Brote en Alemania: los contagios se multiplicaron en la sala de despiece

El frío de las cámaras y el hacinamiento en las plantas cárnicas son factores que favorecen la transmisión en el matadero de Tönnies

Una ciudadana alemana Magdalena Sawatzky protesta con un cartel que reza "no se entiende" frente al matadero cerrado por un brote de covid-19
Una ciudadana alemana Magdalena Sawatzky protesta con un cartel que reza "no se entiende" frente al matadero cerrado por un brote de covid-19Martin MeissnerAP

Alemania ha registrado varios brotes de coronavirus en plantas cárnicas y mataderos. Una situación que ha propiciado que aumente la preocupación por las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores de la industria cárnica que, en su mayoría, son temporeros provenientes de Europa del este.

El de Tönnies no es el primer brote de estas características en un matadero alemán. El 8 de mayo una planta en la localidad de Coesfeld, en Renania del Norte, cerró de forma temporal tras detectar 129 casos de Covid-19 y, desde entonces, el gobierno ordenó que las empresas del sector realicen test periódicos de coronavirus a sus trabajadores.

“No es coincidencia que el matadero Tönnies se haya convertido en la siguiente zona conflictiva de los contagios de coronavirus” aseguró Freddy Adjan, vicepresidente del sindicato NGG que representa a los trabajadores de la industria de alimentos y bebidas, y agregó que los trabajadores empleados por subcontratistas se enfrentan a “condiciones catastróficas de trabajo y de vida”.

De hecho, la pandemia ha sacado a la luz las miserias de la industria cárnica alemana. Así, y según se desprende de las investigaciones, uno de los principales factores de propagación del coronavirus entre los trabajadores de los mataderos estaba en sus propios alojamientos.

Con unas condiciones salariales y laborales deficientes, la inmensa mayoría de los empleados suelen habitar confinados en albergues comunitarios, donde no tienen apenas privacidad y no se cumplen las condiciones de distanciamiento.

Una distancia que asimismo no se respeta en los autobuses que cada día llevan a trabajar a estos trabajadores a la fábrica. Tönnies o Coesfeld no son casos aislados. También se han contado decenas de contagios por coronavirus en otras explotaciones como las situadas en las localidades de Bad Bramstedt, Birkenfeld o Oer-Erkenschwik donde, en su momento, se llegaron a contabilizar a unos 600 trabajadores infectados. Las procesadoras de carne se han vuelto un foco de infección por todo el mundo, con contagios reproduciéndose en Australia, Europa y Estados Unidos. En este último país, miles de trabajadores han dado positivo, lo que ha obligado a cerrar varios mataderos llevando a la escasez de carne en los supermercados.