Israel: acuerdo para formar un Gobierno de unidad nacional frente al Covid-19

Victoria negociadora del primer ministro. El «Rey Bibi» estará al frente de Israel durante 18 meses más, después le sucederá Benny Gantz, líder de Azul y Blanco

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Tras tres repeticiones de elecciones, año y medio de ejecutivo en funciones y otra agónica ronda de negociaciones que apuntaba al fracaso, ayer hubo fumata blanca en Israel: Benjamin Netanyahu y su ex opositor Benny Gantz firmaron un acuerdo para establecer un gobierno de unidad. Si bien en los últimos compases de las conversaciones afloraron tensiones y desconfianza entre el Likud y el descompuesto Azul y Blanco –los socios de Gantz se escindieron tras su voluntad de pactar con Netanyahu-, ayer las formaciones limaron asperezas, especialmente en la carpeta judicial.

El “Rey Bibi”, inculpado en tres causas criminales, continuará su legado como el líder más longevo del país (más de 14 años en total), ya que ocupará el cargo en la primera cadencia de 18 meses.

A escasos minutos de un atardecer marcado por la conmemoración del recuerdo a las víctimas del Holocausto, y en un complicado ambiente en el estado judío por los estragos causados por el Coronavirus, los dos partidos anunciaron que se llegó a un acuerdo respecto al comité de selección de jueces. Este asunto era trascendental para Netanyahu, que de no haber congelado la actividad judicial en las primeras fases de restricciones impuestas por la pandemia, ya se habría sentado en el banquillo de los acusados. La Corte Suprema, a quién el “premier” acusó de “estado profundo” que pretende reemplazarle, no ha emitido todavía un dictamen sobre si un primer ministro con causas abiertas puede ejercer en el cargo.

El acuerdo establece que toda selección de jueces relevantes deben ser nombrados previo acuerdo entre las dos formaciones –aunque el Likud tendrá mayoría con dos miembros en el comité-, que Netanyahu tiene vetado por completo hacer asignaciones, y que el partido derechista asumirá el control de los dos comités centrales actualmente en la “Knesset”: el de finanzas, y el de gestión del coronavirus.

No son los únicos logros del Likud. Otra de las cuestiones por las que presionaba la derecha era iniciar el proceso de anexión de territorios y asentamientos judíos en Cisjordania, tras el beneplácito del “Acuerdo del Siglo” de Donald Trump. Inicialmente, Gantz se oponía a aceptar este peligroso camino. La mayoría de la comunidad internacional lo ve ilegal por considerarlo territorio palestino ocupado, y hay temor de que podría reavivar el conflicto palestinoisraelí en plena crisis por la pandemia. Pero el ex jefe del Ejército cedió y aceptó: se empezará a “aplicar la soberanía” el 1 de julio.

Además, el Likud asumirá otros cargos vitales: la presidencia de la Knesset, el ministerio de Finanzas, y media cadencia del ministerio de Exteriores. Otras carteras se repartirán también a sus socios naturales de extrema derecha y ultraortodoxos: seguridad interna, sanidad, interior, educación, transporte, energía, vivienda o medioambiente. Y se garantiza que no se alterará ni una coma de la polémica ley “estado-nación”, considerada racista por algunos sectores, ya que derogó el estatus del árabe como lengua oficial de Israel.

Gantz tuiteó tras la firma: “Evitamos unas cuartas elecciones. Salvaguardaremos la democracia. Lucharemos contra el coronavirus y nos preocuparemos por todos los israelíes. Logramos un gobierno de emergencia nacional”.

Pero sus ex socios Lapid y Ya’alon, y muchos de sus votantes, lo acusan de “arrastrarse” a los pies de Netanyahu. Gantz será primer ministro en octubre de 2021, podrá vetar leyes y decisiones del ejecutivo, Azul y Blanco asumirá las carteras de justicia, defensa, exteriores, comunicaciones, cultura y economía, y tendrá influencia en el manejo de la crisis generada por el Covid-19. Fuentes del partido celebraban que “la firma es un logro. No se podrá legislar para limitar a la Corte Suprema, ni cambios en el comité de selección de jueces”.