Cuando un político pide perdón por dar un abrazo

El líder del partido liberal alemán, FDP, se excusa por despedirse de un amigo en un pub sin respetar la distancia social

Bundestag session in Berlin
El líder del FDP, Christian Lindner, lleva su mascarilla en una reciente sesión del BundestagOMER MESSINGEREFE

Una imagen vale más que mil palabras y puede echar por tierra todo un discurso político. Esto es lo que le ha ocurrido al líder del Partido Liberal alemán, FDP, Christian Lindner, tras ser fotografiado fundido en un abrazo con un amigo a la salida de un restaurante en Berlín, incumpliendo las normas de la distancia social. El Borchardt es uno de los locales más populares de Berlín en el que es frecuente ver reunidos a políticos, periodistas y “celebrities”.

En la imagen, el líder del Partido Liberal aparece despidiéndose del conocido empresario Steffen Göpel de Leipzig, con su mascarilla colgando debajo de la barbilla. Göpel, que también es cónsul honorario de Bielorrusia, es un viejo amigo de Lindner.

El tabloide alemán “BZ” fue el primero en publicar la imagen que corrió rápidamente por las redes sociales. En tiempos de pandemia, el contacto humano se ha convertido en un acto “cuasi” obsceno.

El propio Lindner ha explicado al semanario “Der Spiegel” cómo se dio esta situación. “El abrazo espontáneo en la despedida fue un error que desafortunadamente ocurre entre amigos después de una noche”, lamenta. También admite una “falta de concentración” en un contexto relajado. Y termina reconociendo que a pesar de ser una figura pública al final “sigues siendo humano”.

Falta de ejemplo

Lindner no es el único político alemán que ha sido fotografiado sin mascarilla o que ha violado las leyes del distanciamiento social. El sábado, el primer ministro de Sajonia, Michael Kretschmer (CDU), discutió con los manifestantes en Dresde sin mascarilla. “Entiendo absolutamente las críticas”, admitió Michael Kretschmer al tabloide “Bild”. Aseguró que se quitó la protección para poder conversar con los manifestantes. Una explicación que no ha convencido a la opinión pública.

Su homólogo de Turingia, Bodo Ramelow (izquierda) también reconoció recientemente haber violado las normas de la distancia social. En unas declaraciones al periódico “Die Zeit” admitió haber asistido al funeral de su vecino. “En realidad, no debería haber asistido a su funeral. Pero sentí que tenía que hacerlo, aunque a distancia. Todo lo demás me habría parecido inhumano. Después de todo, violé la regulación, de la que soy responsable”.