¿Incursión marítima en Venezuela o montaje para aumentar la represión?

La supuesta invasión por parte de militares rebeldes denunciada por el régimen de Maduro pone de relieve el creciente malestar castrense en el país caribeño

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El régimen de Venezuela denunció este fin de semana una nueva maniobra para desalojar a Nicolás Maduro de la presidencia del país. Según el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, se desarticuló una incursión de un grupo armado por vía marítima, procedente de Colombia, que intentó ingresar por las costas del estado La Guaira como parte de la denominada “operación Gedeón”, en la que participarían varios grupos disidentes antichavistas, la mayoría de ellos de la Guardia Nacional.

La operación, según información del Gobierno, se saldó con ocho muertos y dos detenidos, uno de los cuales sería un venezolano agente de la DEA, la agencia antinarcóticos de EE UU. “Es una acción de mercenarios, un golpe contra la institucionalidad del país”, afirmó Diosdado Cabello. Al frente del grupo armado se encontrarían los militares Colina Ibarra, “el desertor Javier Nieto Quintero” y el ex soldado estadounidense, Jordan Goudreau, quien estaría a cargo del entrenamiento de tres campamentos de desertores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, “coordinados por el golpista Clíver Alcalá”, según Telesur.

Clíver Alcalá, antiguo aliado de Hugo Chávez, huyó hace tiempo de Venezuela y se instaló en Barranquilla (Colombia), donde se entregó en marzo a las autoridades de Colombia, que le deportaron a EEUU tras ser acusado de narcotráfico por la Fiscalía de este país. Goudreau, según la agencia AP, es un militar retirado del Ejército estadounidense que trabajaba como contratista privado desde 2016 al frente de su propia empresa de seguridad privada, Silvercorp USA.

En un vídeo distribuido este domingo en Twitter, Goudreau explica que la maniobra "es real y que hay hombres y mujeres arriesgando la vida en estos momentos por la libertad de nuestra patria y nuestros presos políticos. Les agradecemos y les solicitamos muy responsablemente a los generales, comandantes, capitanes y subalternos a que se unan a esta gesta”. También acusa a Juan Guaidó y a sus asesores Juan José Rendón y Sergio Vergar de haber firmado un contrato para llevar a cabo esta operación armada. Goudreau ha explicado que este movimiento para “la liberación de Venezuela” sigue en marcha con unos 60 hombres en activo y agentes dobles dentro de Venezuela.

Varios expertos restan credibilidad a este supuesto plan. “La supuesta invasión de un grupo armado por las costas del estado Vargas no resiste un mínimo análisis militar cierta seriedad”, señaló el general retirado Fernando Ochoa Antich, ex ministro de la Defensa y ex ministro de Relaciones Exteriores, al diario El Nacional. “A nadie se le puede ocurrir invadir, justamente, por el sitio más populoso y vigilado por las fuerzas represivas del régimen ni mucho menos con una cantidad de hombres y medios tan precarios”, añadió.

Consultada por LA RAZÓN, Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional, asegura que “ya no es posible saber qué es verdad y qué es falso en Venezuela”, donde “la gente está expuesta a niveles alarmantes de guerra psicológica y terrorismo de Estado propio de los regímenes totalitarios”.

San Miguel cree que ante la amenaza de una invasión como la denunciada este domingo, la Fuerza Nacional debería haber tenido un protagonismo mayor porque es la institución encargada de enfrentar un desafío así. Sin embargo, “la respuesta del Ministerio de Defensa fue débil y tardía. El comunicado llegó ocho horas después y el mensaje era repetitivo respecto a lo que ya se había dicho. El ministro Padrino estuvo ausente en el desarrollo de las medidas para impedir esa supuesta incursión”.

Este dato abre varias conjeturas, añade San Miguel, “desde una actuación desordenada hasta la hipótesis del falso positivo”. “Los datos aportados también complican la credibilidad oficial, como son el hallazgo de un pequeño bote a la deriva, tarjetas de crédito y documentos de conducir entre las pertenencias de los supuestos invasores. Tampoco se sabe quiénes fueron asesinados y quiénes están detenidos", lo que arroja más arbitrariedad y confusión a lo denunciado en un país donde hace unos días murieron casi 50 presos en un motín en una cárcel en medio de la crisis del coronavirus.

Sea verdadero o falso el supuesto intento de invasión marítima, San Miguel considera que este hecho “alimenta las variables para la inestabilidad política en Venezuela, que es aprovechada por organismos de inteligencia del Estado para reprimir aun más”.

Sebastiana Barraez, periodista venezolana experta en asuntos militares, va más allá y asegura que lo anunciado por el chavismo no llegó a ser una incursión militar. “No hubo invasión alguna. Lo que sí ocurrió es que un grupo de militares retirados de la Guardia Nacional, trataron de ingresar al país por Macuto para tomar posición, porque forman parte de un movimiento de pequeños grupos que planificaron ingresar a territorio venezolano para desarrollar una rebelión militar. Los esperaban, los enfrentaron, detuvieron a algunos y a otros supuestamente los mataron en el enfrentamiento”.

El presidente encargado así reconocido por más de 60 países Juan Guaidó dijo en un comunicado que "el régimen busca desviar la atención ante un supuesto hecho en las costas del estado Vargas, plagado de incongruencias, dudas y contradicciones, de donde presumimos dos versiones: un montaje fabricado o un hecho delictivo manipulado por la dictadura para continuar la persecución hacia el gobierno interino, la AN y las fuerzas democráticas; militares o civiles venezolanos presuntamente ejecutados extrajudicialmente por la dictadura y sus cadáveres han sido utilizados para crear un falso positivo en las costas del estado Vargas”.

En los últimos años, el Gobierno de Maduro ha denunciado varios intentos de derrocamiento del presidente y sublevaciones militares de baja magnitud que no lograron poner en peligro al régimen y que llenaron las cárceles de militares rebeldes. La mayoría “no fueron rebeliones ni intentonas golpistas”, sostiene la experta en Defensa Rocío San Miguel. “No representaron una amenaza en puntos vitales del país ni se puso en riesgo la capacidad militar o política del estado”.

Esas maniobras ponen de manifiesto, añade San Miguel, el malestar en el estamento militar, que suma más de 3.000 deserciones en los últimos tiempos con militares huidos a Colombia, Brasil, Estados Unidos y Trinidad y Tobago. Además, entre 300 y 350 uniformados están presos por delitos políticos, según datos de la organización civil Control Ciudadano.

Para el chavismo, el recuento de sublevaciones es mayor ya que incluye en su haber las protestas sociales de 2014, las llamadas “guarimbas”, que acabaron con cientos de muertos en las calles. La autoproclamación de Guaidó como presidente encargado de Venezuela el 25 enero de 2019 también fue calificada por el chavismo como un intento de golpe de Estado, pese a que la Constitución establece que si no hay presidente electo al inicio del periodo presidente es el presidente de la Asamblea Nacional (Guaidó) el que se encarga de la presidencia de la República hasta la celebración de nuevas elecciones.