las casas donde residían los obligaban a abandonar sus casas o apartamentos. El Ministerio pidió a la Policía y a las autoridades municipales que tomaran medidas estrictas contra ellos.