Las protestas por la muerte de George Floyd saltan de Mineápolis a otras ciudades de EE UU

Donald Trump ordena al FBI investigar el fallecimiento de este ciudadano afroamericano cuando era detenido por varios agentes de policía

La muerte de George Floyd, un ciudadano de color de 46 años, tras ser detenido por varios policías blancos ha vuelto a encender la mecha de la tensión racial en EE UU. El vídeo que mostraba a Floyd en el suelo, con un agente que presionó su cuello con la rodilla durante varios minutos hasta su fallecimiento, ha provocado una reacción en cadena de protestas que han obligado incluso al presidente, Donald Trump, a intervenir para tratar de sofocar el incendio.

El incidente se produjo la noche del lunes, y las protestas en Mineápolis han ido a más las noches e martes y miércoles. Anoche, saltándose el confinamiento, miles de personas regresaron a las calles, se enfrentaron a los oficiales en varios disturbios, atacaron escaparates y coches patrulla, saquearon almacenes y llegaron a rodear la casa del agente que asfixió a Floyd y el del fiscal del condado de Hennepin, Mike Freeman, con jurisdicción sobre Mineápolis, para exigirle la imputación de los implicados.

El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, que el martes anunció el despido de los cuatro agentes implicados en la muerte de Floyd, pidió este miércoles el arresto del responsable. “En las últimas 36 horas he lidiado con una pregunta fundamental: ¿Por qué el hombre que mató a George Floyd no está en la cárcel? Si lo hubiera hecho usted, o lo hubiera hecho yo, estaríamos entre rejas en este momento”, dijo el alcalde. Por su parte, la congresista Ilhan Omar, que representa a la ciudad de Mineápolis, dijo que “el agente de Policía que mató a George Floyd debería ser imputado por homicidio”.

Floyd falleció después de ser detenido bajo sospecha de haber intentado usar un billete falso de 20 dólares en un supermercado. En vídeos grabados por transeúntes aparece el agente Derek Chauvin, con 19 años en el departamento de la policía de la zona, con la rodilla sobre su cuello durante varios minutos. “Por favor, por favor, por favor, no puedo respirar. Por favor”, se escucha a Floyd, mientras el hombre agoniza. El “no puedo respirar” de Floyd se ha convertido, precisamente, en el grito de la protesta que vuelve a poner en evidencia la violencia policial contra los afroamericanos en Estados Unidos.

Anoche las protestas, alentadas por el movimiento “Black Lives Matter” y otras asociaciones de derechos civiles, empezaron a reproducirse en varias de las ciudades más importantes del país. Las más multitudinarias y violentas tuvieron lugar en Los Angeles, donde los manifestantes tomaron varias calles del centro de la ciudad e incluso cortaron la autopista 101. Los enfrentamientos con la Policía se saldaron con varios heridos y coches patrulla dañados con piedras y otros objetos contundentes. También fueron significativos los incidentes en Memphis, Sacramento o Meryland.

Trump promete justicia

La situación ha hecho que el presidente Donald Trump anunciara que, a petición suya, la Policía Federal estadounidense (FBI) y el Departamento de Justicia han iniciado una investigación sobre las circunstancias de la muerte de Floyd.

“Por petición mía, el FBI y el Departamento de Justicia ya han iniciado una investigación sobre la muerte muy triste y trágica en Minnesota de George Floyd”, ha trasladado Trump a través de su cuenta en la red social Twitter. “He pedido que se acelere la investigación y agradezco enormemente todo el trabajo realizado por la Policía local”, ha agregado, al tiempo que ha asegurado que “se hará justicia”.