Un salvavidas para los refugiados venezolanos

La Unión Europea a iniciativa de España patrocinan una conferencia internacional de recaudación de fondos para más de cinco millones de desplazados

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Fotografía del 13 de mayo que muestra a un grupo de migrantes venezolanos que camina por una carretera cercana a la frontera con Colombia, poco antes de introducirse en el bosque para cruzar el río CarchiXavier MontalvoEFE

La Unión Europea y España celebran este martes una conferencia internacional que tiene como objetivo recaudar fondos para auxiliar a la diáspora venezolana. Actualmente hay más de cinco millones de venezolanos fuera del país debido a la miseria económica y la persecución política, en lo que constituye el mayor éxodo de refugiados después del ocasionado por la guerra en Siria.

Esta conferencia virtual -coordinada desde Madrid y Bruselas- ha sido auspiciada por la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El objetivo es recaudar el máximo dinero posible para los desplazados y, ante el avance imparable de la pandemia en Latinoamérica –ahora mismo el epicentro mundial del coronavirus–, este auxilio es más necesario que nunca. En el mes de octubre, el club comunitario ya organizó una iniciativa de este tipo y consiguió recaudar 120 millones de euros.

Colombia es el principal destino de los venezolanos que huyen de su país ya que comparten más de 2.000 kilómetros de frontera terrestre, seguido de Perú, Chile, Ecuador y Brasil. A gran distancia de este grupo se encuentran Argentina, Panamá, México, República Dominicana y Costa Rica. Aunque la gran mayoría de los venezolanos deciden quedarse en América Latina, más de 350.000 están residiendo en EE UU y según el Instituto Nacional de Estadística, 188.735 se encuentran viviendo en nuestro país.

Ayuda urgente

«No debemos esperar más. El tiempo corre en su contra y en nuestra contra tras el estallido de la pandemia del covid-19. La respuesta debe ser firme en el campo humanitario con acciones concretas a corto plazo, pero también sostenida en el tiempo para que los países de la región que han recibido a refugiados y migrantes venezolanos puedan hacer frente a la presión generada sobre sus sistemas de educación, sanidad y servicios públicos», asegura la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, en un vídeo en el que anima a la participación en esta conferencia.

Se espera que más de 60 delegaciones, entre ellas EE UU, contribuyan con sus esfuerzos a recaudar fondos. Washington ya ha anunciado un compromiso de 200 millones de dólares. Precisamente, la titular española conversó la semana pasada con el secretario de Estado, Mike Pompeo, sobre diversos asuntos de la agenda internacional, entre ellos esta conferencia de donantes, y aprovechó la ocasión para agradecer la ayuda económica. La situación en el interior del país es desesperada, como demuestra la llegada de petróleo iraní para suplir la carencia de carburantes.

A pesar de esto, la respuesta a la crisis venezolana es uno de los temas sobre el que los dos países mantienen importantes diferencias, aunque según el enviado especial de EE UU para el país Latinoaméricano, Elliott Abrams, las conversaciones entre Madrid y Washington son frecuentes.

El Gobierno español sigue aunando esfuerzos para organizar una nueva reunión de el grupo de contacto internacional, con el objetivo de que un acuerdo entre los propios venezolanos –tanto el régimen chavista como las fuerzas opositoras– que sea capaz de asegurar la consecución de las elecciones libres en el país. El club comunitario no quiere cortar los cauces de diálogo con el régimen de Nicolás Maduro y se sigue resistiendo a adoptar sanciones que acaben perjudicando al pueblo venezolano. Actualmente, 25 personalidades ligadas al chavismo tienen prohibida la entrada en territorio de la UE y sus bienes han sido congelados. Estas medidas han sido prolongadas hasta el 14 de noviembre de 2020.

Gobierno de transición

A pesar de las diferencias entre Bruselas y Washington en los últimos años, el 3 de abril los Veintisiete dieron la bienvenida al plan anunciado por Washington para auspiciar un gobierno de transición en Venezuela que no esté presidido ni por Nicolás Maduro ni por el presidente encargado Juan Guaidó. A cambio de esto, los estadounidenses levantarían las sanciones de manera paulatina.

Según este Marco para la Transición Democrática en Venezuela, Maduro nunca podría volver a gobernar mientras que Guaidó seguiría siendo jefe de la Asamblea Nacional y podría presentarse como candidato a los comicios que se celebrarían entre seis meses y un año.

A pesar de los intentos de separar el plano político del de la ayuda humanitaria, esta conferencia no ha sentado bien en Caracas. «Para ocultar la responsabilidad y el fracaso de EE UU en la operación mercenaria contra Venezuela, la UE guardó silencio cómplice.

La estrategia de comunicación coordinada entre Washington y Europa, vuelven con las narrativas de la migración y la falsa ayuda humanitaria», escribió en la red Twitter el ministro de Exteriores, Jorge Arreaza, en una referencia a la «Operación Gedeón» para derrocar a Maduro. Las dudas sobre quién está detrás de estos supuestos intentos de secuestrar al mandatario de Venezuela han enturbiado aún más las posibilidades a cualquier salida negociada en el país.