China impone una “ley mordaza” en Hong Kong

Arranca la Asamblea Nacional Popular, que tuvo que ser aplazada en marzo por la pandemia, con el anuncio de una ley de seguridad nacional para aplastar las protestas en la ex colonia británica

Todo bajo control. Así es como la Asamblea Nacional Popular china (APN) arranca hoy en el Gran Palacio del Pueblo. Con todo bien estudiado y con un nuevo golpe sobre la mesa para dejar claro que Pekín no va a permitir que nadie ponga en duda su soberanía. Para ello, el legislativo chino ha incluido en su agenda el debate de una ley de seguridad nacional para Hong Kong que permita aplicar las leyes nacionales en esta región administrativa especial. Todo un revés para el desgastado principio de “un país, dos sistemas” que se supone rige en la ciudad.

El portavoz del Congreso Nacional del Pueblo, Zhang Yesui, aseguró ayer que el proyecto de ley tratará de establecer y mejorar el marco legal y su mecanismo de aplicación para “salvaguardar la seguridad nacional” en una urbe en la que en el último año no han cesado las protestas contra el Gobierno Central. A su entender, la manera de proteger a China será prohibiendo cualquier actividad secesionista y subversiva contra dicho Ejecutivo, impidiendo la interferencia extranjera en los asuntos de la ciudad y también el terrorismo.

Pekin ha aprovechado un momento en el que la comunidad internacional mira para otro lado mientras lidia con la pandemia del COVID-19 para pararles los pies a los miles de hongkoneses que desde junio del año pasado han tomado las calles para protestar contra lo que consideran un recorte de sus libertades. Más aún, cuando en las elecciones de distrito de finales del año pasado, los partidos prodemocráticos arrasaron poniendo de manifiesto el decreciente apoyo de los ciudadanos al bloque pro Pekín.

Con la vista puesta en las elecciones legislativas de este año y ante el temor de que una victoria de esos demócratas pudiera bloquear todos los proyectos de ley presentados por el gobierno, el Partido Comunista chino se ha adelantado. Para lograrlo, la APN deberá votar y aprobar su resolución para el 28 de mayo, día en el que finaliza el encuentro. Después, se enviará al Comité Permanente de la Asamblea, que trazará los detalles reales de la normativa y la incluirá en el tercer anexo de la Ley Básica de Hong Kong, la mini-Constitución de la urbe.

El nuevo reglamento supondrá que la ex colonia británica tendrá leyes de seguridad nacional 23 años después de haber pasado a manos chinas. Atrás queda el intento de hacerlo en 2003, cuando el Gobierno de la metrópoli se vio obligado a archivar un proyecto de ley de seguridad nacional después de que aproximadamente medio millón de personas salieran a las calles para oponerse a una legislación que advirtieron limitaría sus derechos y libertades. Ayer, tras conocerse la noticia, las redes sociales se inundaron con llamamientos para manifestarse contra esta decisión.

“Es el acontecimiento más alarmante que he visto en los últimos 20 años”, aseguró en su cuenta de Twitter Patrick Poon, investigador para Amnistía Internacional en la ciudad.

Aunque la respuesta de los ciudadanos hongkoneses acaparará estos días parte de la atención internacional, la ANP seguirá impasible su curso. Prevista inicialmente para marzo y retrasada dos meses a causa de la epidemia de coronavirus en el país, los más de 3.000 delegados que se han desplazado hasta la capital china escucharán atentamente al presidente, Xi Jinping, quien seguro remarcará el triunfo de China ante el virus, y el discurso del primer ministro, Li Keqiang, que hoy anunciará la previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) y los presupuestos.

Los analistas han señalado que es probable que o no se dé una cifra o se establezca una horquilla de entre el 1 y el 3% en lugar de un mínimo del 6% como hasta ahora. Sobre todo, después de que en el primer trimestre del año cayera un 6,8% a causa de la epidemia, la primera contracción desde 1976. Según una encuesta de Bloomberg a economistas, se espera que la economía se expanda un 1.8% en 2020. Además, se espera que se anuncien medidas para frenar el aumento del paro, que en febrero alcanzó la cifra récord de 6,2%, y para erradicar la pobreza extrema, un objetivo a punto de alcanzarse.

El gasto militar también será el otro gran foco de interés en un momento en el que la relación entre Pekín y Washington empeora a causa de la crisis sanitaria y las disputas territoriales en el Mar del Sur de China. Según el diario SCMP, se estaría barajando una subida del 9%, lo que supone un punto y medio más que el año anterior en el que también se incrementó. Aún así, el aumento seguirá estando por debajo del dinero que EEUU destina a su ejército. Eso sí, pondrá de manifiesto hasta qué punto Pekín es capaz de invertir para defenderse de las amenazas de su contraparte norteamericana.

La reunión anual de la Conferencia Consultiva Política Popular de China ha comenzado este jueves, con la participación de 2.057 delegados, tras el aplazamiento del encuentro decidido por las autoridades chinas por la pandemia del nuevo coronavirus, según ha informado la prensa estatal. La CCPPC se prolongará hasta el próximo miércoles y se solapará con el Congreso Nacional del Pueblo, la sesión anual del Parlamento chino.

Los dos encuentros, conocidos como las ‘dos reuniones’, conforman el mayor evento político del año en China. Las ‘dos reuniones’ deberían haber comenzado el 5 de marzo pero las autoridades de China decidieron aplazar su celebración como medida de precaución por la pandemia del nuevo coronavirus originado en la ciudad china de Wuhan. China ha registrado solo unos pocos casos al día en las últimas semanas, aunque se han detectado algunos brotes en la provincia de Jilin, situada en el noreste de China y haciendo frontera con Rusia y con Corea del Norte.

Del total de 2.151 delegados de la CCPPC, han acudido a la reunión inaugural en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín 2.057 representantes, según informa la agencia de noticias china Xinhua.

La reunión que ha comenzado este jueves ha contado con la asistencia del presidente de China, Xi Jinping, y de otros miembros de la Ejecutiva del Partido Comunista de China (PCCh). La mayoría de los delegados, salvo los miembros de la Ejecutiva del PCCh, han asistido con mascarilla, según se puede observar en las imágenes difundidas por la cadena estatal CCTV.