El recepcionista que hizo posible el secuestro de Madeleine McCann

Tenía a Brueckner en la agenda de su teléfono y le dijo que la familia de “Maddie” cenaba todos los días en el mismo sitio y a la misma hora

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Hasta hace poco más de una semana, nada se sabía de lo que le ocurrió a Madeleine McCann y desde que se conociera que el alemán Christian Brueckner, de 43 años, es el principal sospechoso todo apunta a su responsabilidad en el secuestro y posterior asesinato -así lo sostienen las autoridades alemanas- de Madeleine. Pero también se investiga si estuvo implicado en la desaparición de otros niños en el Algarve o de Inga Gehrike, conocida como la “Madeleine” alemana. Además, otra mujer que fue violada cerca de Praia da Luz años antes de la desaparición de la niña británica, ha pedido que se revise su caso.

Lo que cada vez parece más claro es la implicación de Brueckner en la desaparición de Madeleine. Vivía en una casa baja cerca de Praia da Luz antes de “mudarse” a una furgoneta Volkswagen, una llamada telefónica de media hora le sitúa en la localidad el día de la desaparición de Madeleine. Además, frecuentaba apartamentos turísticos para robar y, si podía, abusar sexualmente de mujeres y de niñas.

Para cometer sus delitos siempre trataba de estar bien informado, para no ser atrapado. De hecho, era meticuloso para no dejar huellas, aunque un descuido en la violación y robo en el apartamento de una septuagenaria norteamericana permitió su detención y posterior encarcelamiento.

En el caso de Madeleine, contó con la colaboración de un recepcionista. Brueckner consiguió que le contara que los McCann cenaban todas las noches en el mismo restaurante, junto a la piscina. De hecho le mostró cómo tenían reservada la misma mesa todas las noches a lo largo de varios días.

La madre de Maddie, Kate, relataba en el libro de la desaparición de su hija que un año después se dio cuenta de que había una nota en la investigación en la que se podía ver cómo tenían la mesa reservada todos los días a la misma hora y en el mismo sitio. “Para mi horror, vi que, sin duda, con toda su inocencia y para explicar por qué estaba infringiendo las normas, el recepcionista había escrito el motivo de nuestra solicitud... queríamos comer cerca de nuestros apartamentos cuando salíamos. Nuestros hijos pequeños estaban solos allí y los vigilábamos intermitentemente”.

Según revela el diario “Correio da Manha”, los investigadores lograron identificar al recepcionista que le proporcionó la información y la oportunidad a Brueckner de entrar en el apartamento y llevarse a Madeleine. De hecho, en la agenda del teléfono del empleado del Ocean Club estaba el teléfono del sospechoso.

La Policía sospecha que Brueckner, que tenía antecedentes de robos, abuso sexual y otros delitos, usó la información que tenía para robar en el apartamento de los McCann, pero una vez allí vio la oportunidad y secuestró a Madeleine.

De hecho, una testigo que aquella noche vio a un hombre en los alrededores, ha reconocido a Brueckner como la persona que vio aquel día. Lo que no se sabe todavía es si la colaboración del recepcionista fue accidental o fue un colaborador que lo convierte en cómplice.

El principal sospechoso trabajó de camarero y todavía se desconoce si lo hizo en el Ocean Club, pero podía saber que había un libro de visitas y lo consultó o conocía al personal por haber trabajado con ellos en alguna ocasión o simplemente logró la información al acercarse al restaurante y conversar con el empleado.

Christian B. se encuentra actualmente en la cárcel en Alemania cumpliendo una condena por violación y delitos de drogas.

La Policía lo está investigando por las desapariciones de Madeleine, una niña alemana de cinco años Inga Gehrike y un niño alemán Rene Hassee, ninguno de los cuales ha sido visto desde que desaparecieron.