Noruega condena a 21 años al ultra que intentó incendiar una mezquita tras matar a su hermana china

Philip Manshaus explicó ante el tribunal que su intención era eliminar al mayor número de musulmanes para provocar una guerra racial

El ultraderechista noruego Philip Manshaus escucha la sentencia del tribunal de BarumHakon Mosvold Larsen / POOLEFE

La Justicia noruega condenó este jueves a una pena de 21 años de prisión prorrogables al joven de extrema derecha que intentó “matar a la mayor cantidad posible de musulmanes” en una mezquita cercana a Oslo, tras haber asesinado, por racismo, a su hermanastra de origen asiático.

“Philip Manshaus es condenado a 21 años de ‘forvaring’”, una pena de prisión prorrogable de manera indefinida, decidió el tribunal de Asker og Baerum, al oeste de Oslo. Perteneciente al movimiento neonazi, Philip Manshaus, de 22 años, fue declarado culpable de “homicidio” y de “intento de acto terrorista”.

Vestido de manera elegante, Manshaus escuchó sin inmutarse el veredicto unánime, y señaló que no apelará su pena. Protegido con un chaleco antibalas y un casco equipado con cámara, el 10 de agosto de 2019 disparó contra el centro islámico Al Noor en Baerum, sin causar heridos graves. Fue controlado por fieles que se encontraban en el lugar.

“Manshaus explicó que su plan era matar tantos musulmanes como fuera posible, y que quería desestabilizar a la sociedad para acelerar una guerra racial”, señaló la magistrada Annika Lindström. La Policía encontró en su casa el cadáver de su media hermana adoptiva, de origen chino, asesinada a balazos, “también por motivos racistas”.

En Noruega no existe la cadena perpetua, y la “forvaring” permite mantener a un condenado preso mientras sea considerado un peligro social. Es la misma situación en la que se encuentra el ultraderechista Anders Breivik, que asesinó a 77 personas en Utoya y Oslo en 2011. Tras 14 años de cárcel, Manshaus podría solicitar la libertad anticipada.

La sentencia unánime está en línea con lo solicitado por la acusación, mientras que la abogada de Manshaus había solicitado su absolución porque hay dudas sobre si podía rendir cuentas y había solicitado que en lugar de ello se le obligara a recibir atención psiquiátrica.

Durante el juicio, el detenido dijo que no lamentaba sus acciones y que actuó para defenderse. En sus declaraciones finales, aseguró que esperaba ser condenado y recibir una larga pena. “Pero me gustaría hacer notar a los jueces que son cómplices del genocidio en curso del pueblo europeo”, sostuvo.