El milagro de Nueva Zelanda tiene nombre de mujer: Jacinda Ardern

La primera ministra declara la “victoria” sobre el coronavirus. Tras una cuarentena y 19 muertos, suavizará a partir de esta noche el confinamiento, pero avisa: “Reabrimos la economía, no retomamos la vida social”

“Hemos ganado la batalla. No hay apenas contagios locales en Nueva Zelanda". Con estas palabras, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacindra Ardern, daba hace unas horas por doblegada la principal amenaza del coronavirus en su país, las infecciones.

La joven mandataria tiene motivos para el optimismo. Después de una dura cuarentena de más de u mes, el país ha registrado 19 víctimas mortales, con 1.469 casos en total (1.122 confirmados y otros 349 dudosos) y ya 1.180 pacientes recuperados. Su tasa de transmisión se sitúa por debajo del 0,4%, frente a la media internacional ha sido del 2,5%.

Es el momento, dijo a los periodistas en Wellington, de mostrarse “optimista de que continuaremos en este camino del éxito” para lograr las cero infecciones”, aseguró Ardern, que ha sido alabada internacionalmente por su gestión de la pandemia (junto a otras líderes como Tsai Ing-wen en Taiwán, Angela Merkel en Alemania o Mette Frederiksen en Dinamarca). La primera ministra se propuso desde el primer momento no frenar la pandemia, sino erradicarla de raíz, y para ello no escatimó ni medidas contundentes, como el cierre de fronteras -el 26 de marzo- ni test, ni rastreo de contagiados. Desde el domingo anterior se ha registrado un nuevo caso de la Covid-19 entre sus cinco millones de habitantes.

Por tanto, ha llegado el momento, dijo, a partir de esta medianoche, de rebajar el nivel de alerta 4, que estuvo vigente durante más de cuatro semanas y que implicó el cierre de todas las actividades y la cuarentena de la población, al nivel 3.

“Hemos hecho esto juntos. No existe una transmisión comunitaria generalizada en Nueva Zelanda. Hemos ganado esa batalla", insistió Ardern, que compareció junto con el director general de salud, el doctor Ashley Bloomfield.

El 11 de mayo, su Gabinete tomará una decisión sobre un posible paso al nivel 2, pero Ardern dejó muy claro que si el país necesita permanecer en el nivel 3 más tiempo, “lo haremos”. Por tanto instó a los neozelandeses a hacer un balance de los números y envió sus condolencias a quienes han perdido seres queridos en la pandemia.

La última víctima ha sido una mujer de 90 años, la tercera que fallece de la residencia de ancianos CHT St Margarets, que había sido trasladada de urgencia al Hospital Waitākere. La decimonovena persona en morir por coronavirus en Nueva Zelanda, insistió Bloomfield. Mientras ofrecía los últimos datos, explicó que algunos casos probables se han reclasificado, lo que lleva a una caída neta en contagios confirmados a 1.469, informa el periódico local “The Dominion Post”. Aun así, tanto Ardern como Bloomfield reiteraron que los neozelandeses deben permanecer vigilantes.

Respondiendo a una pregunta sobre si la erradicación era posible en Nueva Zelanda, Bloomfield aseguró que sí, que el objetivo del país es la completa eliminación. “Este es un virus complicado”, declaró Bloomfield, que dijo sentirse “muy seguro” de que el país podría pasar al nivel 3 de manera segura, dadas las últimas inversiones realizadas y la capacidad de rastrear nuevos contagios y controlar a los infectados.

Reapertura económica

Después de casi cinco semanas de un bloqueo nacional, las restricciones disminuirán ligeramente: se espera que unas 400.000 personas regresen a trabajar este martes, según “The Dominion Post”,con centros y escuelas de primaria abiertos de manera restringida. Las tiendas de alimentación que ofrecen comida para llevar y entrega a domicilio también pueden reabrir, así como las cadenas de comida rápida como KFC, McDonald’s y las cadenas de pizza.

“Estamos abriendo la economía, pero no estamos retomando la vida social de las personas”, alertó la primera ministra al instar a la población a permanecer dentro de sus “burbujas” y reducir los contactos con terceros. Los centros comerciales seguirán cerrados, así como las reuniones numerosas.

La laborista Arden, reconocida mundialmente por su empatía con las víctimas ante tragedias como la matanza supremacista de Christchurch y la erupción del volcán “White Island”, no descartó la posibilidad de reanudar en unas semanas los vuelos entre su país y Australia y otros destinos del Pacífico. Pero dejó muy claro que lo hará con todas las precauciones: “No estoy dispuesta a echar por la borda todo lo conseguido”, aseguró.