Twitter reta a Trump y le censura un tuit por “apología de la violencia”

El gesto de la plataforma tiene lugar horas después de que el presidente firmara una orden para limitar el poder de las redes sociales

FILE PHOTO: U.S. President Trump signs executive order regarding social media companies at the White House in Washington
Donald Trump sostiene un ejemplar del "New York Post" tras firmar la orden ejecutiva para frenar a las plataformas digitalesJonathan ErnstReuters

Twitter le da a Trump donde más le duele. La red social preferida del presidente de Estados Unidos o, al menos, la más utilizada, con cerca de 52.000 tuits publicados y más de 80 millones de seguidores, ha decidido poner en marcha una herramienta de verificación de posible información falsa y censurar los tuits que atenten contra la veracidad.

El presidente de EE UU publicó la madrugada del jueves al viernes un tuit en el que describía como “matones” a los manifestantes de Minneápolis, que salieron a la calle para protestar por la muerte del afroamericano George Floyd, asfixiado por un policía blanco sin haber opuesto resistencia. En ese mismo mensaje, Trump amenazó con enviar al Ejército para asumir el control de las calles del estado de Minesota, anunciando que “cuando comience el saqueo, comenzará el tiroteo”.

La red social decidió censurar el mensaje del mandatario por “incumplir las reglas de Twitter relativas a glorificar la violencia. Sin embargo, Twitter determina que puede ser de interés público que dicho contenido permanezca accesible”, notificaba la plataforma junto al tuit de Trump, dejando visible su contenido completo.

Seguna batalla de una nueva guerra

Todo comenzó unos días antes, cuando esta misma semana Twitter encendió la mecha de la discordia al anunciar una nueva herramienta de verificación de información, conocida como “fact checking” junto al contenido publicado por los usuario de la red social. Esta nueva opción de Twitter tendría como finalidad evitar la propagación de información falsa e impedir la manipulación de contenido veraz.

Pero la reacción de Trump, que denunció ser “el nuevo blanco de Twitter”, no se hizo esperar. “¿Qué pasa con todas las mentiras y declaraciones fraudulentas hechas por Adam Schiff, y tantos otros, sobre la caza de brujas rusa…? ¿Qué pasa con la propaganda de China? ¿Y los errores de la OMS? ¿Sin banderas?”, protestó Trump.

El presidente firmó este jueves una orden para limitar la inmunidad de la que gozan las compañías de redes sociales por los contenidos que los usuarios comparten en sus plataformas. “Twitter no está haciendo nada sobre todas las mentiras y propaganda de China o del Partido Demócrata de Izquierda radical… La Sección 230 debería ser revocada por el Congreso. ¡Hasta entonces, será regulada!”, denunció Trump.

Pero ese decreto presidencial sin precedentes, en el que Trump plantea realizar cambios legales para evitar que plataformas como Twitter, Facebook, Google o YouTube mantengan su actual inmunidad, será de difícil aplicación sin contar la aprobación del Congreso.

Cortina de humo

Algunos califican ya este conflicto como la última cortina de humo de Trump para desviar la atención de temas urgentes como los 100.000 muertos alcanzados por la pandemia o la grave crisis económica a la que se enfrenta EE UU en los próximos meses. Y es que ya son 40 millones los estadounidenses sin empleo, uno de cada cuatro trabajadores.

La misma red social que lo ha ayudado a ser presidente de EE UU podría ahora influir en la reelección a la que aspira Trump en noviembre. Esta guerra, por ahora dialéctica, ha sentado ya las bases de un debate que promete prolongarse a lo largo de toda la contienda electoral.

Y es que Twitter es para Trump una vía abierta a pensar en voz alta, una mano tendida a actuar sin reflexionar sobre las posibles consecuencias de sus palabras. Sin olvidar el gran impacto global de esas acciones a golpe de tuit. Twitter es la principal fuente de información del presidente estadounidense. Su altavoz, su mensaje directo, su publicidad gratuita y, con frecuencia, su desahogo.

Dependencia mutua

Las redes sociales han ayudado a los políticos de esta nueva era digital a construir su propia imagen y lanzar sus mensajes de manera unilateral, sin necesidad de convocar ruedas de prensa, ni reuniones, ni viajes. Sin necesidad de alcanzar consensos.

Y aunque el propio Trump haya amenazado con eliminar su cuenta, él mismo sabe que es tan sólo eso, una amenaza que no le conviene cumplir. Trump ha sentado precedentes con su incondicional uso de Twitter, dejando que políticos y periodistas definan sus agendas diarias a base de consumir contenido ajeno y publicar contenido propio en redes sociales.

Pero del amor al odio hay apenas un paso y la guerra entre el presidente Donald Trump y Twitter ya ha comenzado. Pero también entre la cúpula política y las redes sociales, que podría sentar precedentes y ser decisiva en el resultado de este año electoral en el que Trump aspira a su reelección.