Nueva Zelanda: semana de cuatro días para salvar la economía y el turismo

La gestión de la pandemia dispara en las encuestas a la primera ministra, Jacinda Ardern. El país solo ha registrado 21 víctimas

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, señaló hoy que considera seriamente establecer una jornada laboral de cuatro días con el objetivo de promover el turismo doméstico y como medida para estimular la economía.

Tras una reunión con representantes del sector, la dirigente laborista protagonizó un vídeo en Facebook en el que asegura que, entre las ideas que se plantearon, estaba la reducción de la semana laboral. “Es un acuerdo que deben tomar entre empleador y empleado. Pero hemos aprendido mucho durante (el tiempo de la pandemia) de COVID-19 y la flexibilidad de las personas que trabajan en casa, con la productividad que ha tenido como resultado”, comenta Ardern.

Ardern, partidaria de la iniciativa, pide a las partes que consideren el posible beneficio de una jornada de cuatro días y “si es algo que puede funcionar, porque ciertamente ayudaría al turismo en todo el país”.

Nueva Zelanda es uno de los países más exitosos en la lucha contra la propagación del virus. Hasta ayer, solo ha registrado 21 muertes por coronavirus y 1.253 infectados, y lleva tres días sin nuevos contagios. Ahora el Gobierno de Ardern está volcado en superar la crisis económica derivada de la pandemia y también estudia, junto a Australia, abrir las fronteras de ambos países para promocionar el turismo de ambas naciones oceánicas.

El sector del turismo neozelandés, al igual que en muchos otros países, es uno de los más perjudicados por la crisis. Emplea al 15% de la población y contribuye con casi el 6% del PIB nacional. Además, el Gobierno ha aprobado un fondo de 400 millones de dólares neozelandeses (222 millones de euros) para apoyar el sector.

Explota la “Jacindamanía”

La popularidad de la primera ministra se ha disparado en el país tras su alabada gestión frente a la pandemia y meses antes de la celebración de elecciones generales. Ardern, quien asumió el cargo en octubre de 2017 y durante su mandato ha tenido que lidiar con otras dos importantes crisis, cuenta con una aprobación del 59,6% de los neozelandeses, conforme a una encuesta publicada el lunes por la agencia Newshub-Reid, si bien la dirigente siempre ha mantenido una buena cuota de popularidad y tras su elección se habló del fenómeno “Jacindamanía”.

La líder laborista, que actualmente gobierna en coalición con los partidos New Zealand First y el Partido Verde, ha subido 20,8 puntos porcentuales respecto a la última encuesta, cuando el Ejecutivo aglutinaba un descontento de la población frente a problemas como la vivienda y la indigencia. De mantener este apoyo, Ardern y su partido podrían conservan el poder en los comicios previstos para el 19 de septiembre e incluso gobernar en solitario con, según las proyecciones, 72 de los 120 parlamentarios.

La líder liberal, de 39 años, que implementó una serie de medidas drásticas con el objetivo de erradicar el virus en la nación oceánica, comentó que los resultados del sondeo “reflejan el trabajo que hemos hecho juntos. Sucede que tengo la humilde y privilegiada oportunidad de ser líder en este momento”.

Ardern ha sido también elogiada internacionalmente por hacer una prioridad el bienestar de la población, así como su los gestos de empatía con sus ciudadanos, como demostró ante las víctimas del ataque supremacista contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch, que mató a 51 personas en marzo de 2019, y su liderazgo durante la erupción del volcán Whakaari, saldada con 21 víctimas el pasado diciembre.