El Congreso de EE UU inicia el debate sobre la polémica reforma de la Policía

Los demócratas apoyan un cambio de ley que frene los abusos ante unos sindicatos que se resisten a ampliar las restricciones a los agentes

¿Eso es lo que vale la vida de un negro, veinte dólares?”, preguntó ayer retóricamente el hermano de George Floyd ante el Congreso de Estados Unidos. La detención de un afroamericano a manos de la policía por el supuesto uso de un billete de 20 dólares terminó de manera trágica el pasado 25 de mayo. Pero no parece haber sido, esta vez, en vano.

Una historia repetida durante décadas en EEUU que parece haber sentado precedentes con el reciente caso de George Floyd en Mineápolis. Y es que las imágenes de la brutalidad policial a la que fue sometida la víctima antes de morir desataron una ola de protestas raciales y disturbios, con puntuales focos de violencia durante dos semanas por todo el país, obligando a más de una treintena de poblaciones y a cerca de 45 millones de personas a permanecer bajo el toque de queda.

Cientos de miles de estadounidenses salieron a las calles de las principales ciudades aclamando justicia y denunciando la violencia y el abuso policial que sufren, especialmente, este colectivo de manera injustificada. Protestas raciales, en su mayoría pacífica, que se trasladaron a otras grandes ciudades del mundo.

Ahora, dos semanas después, mientras EEUU mantiene el debate abierto, diversas ciudades y estados del país anuncian reformas en el sistema para evitar que se repitan escenas racistas en las prácticas policiales diarias.

El Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EEUU, de mayoría demócrata, celebra esta semana una serie de audiencias para apoyar un proyecto de ley con el objetivo de reformar las actuales prácticas policiales y cambiar la mentalidad del país.

“La nación demanda y necesita cambios significativos, y es nuestra obligación traer estos cambios a la sociedad estadounidense”, dijo al inicio el presidente del Comité Judicial, Jerry Nadler, antes de darle la palabra al hermano de George Floyd.

Un emocionado mensaje

Sin poder contener la emoción, Philonise Floyd recordaba en la Cámara de Representantes que no pudo despedirse del “gigante gentil” de su hermano mayor y justificaba su presencia en el Congreso al tener el rol ahora de cuidar de su familia y de los demás.

“Estoy aquí para pedirles que detengan el dolor, para pedir cambios por George y hacer de la policía la solución y no el problema. Enséñenles a tratar a la gente con empatía y respeto, a usar la fuerza sólo en casos de vida o muerte… El país necesita cambios positivos para hacer lo correcto”, dijo Floyd sin poder evitar las lágrimas, añadiendo al finalizar su intervención: “Tenemos que asegurarnos de que la muerte de mi hermano no ha sido en vano”.

Alcanzar un modelo policial de protección para el conjunto de la población, “no de amenaza ni ataque”, así como impulsar nuevas prácticas que mejoren el funcionamiento de las fuerzas de seguridad, como cámaras insertadas en el cuerpo de los agentes que están de servicio, son algunas de las medidas planteadas por los legisladores.

Además del hermano de Floyd, otros testigos comparecieron ante el Comité Judicial de la Cámara de Representes, como el abogado de la familia, Ben Crump, el jefe de la Policía de Houston, Art Acevedo o Sherrilyn Ifill, miembro de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP), entre otros testimonios.

“La policía sabe que tiene inmunidad”, denunció el abogado de la familia Floyd, quien tomó la palabra durante 8 minutos y 46 segundos haciéndolo coincidir con la misma duración de la agonía de la víctima antes de morir. Crump aseguró que, si no se hace nada al respecto, las fuerzas policiales continuarán actuando sin consecuencias. “Tenemos que hacerlo mejor. Somos mejor que esto y ustedes, legisladores, tienen el poder de hacer este momento en la historia el punto de inflexión”, concluyó Ben Crump.

Resistencia

Los demócratas presentaron formalmente el lunes una propuesta de ley, liderada por la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, el Grupo de Legisladores Negros del Congreso de EEUU y los senadores Kamala Harris y Cory Brooker. De salir adelante esta legislación podría representar el mayor esfuerzo a nivel federal contra las prácticas policiales en el país durante los últimos años.

“El Congreso no puede conformarse con nada menos que un cambio estructural transformador”, anunció la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, consciente de que la propuesta necesita contar con el apoyo de los republicanos.

Sin el respaldo bipartidista, la propuesta de ley no pasará el próximo trámite del Senado. Sin olvidar la fuerte resistencia que se espera también por parte de los sindicatos policiales y las autoridades locales, que rechazan la intervención de Washington en el diseño de sus políticas.