Cómo “Mr. Confinamiento” violó sus propias normas

El científico del Imperial College de Londres, Neil Ferguson, se saltó hasta en dos ocasiones la cuarentena para verse con su amante, una activista de izquierdas casada

Neil Ferguson y  su amante Antonia Staats
Neil Ferguson y su amante Antonia StaatsLa RazónLa Razón

El epidemiólogo Neil Ferguson (51 años) había logrado gran reputación entre la comunidad científica. Como asesor de Downing Street ante la pandemia, forzó a Boris Johnson a cambiar su estrategia para endurecer las medidas, ganándose incluso el apodo de “Mr. Confinamiento”. Dirigió la investigación del Imperial College de Londres cuyas conclusiones, publicadas el 17 de marzo, advertían que si no se llevaba a cabo la cuarentena, Reino Unido podía llegar hasta los 500.000 muertos. Las restricciones se impusieron el 23 de marzo -cuando se habían registrado 967 casos y 74 muertes-, dos semanas más tarde que Italia y una semana más tarde que Francia y España.

Sin embargo, de la noche a la mañana, Ferguson se ha convertido en el protagonista de una comedia negra británica al verse obligado a dimitir como asesor del Gobierno por saltarse él mismo la cuarentena que tanto defendía para verse con su amante.

A la historia no le faltan detalles. Y no es porque la amante en cuestión, Antonia Staats (38 años), viva con su marido y sus dos hijos, sino porque en el momento en el que tuvieron lugar los dos encuentros, el epidemiólogo acababa de terminar sus dos semanas de aislamiento por haber dado positivo por coronavirus y el esposo de Staats comenzaba a desarrollar síntomas.

La primera visita que el científico recibió fue el lunes 30 de marzo, cuando de cara al público advertía de la importancia de las restricciones sociales. La segunda visita de Staats -una activista de izquierdas- se realizó el 8 de abril, cuando su marido, un académico de unos 30 años, había desarrollado ya síntomas por Covid-19.

Staats asegura que no hay nada hipócrita en su comportamiento, ya que mantiene una relación abierta con su pareja. Bajo esa premisa, entiende que el domicilio de Ferguson también era su hogar. El pequeño detalle es que para ir desde su casa -valorada en 1,9 millones de libras- hasta la del epidemiólogo hay que cruzar medio Londres.

Por su parte, el científico ha pedido disculpas. “Admito que cometí un error de juicio e hice algo incorrecto. He decidido retirarme del SAGE (Grupo Asesor Científico para Emergencias, en sus siglas en inglés)”, explica en un comunicado.

“Actué bajo la creencia de que estaba inmunizado, después de haber dado positivo por el coronavirus y de haberme aislado por completo durante dos semanas tras los primeros síntomas. Lamento profundamente haber perjudicado las consignas claras del Gobierno sobre la necesidad permanente de mantener la distancia social para controlar esta devastadora epidemia”, recalca.