La pandemia revive el estigma de los PIGS en Europa

El coronavirus reabre la brecha Norte-Sur. España y otros ocho miembros de la UE reclaman la emisión de bonos europeos para hacer frente al impacto económico de la crisis sanitaria, pero Alemania, Finlandia y Países Bajos lo rechazan

Norte y Sur del club europeo vuelven a tener las espadas en alto. En un remedo de los peores momentos de la crisis de deuda, los socios comunitarios vuelven a reabrir la fractura entre países acreedores y deudores; virtuosos protestantes frente a católicos despilfarradores; orden frente a caos.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete se reúnen hoy por videoconferencia después de que los ministros de Economía y Finanzas fueran incapaces de llegar a un acuerdo este pasado martes sobre cómo afrontar los destrozos ocasionados por la crisis del coronavirus en la economía, teniendo en cuenta, además, que el virus se está cebando con aquellos países con unas cuentas públicas más precarias como Italia y España. Estados que aún arrastran las heridas de la Gran Depresión y con unas deudas públicas elefantiásicas que pueden acarrear grandes problemas de financiación a medio plazo en los mercados si la artillería pesada del Banco Central Europeo deja de surtir el efecto deseado. Las dudas y la tardanza del club comunitario contrastan con la acción decidida del otro lado del Atlántico. A pesar de que el número de contagios de EEUU es mucho menor, el Senado acordó en la madrugada del miércoles el mayor programa de estímulo en la historia del país con un alcance de 2 billones de dólares.

Ante los frentes abiertos de el encuentro del martes y el dique de contención construido por Países Bajos y Alemania, el otro grupo liderado por Francia Italia y España quiere dejar claro que no piensa abdicar de sus planteamientos y está dispuesto a plantar batalla. En una misiva firmada por un total de nueve Estados miembros entre los que también se encuentran Bélgica, Grecia, Portugal, Luxemburgo y Eslovenia se deja claro que “esta crisis global requiere una respuesta coordinada a nivel europeo. Necesitamos reconocer la gravedad de la situación y la necesidad de nuevas medidas para reforzar nuestras economías hoy, a fin de ponerlas en las mejores condiciones para una recuperación rápida mañana. Esto requiere la activación de todos los instrumentos fiscales comunes existentes para apoyar los esfuerzos nacionales y garantizar la solidaridad financiera, especialmente dentro de la eurozona".

Tras el análisis de la situación llega la propuesta. “En particular, debemos trabajar en un instrumento de deuda común emitido por una institución europea para recaudar fondos en el mercado sobre la misma base y en beneficio de todos los Estados miembros, asegurando así una financiación estable a largo plazo para las políticas requeridas para contrarrestar los daños causados por esta pandemia”. Una alusión directa a la emisión de eurobonos – bautizados ahora como coronabonos- por parte de mecanismos como el fondo de rescate (MEDE) o el Banco Europeo de Inversiones (BEI), opción que sigue causando sarpullidos a los halcones del Norte.

Por el momento, tan sólo existe un amplio consenso entre las capitales para que el MEDE pueda activar una de sus líneas de crédito a corto plazo, para los países que lo necesiten, que actuaría como un mecanismo precautorio en caso de que sea imposible acceder a la liquidez de los mercados financieros. Pero la unanimidad no ha llegado ya que países como España, Italia y Francia temen que este auxilio venga aparejado a un nuevo rescate más o menos encubierto con una dura condicionalidad y la firma de un Memorándum de Entendimiento con drásticas contraprestaciones. Aparecen aquí viejos fantasmas del imaginario colectivo como hombres de negro, troika, recortes y austeridad.

Una pesadilla que los Estados del Sur, cuyas heridas siguen supurando en parte, no quieren revivir. En la reunión del último Eurogrupo, Holanda ya dejó claro que tan sólo se podría recurrir al fondo de rescate como último recurso y a cambio de las correspondientes reformas. Como muestra del trauma que origina el tener que volver a acudir al MEDE, este pasado martes la vicepresidenta económica Nadia Calviño se prestó a aclarar que España no contempla en el corto plazo esta posibilidad y recordó los buenos resultados de las últimas subastas.

Sin embargo, los países del Sur consideran, por una parte, que se puede habilitar una línea de crédito específica dentro del MEDE con parámetros diferentes a los de las crisis anteriores ,ya que esta vez estamos ante un choque simétrico que afecta a todos los países por igual y, por otra, abogan por una solución a largo plazo que vaya más allá y no se limite tan sólo a la contención de daños en las semanas y meses venideros. Lo que España ha bautizado como Plan Marshall y que podría incluir desde eurobonos hasta la compra masiva de deuda por parte del Banco Central Europeo a través del fondo de rescate, la opción conocida como Ourtight Monetary Transactions (OMT) por sus siglas en inglés y que nunca se ha puesto en práctica.

Una vez más, todas las miradas se dirigen a la canciller alemana, Angela Merkel, que vuelve a tener en sus manos el futuro de la zona euro y del proyecto de integración europeo. Esta vez no hay margen de error.