Despedido por no utilizar la hidroxicloroquina que recomienda Trump

El director de una agencia oficial de EE UU denuncia que ha perdido su puesto por negarse a implantar este medicamento sin fundamento científico

White House Coronavirus Task Force press briefing
Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence en una rueda de prensa en la Casa BlancaMICHAEL REYNOLDS / POOLEFE

Robin Bright, responsable hasta esta semana de una de las agencias gubernamentales de EE UU que combaten la pandemia de coronavirus, ha denunciado que fue relevado fulminantemente de su cargo por oponerse a los esfuerzos “políticos” de Donald Trump para promover un medicamento contra la malaria como remedio para Covid-19 cuando no hay pruebas de su eficacia.

Rick Bright era director de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico (BARDA), donde trabaja desde hace diez años, y según un comunicado que ha hecho público hace unas horas, fue echado el martes y destinado a un puesto menor, en lo que sus abogados, Debra Katz y Lisa Banks, califican de "represalia, simple y llanamente''.

La controversia del caso, destapado por el diario “The New York Times”, ha girado en torno al ya famoso -gracias a Trump- fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, que el presidente lleva semanas promocionando en sus ruedas de prensa diarias en la Casa Blanca como el posible remedio contra el Covid-19.

BARDA es una unidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos creada para contrarrestar las amenazas de bioterrorismo y enfermedades infecciosas contra Estados Unidos, y en las últimas semanas ha estado tratando de comenzar a trabajar en una vacuna contra el coronavirus.

Graves acusaciones contra la Casa Blanca

“Estoy denunciado lo sucedido porque para combatir este virus mortal, la ciencia -no la política o el amiguismo- tiene que liderar el camino”, asegura Bright en su declaración, que fue divulgada por sus abogados y recoge la agencia Ap. “Específicamente, y en contra de directrices equivocadas, limité un uso extendido de la cloroquina y la hidroxicloroquina, promovido por la Administración como una panacea, pero que claramente carece de fundamento científico”, añade Bright. “También me resistí a los esfuerzos por financiar las drogas potencialmente peligrosas promovidas por aquellos con conexiones políticas” con la Casa Blanca, agregó.

Cuando se le preguntó sobre Bright en la sesión informativa de ayer, Trump contestó que “nunca había oído hablar de él”, para después añadir: "El tipo dice que fue echado de un trabajo... Tal vez lo fue. Quizás no lo fue... No sé quién es''.

Ahora Bright y sus abogados solicitan una investigación de lo sucedido al inspector general del HHS y de la Oficina de Asesoría Especial, una agencia independiente que tiene entre sus competencias la protección de los empleados que denuncian al Gobierno. "Si bien estoy preparado para analizar todas las opciones y ser “creativo” respecto a posibles tratamientos efectivos, resistí acertadamente las presiones para proporcionar un medicamento no testado en la población estadounidense'', escribió Bright.

Una de las principales críticas a la respuesta dada por la Administración Trump a la pandemia es que hizo muy poco en el mes de febrero para reunir el equipo necesario contra la pandemia. “La ciencia, al servicio de la salud y la seguridad del pueblo estadounidense, siempre debe triunfar sobre la política”, insiste Bright.

Trump ha promocionado repetidamente la hidroxicloroquina contra la malaria, llegando incluso a ofrecer testimonios de enfermos que la presentan como la droga que salvó sus vidas. Pero un estudio reciente de 368 pacientes en hospitales de veteranos de EE UU no encontró pruebas de su eficacia ni que evitara más muertes. El estudio ha provocado un debate en la comunidad médica, y muchos profesionales se muetran recelosos a la hora de usarlo. Se ha administrado hidroxicloroquina a pacientes en el área de Nueva York, el foco del Covid-19 más intenso del país. Por lo general, en combinación con el antibiótico azitromicina.

Los demócratas abrirán una investigación

Por el momento no ha habido respuesta dle HHS a las duras acusaciones de Bright, y tampoco ha responido a su solicitud de una investigación. Pero los principales líderes demócratas del Capitolio ya han apoyado la apertura de investigaciones. “El presidente Trump no es un médico, un científico o un profesional médico”, dijo Rosa DeLauro, representante demócrata por Connecticut y que preside la comisión panel de la Cámara que supervisa las finanzas del HHS.

``La idea de que él y sus representantes puedan estar tomando decisiones basadas en la efectividad que el presidente cree que tienen drogas como la cloroquina y la hidroxicloroquina... es completamente inaceptable‘’. Danielle Brian, directora ejecutiva del Proyecto sobre Supervisión del Gobierno, un grupo de vigilancia no partidista, declaró por su parte que “castigar a este denunciante por hacer su trabajo nos devuelve a la edad oscura”.