Salvini y Meloni salen a la calle contra el Gobierno de Conte sin distanciamiento ni mascarilla

El presidente italiano, Sergio Mattarella, reclama "unidad, responsabilidad y cohesión” en una Día de la República marcado por la pandemia de coronavirus

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Una bandera italiana de 500 metros recorrió ayer la Via del Corso, una de las principales arterias comerciales de Roma. La manifestación estaba prevista en la vecina Piazza del Popolo, más como una parada con unos pocos cientos de personas, pero finalmente se transformó en una marcha multitudinaria en la que no se respetaron las medidas de distanciamiento y mucha gente prescindió de las mascarillas. Entre ellos, algunos de los convocantes, como el líder de la Liga, Matteo Salvini, o su colega Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia. "La mascarilla la tengo, pero estoy feliz de que el número de contagios sea bajo y espero que tengan razón quienes dicen que el virus está muriendo”, afirmó Salvini.

Ni siquiera estaban del todo claros los motivos de la manifestación. Se protestaba por por la gestión sanitaria del Gobierno y la crisis económica, pero parecía más bien un gesto para demostrar que la oposición sigue presente tras unos meses en los que el primer ministro, Giuseppe Conte, ha monopolizado la vida política del país. “Lo importante era decir que estamos aquí, con el pueblo”, confesaba a este periódico un diputado de la Liga al término de la manifestación.

Ayer se conmemoraba el Día de la República y si bien desde la derecha quisieron participar en la ofrenda floral que cada año hace el jefe de Estado en el Altar de la Patria, recibieron la negativa del Quirinal. Ese honor le pertenece únicamente al presidente, Sergio Mattarella, que pidió una vez más “cohesión”, pese a que una hora más tarde los partidos de la derecha se concentraban unos metros más allá. Para entonces Mattarella ya estaba volando a Codogno, el municipio lombardo donde se registró el primer caso local de coronavirus. “Este es el lugar desde donde Italia debe renacer a partir del coraje”, dijo el jefe del Estado.

Fue un día para expresiones políticas de todo tipo, aunque la jornada la cerraron de nuevo los ‘chalecos naranjas’, una esperpéntica amalgama que niega la existencia del Covid-19. Con Antonio Pappalardo como líder, un ex general de los Carabinire, cientos de manifestantes vestidos de naranjas tomaron la Piazza del Popolo, que por segunda vez en el día fue escenario de las protestas.

Movimientos antivacunas, jóvenes de ultraderecha, desempleados o empresarios en problemas componían el cuadro. Durante la concentración fueron quemadas fotografías de Bill Gates, a quien algunos culpaban de haber inoculado el virus en la población.