Los países a la vanguardia en la lucha contra el virus: el tamaño no importa

Los pequeños Estados europeos han sabido gestionar antes y mejor la crisis sanitaria que los grandes, que, con la salvedad de Alemania, se han visto superados por la pandemia

Soldados austriacos en una barraca de Viena movilizados por el Gobierno para combatir el Covid-19
Soldados austriacos en una barraca de Viena movilizados por el Gobierno para combatir el Covid-19Ronald ZakAP

Los países europeos que atisban la luz al final del túnel de la crisis sanitaria del Coronavirus son aquellos que más rápidamente actuaron cerrando fronteras y parando la actividad socio económica a la vista de las noticias que llegaban de Italia. Todo ellos tienen en común ser Estados pequeños, con una población que no superan los diez millones de habitantes, una mortalidad reducida en comparación con los grandes países europeos, y una cifra récord de pruebas diagnósticas. Así, Austria contabiliza en dos meses menos de 600 fallecidos, la cifra que registra Reino Unido en un solo día o Italia o España en plena curva de la pandemia.

El cerebro detrás de la estrategia del Gobierno del canciller Sebastian Kurz es Antonella Mei-Pochtler, una ex ejecutiva de la consultora BCG nacida en Italia y formada en Alemania. La empresaria de 61 años lamenta la prepotencia que a menudo presentan los grandes países. “Hay una arrogancia innata de países grandes que piensan que ningún otro país es como ellos. Los países pequeños tienden a aprender mucho más unos de otros. Estamos mucho más abiertos a mirar a la derecha, izquierda, arriba y abajo”, explica Mei-Pochtler en una entrevista al “Financial Times”.

En este sentido, desde que en febrero se detectó el primer caso de coronavirus, las autoridades austriacas comenzaron a contactor con médicos y científicos en Lombardía y Emilia Romaña para conocer la situación desde el terreno y obtener así información para poder adoptar la estrategia nacional contra la pandemia. No se limitaron a las redes diplomáticas del país alpino, sino que recurrieron a toda su agenda de contactos personales y profesionales. “Somos un país pequeño, pero podemos aprender de todos y no creemos que lo sepamos todo”, asegura la asesora del Gobierno.

Mei-Pochtler también ha sido puesta a cargo de la “junta de compensación de operaciones futuras”, que supervisará la normalización de la vida pública de Austria después de la pandemia. Las tiendas en el país ya están abiertas, y los cafés y restaurantes comenzarán a servir a los clientes nuevamente a mediados de mayo.

Como en Noruega y Dinamarca, a la cabeza también de la lucha mundial contra el Covid-19, ha jugado un papel muy importante la confianza que el Gobierno goza entre sus ciudadanos, lo que permite una rápida aplicación de medidas de emergencia en tiempos de crisis como la que estamos viviendo. El 63% en Dinamarca, el 50% en Austria, el 68% en Luxemburgo o el 59% en Países Bajos contratan con el 25% en Italia, el 21% en España o el 21% en Reino Unido.

En el caso concreto de la confianza en las instituciones en los los países nórdicos, Anders Dybdal, experto en comunicación recuerda “es una de las principales razones, hay una gran confianza en los Gobiernos, autoridades y medios, lo que facilita gestionar algunas situaciones. Esa confianza es la que hace que los daneses hayan sido uno de los mejores siguiendo las recomendaciones”.

Y parecen estar satisfechos con las medidas emprendidas para hacer frente a la mayor crisis a la que se enfrentan sus países desde el final de la Segunda Guerra Mundial, puesto que sus Gobiernos no dejan de ver aumentar su popularidad entre el electorado. Éste es el caso del Partido Popular Austriaco (ÖVP) de Sebastían Kurz que se dispara en los sondeos hasta el 44%, mientras que sus socios de coalición, los ecologistas arrebatan, por primera vez, la segunda posición a los socialdemócratas del SPÖ, con los que empatan al 18%. Mejor suerte corren sus colegas daneses, que bajo el liderazgo de la primera ministra, Mette Frederiksen, suben hasta el 34%, su mejor resultado en viente años.

Incluso la alicaída Gran Coalición alemana recupera bríos. Los democristianos de Angela Merkel escalan hasta el 38% de apoyos, mientras que los socialdemócratas interrumpen su imparable caída desde las elecciones federales de 2017, cuando cosecharon el peor resultado de su historia democrática.

Al mismo tiempo, la crisis se ha convertido en una ocasión perdida para los populistas de extrema derecha, que pierden apoyos en Austria (10%), Dinamarca (7%) y Alemania (10%).