Biden apuesta por el desgaste de Trump

El ex vicepresidente se mantiene al margen de la pandemia de Covid-19 con la esperanza de cosechar los réditos de los errores de gestión del presidente

FILE PHOTO: Democratic U.S. presidential candidate and former Vice President Joe Biden speaks at the 11th Democratic candidates debate of the 2020 U.S. presidential campaign in Washington
El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, en un mitin electoral en Detroit el pasado jueves FOTO: Kevin Lamarque Reuters

Nadie duda que todos los demócratas sin excepción tienen un interés común: arrebatarle la Presidencia a Donald Trump. A pesar de haberse convertido en la campaña más reñida y con el mayor número de precandidatos en la historia del partido, los 22 contrincantes menos uno se veían obligados a ir retirando su candidatura y dar paso al que tenía más posibilidades: Joe Biden.

Una decisión anticipada, la de elegir tradicionalmente a un candidato que mejor representa el «establishment», forzada por la repentina crisis del coronavirus, y sin la sombra del socialismo de Sanders amenazando la cita.

El ex vicepresidente de Obama se convertía oficialmente, en las primarias de Wisconsin y tras la renuncia del senador aunque no de sus delegados presidenciales, en el líder demócrata que va a encaminar a su partido en esa dirección, la de la carrera presidencial. Pero su liderazgo, en estos tiempos de incertidumbre de la crisis sanitaria y económica del coronavirus, es más que discutible.

«Tanto si apoyaste a Bernie como a cualquier otro candidato a lo largo de estas primarias, has de saber que hay un hogar para ti en nuestra campaña. No solo eres bienvenido, sino también necesitado. Y haré todo lo que pueda para ganar tu voto en noviembre», publicaba Biden en Twitter. Sus redes sociales son ahora la única vía de comunicación del candidato con sus electores. Una voz silenciada en público por el confinamiento nacional, pero también como posible estrategia.

A la espera de ver cómo el Gobierno va resolviendo la crisis a medida que el virus invade EE UU y arrasa con fuerza en Nueva York, Nueva Jersey o Louisiana, los demócratas se mantienen estratégicamente al margen y Biden guarda un prudente silencio que le puede acabar resultando contraproducente. Por ahora, los sondeos le favorecen. Según uno Real Clear Politics, Biden contaría con 5.9 puntos más que Trump, contando el demócrata con el 48.9% frente al 43% del republicano.

Al margen de la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19 y de cómo se vayan gestionando sus efectos desde la Casa Blanca, el voto de algunos Estados «bisagra» (Florida, Ohio, Pensilvania o Carolina del Norte) y también los de algunos colectivos en crecimiento, como los latinos o los afroamericanos, puede acabar siendo decisivo en las presidenciales del 3 de noviembre.

El cirujano general y miembro del equipo de trabajo del coronavirus de la Casa Blanca, Jerome Adams, sorprendía con unas declaraciones en las que destacó el hecho de que «negros, latinos y otros grupos de color en EE UU están desproporcionadamente afectados por el coronavirus». Las críticas hacia su comentario se dieron no tanto por el fondo sino especialmente por la forma del mensaje, en la que utilizó un lenguaje inadecuado al hacer alusión a que dichas comunidades deben evitar el uso de «las drogas, el tabaco y el alcohol». Tras sus polémicas declaraciones, Adams fue señalado por pasar por alto problemas sistémicos que los expertos aseguran pueden contribuir a ese impacto desproporcional del virus por raza o desigualdad, ya que el cirujano general había asegurado con anterioridad que el incremento del número de muertes de afroamericanos por Covid-19 en algunos Estados no estaba asociado a su comportamiento.

En Chicago, la sexta ciudad más poblada del país con 2,7 millones de habitantes, cerca de la mitad de los 5.000 contagiados son negros, con una desproporcional cifra de fallecidos por coronavirus: 1.825 afroamericanos, frente a 847 blancos, 478 hispanos y 126 de origen asiático. Es decir, los afroamericanos representan el 30% de la población, pero suponen el 72% de las muertes por coronavirus.

Otra de las sorpresas en la gestión del coronavirus la daba desde el comienzo de la crisis el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Sus conferencias de prensa diarias se han convertido en una cita ineludible para conocer de primera mano la información que va dejando el virus.

Los más de 8 millones de habitantes de la ciudad de Nueva York están sufriendo también de manera desproporcionada los efectos de la pandemia, siendo el epicentro en EE UU desde hace dos semanas. Y, aunque las cifras de contagiados y víctimas mortales no son esperanzadoras, cerca de 160.000 y más de 7.000 respectivamente, la transparencia de Cuomo al ofrecer la información, reconocer la falta de recursos y pedir ayuda cuando ha sido necesaria le han otorgado la primera posición como el demócrata mejor valorado en estos momentos. Cuomo negó su interés de presentarse a las elecciones de noviembre, pero las encuestas lo colocan incluso por encima de Biden.