Coronavirus

Piratas informáticos chinos “roban” datos de las vacunas contra el coronavirus

Nueva guerra mundial en el ciberespacio. El FBI detecta que servicios secretos de al menos una docena de países, con China a la cabeza, han ordenado a sus hackers piratear información a gobiernos y laboratorios

Esta nueva edición de la Liga Nacional va dirigida a jóvenes estudiantes relacionados con el ciberespacio
Esta nueva edición de la Liga Nacional va dirigida a jóvenes estudiantes relacionados con el ciberespaciolarazon

La inteligencia de EE UU estaría investigando las sospechosas maniobras del Gobierno chino, que intentaría usar a espías y piratas cibernéticos para robar el desarrollo de una vacuna o un antiviral contra el coronavirus. Nada nuevo: hace tiempo que la Casa Blanca insiste en el que teórico peligro que representa una tecnología 5-G liderada por China, y que según los expertos del departamento de Estado podría usarse como caballo de Troya para horadar la seguridad nacional. Sin olvidar las incontables quejas de los negociadores estadounidenses a sus homólogos chinos por los inveterados ataques contra la propiedad intelectual.

En cuanto a la investigación médica sobre la pandemia, la señal de alarma llegó desde las páginas de “The New York Times”, poco sospechoso de cultivar las paranoias y conspiraciones alentadas por medios más cercanos al presidente Trump. El decano neoyorquino escribe sobre la preocupación del FBI, el Comando Cibernético de Estados Unidos, y el departamento de Seguridad Nacional, que incluso trabajan en una suerte de advertencia para prevenir por la inminencia del robo.

Tensión con Pekín

De fondo, claro está, suena la marejada de las continuas disputas entre las dos naciones, los cruces de incriminaciones y las denuncias tanto por el origen del coronavirus como por el papel desempeñado durante el auge de la epidemia. Sin olvidar los tiras y aflojas en las conversaciones comerciales, abiertas desde hace más de un año y determinantes para evitar una posible guerra económica. Menos deseable que nunca en mitad de la gran recesión asociada a la crisis sanitaria, aunque por momentos inevitable dadas las turbulencias generadas tanto por la gestión de la epidemia en EE.UU. como por el horizonte electoral que acecha en otoño.

El “Times”, por cierto, también explica que no menos de una docena de países estarían trabajando con delincuentes y hackers militares y de inteligencia a fin de robar el conocimiento acumulado por otros países en relación al virus. El periódico no se queda solo en mencionar sospechosos habituales como China: también señala a Corea del Sur y Vietnam, por ejemplo. Asimismo afirma que la advertencia del FBI llegará en los próximos días y que China y otros actores internacionales buscan «datos de salud pública a través de medios ilícitos relacionados con vacunas, tratamientos y pruebas».

Zachary Evans, en la “National Review”, recuerda que a finales del pasado año el FBI ya investigaba casi doscientos casos de posibles agresiones contra la propiedad intelectual y que, lejos de constituir una novedad, se trataría más bien de una nueva tendencia. El campo de batalla de un mundo multipolar se juega también en los rincones oscuros de las redes y en las alcantarillas de internet, aunque los escándalos y represalias por el robo de información valiosa en la lucha por la supremacía ya resuenan desde hace décadas en clásicos de Fenimore Cooper, Conrad, W Somerset Maugham y Le Carré y hayan dejado casos tan turbadores como el del matrimonio Rosenberg.