El «Servidor del pueblo» cumple un año en el poder

Durante sus primeros doce meses, Volodmir Zelenski ha promovido un ligero acercamiento con Vladimir Putin. Los oligarcas, la oposición y la pandemia frenan sin embargo los cambios esenciales que prometió el presidente ucraniano

Ukrainians prepare to mark the 75th anniversary of the victory over Nazi Germany in World War II
El presidente ucraniano, Volodomir Zelenski cumple un año en el cargoPRESIDENTIAL PRESS SERVICE / HOEFE

Hace exactamente un año, Volodimir Zelenski se subió a las tablas de la política para interpretar el papel de su vida como presidente de su país, Ucrania. Sin margen para tomas falsas y con un panorama político que poco se parecía a las películas que le lanzaron a la fama, su toma de posesión se retransmitió en prime time, casi a la misma hora en la que sus conciudadanos acostumbraban a verle en la comedia del momento, titulada “El Servidor del Pueblo”, donde Zelenski interpretaba a un profesor que llegaba a presidente de Ucrania. Esta vez la realidad superaba a la ficción, esta vez, el cómico se ponía serio.

Su predecesor en el cargo, Petro Poroshenko, le había dejado un país al borde de la bancarrota, sin crédito en el panorama internacional y enfangado en una guerra en el este del país que, según la ONU, superaba las 10.000 víctimas mortales, entre militares y civiles.

Durante este año, Zelenski no las ha tenido todas consigo para llevar a cabo los cambios sustanciales que esperaba hacer, los oligarcas, la oposición y la pandemia han frenado las ansias del presidente de hacer de Ucrania un país más moderno y avanzado. Aun así, muchos analistas coinciden en que está sentando las bases para cambiar el país en un futuro no muy lejano, tal y como tenía en mente, eliminando la corrupción a pasos agigantados y aprobando leyes como la de la destitución del presidente o despojando de inmunidad a los políticos ucranianos, unas medidas que le han dado mayor credibilidad política, dejándose querer por la Unión Europea y la OTAN, aunque sin dejar de mirar a Rusia, con quien se habían roto lazos culturales y económicos, grandes culpables de la situación actual.

Zelenski, que empezó su carrera como actor en Rusia, donde alcanzó la fama, ha suavizado el discurso beligerante de su antecesor en el cargo y ha promovido un ligero acercamiento con su vecino del este, cuyos frutos empezaron a verse el pasado mes de abril con el primer canje de prisioneros de la guerra de Donbass y con el avance de las conversaciones del Cuarteto de Normandía, prácticamente bloqueado desde 2016, sabedor de que la solución al conflicto pasa por un alto el fuego total, que a día de hoy parece difícil.

También ha mostrado más capacidad de diálogo con el presidente Vladimir Putin, a pesar de considerarle “el enemigo” poco antes de jurar su cargo en el Parlamento ucraniano y se sabe que ambos han mantenido varias conversaciones telefónicas en los últimos doce meses. Zelenski, que llegó a escribir en su página de Facebook que “la frontera es lo único que Rusia y Ucrania tienen en común”, ha comprendido que necesita tener una buena relación con Moscú que le de la estabilidad económica y seguridad de la que todavía adolece Ucrania.

Aprobación

No parece que Zelenski se haya olvidado de sus electores durante este último año, aprobando medidas sociales como la bajada del precio de la electricidad y calefacción o impulsando un sistema para proteger a los desempleados. Tampoco parece que los electores estén descontentos con el trabajo de su nuevo presidente, este lunes se publicaba una encuesta del Rating Sociological Group que reflejaba que el 57% de los ucranianos apoya la gestión de Zelenski, frente al 37% que está en contra, unos datos que aprueban también la gestión del mandatario durante la crisis del COVID-19, después de haberse publicado que la Comisión Europea ha asignado al Gobierno de Kiev 1.200 millones de euros de ayuda.