Italia se plantea la vuelta a las calles el 4 de mayo

El aumento de víctimas sigue en descenso: mueren 542 personas en las últimas 24 horas y los contagiados rozan los 140.000

Las autoridades italianas trabajan en dos dimensiones paralelas. Los expertos sanitarios que ofrecen la actualización diaria de los datos repiten insistentemente que un paso en falso podría echar a perder todo el esfuerzo realizado hasta ahora. Pero, por otro lado, el Gobierno lleva días planeando junto a un comité científico la vuelta a la normalidad. Trabajan en el cómo y en el cuándo. Ésta es la gran pregunta que se hacen los italianos, y su respuesta podría ser el 4 de mayo.

Esa es la fecha que maneja en estos momentos el Ejecutivo para levantar el confinamiento, según publicaron ayer distintos medios italianos. Los ciudadanos podrían salir a la calle entonces, siempre extremando las precauciones, aunque el plan tendría una etapa previa. El inicio de la llamada ‘fase dos’ podría comenzar ya a partir del 14 de abril, cuando se prevé que las primeras industrias vuelvan al trabajo. Sería un retorno lento, progresivo y que sólo afectaría a determinados sectores.

Por el momento, la única fecha vigente es el 13 de abril, cuando termina el parón de toda actividad industrial decretado por el Gobierno. Se espera que en los próximos días el primer ministro, Giuseppe Conte, anuncie una prórroga, pero quedaría un resquicio para que un primer grupo de compañías vuelvan al tajo. El Gobierno trabaja en una lista detallada, en la que se daría prioridad a la construcción y todos los sectores que estén relacionados de algún modo con la agricultura.

Con el país al ralentí durante prácticamente un mes, las empresas se encuentran ya con el agua al cuello. Ayer una asociación de industriales de las principales regiones del norte -Lombardía, Emilia Romaña, Piamonte y Véneto- firmaron una carta conjunta pidiendo al Ejecutivo “la reapertura de las empresas y la defensa de los puestos de trabajo con total seguridad”. Precisamente estas zonas son las más golpeadas por la epidemia del coronavirus. Sin embargo, añaden los empresarios, “si las cuatro regiones principales del norte -que representan un 45% del PIB italiano- no logran reabrir en un breve periodo, el país corre el riesgo de apagar definitivamente el motor y cada día que pase será más difícil ponerlo en marcha”.

El Gobierno tiene que hacer equilibrios, por tanto, con la presión de empresarios y autoridades sanitarias que exigen cautela. Desde el exterior, el director regional de la OMS, Hans Herri P.Kluge, pidió ayer a los países que “no es momento de rebajar las medidas, sino que hay que redoblar o triplicar los esfuerzos”. Y mientras, desde dentro, el jefe de la Protección Civil, Angello Borrelli, llamó un día más a “mantener alta la guardia”. Un informe de la fundación sanitaria Gimbe alertó ayer de que el número de muertos podría caer a cero sólo en junio y recomendó que no se levanten las medidas hasta entonces.

Italia aún está lejos de ese escenario, aunque las estadísticas siguen ofreciendo buenas señales. Este miércoles el ritmo de contagiados se mantuvo en línea con días anteriores, con poco más de 1.000 nuevos infectados, pese a que el número de pruebas creció significativamente, con más de 50.000 en un día. Y, además, la tendencia de fallecidos continúa a la baja. Murieron 542 personas en las últimas 24 horas, por lo que el balance de víctimas mortales es de 17.669. Los casos totales rozan los 140.000.

Los primeros negocios en abrir deberán seguir manteniendo la distancia de seguridad y, cuando les toque su turno, en lugares como peluquerías habrá que tener cita previa para evitar aglomeraciones. Los técnicos también recomiendan que den definitivamente por terminado el año escolar. El Gobierno ya aprobó un decreto para que todos los alumnos pasen de curso, independientemente de que puedan volver a las aulas.