Putin da una lección de patriotismo ante el referéndum constitucional

Gran desfile militar para celebrar el 75º aniversario de la victoria sobre los Nazis en el que apenas hubo participación de líderes internacionales por el coronavirus

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Un mes y medio después de la fecha prevista, Rusia conmemoró hoy con desfiles militares el 75º aniversario de la victoria de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, siendo Moscú el epicentro de dicha celebración y su presidente, Vladimir Putin, el maestro de ceremonias en la Plaza Roja.

El líder ruso reivindicó el papel de su país como vencedor en la mayor guerra de la historia, dejando claro que no está en sus planes de futuro olvidar esta fecha, ni a los 25 millones de ciudadanos soviéticos que perdieron la vida entre 1941 y 1945. Ante los 14.000 militares allí congregados, Putin recordó que “el pueblo soviético asumió la mayor carga en la lucha contra el nazismo”, después de que Hitler enviara en 1941 a la URSS más del 80% de sus fuerzas militares.

“Es imposible imaginar qué sería del mundo si el Ejército Rojo no lo hubiera defendido. Los soldados no necesitaban la guerra, ni otros países, gloria u honor. Intentaron acabar con el enemigo, triunfar y volver a casa. Pagaron un precio inmenso por la libertad de Europa”, subrayó Putin, que recordó que no existe nadie en todo el país que no tenga familiares que participaran en la guerra.

Actualmente, el 95% de los rusos considera la victoria soviética sobre el Ejército alemán el acontecimiento más importante del siglo XX para Rusia, según la encuesta llevada a cabo por la organización estatal Vtsiom.

Victory Day Parade in Moscow
Tanques T-14 de la Armada rusaMAXIM SHEMETOVReuters

Lejos de dejar esa celebración como algo puntual, el presidente ruso expresó su deseo de construir un mundo más seguro ofreciendo su compromiso y el de Rusia al resto de países. “Estamos abiertos al diálogo y a la cooperación en los asuntos más actuales de la agenda internacional. Entre ellos, la creación de un sistema de seguridad fiable y común”. “Solo juntos podremos defenderlo [el mundo} de las nuevas y peligrosas amenazas”, afirmó el jefe del Kremlin antes de invitar a los asistentes a guardar un minuto de silencio por todas las víctimas de la contienda.

En el desfile de la Plaza Roja participaron acompañando a los militares 75 aviones del ejército del aire y más de 200 vehículos terrestres, desde algunos modelos de la época hasta los más modernos prototipos, mostrando incluso el interior de un tanque durante el transcurso de la celebración.

La presencia del coronavirus en el país obligó a cambiar el día de la ceremonia, que tiene lugar cada 9 de mayo, coincidiendo con el día en que oficialmente Moscú proclamó la victoria sobre los nazis, al día 24 de junio, fecha en la que hace 75 años se organizó en la Plaza Roja el primer desfile de celebración, con 35.000 militares marchando bajo una fina lluvia y la imponente presencia de Stalin. No se volvería a repetir ese desfile militar en la Unión Soviética hasta 1965, y después tuvo lugar solo en 1985 y 1990.

Victory Day Parade in Moscow
Soldados rusos en la Plaza RojaMAXIM SHEMETOVReuters

Boris Yeltsin, ya como presidente de la Federación de Rusia, instauró en 1995 la celebración de dicha parada militar con carácter anual. Ha sido también la pandemia la causante de que muchos líderes mundiales rehusaran asistir a la ceremonia, como es el caso del presidente de Francia, Emmanuel Macron o Xi Jinping por parte de China, además de impedir la asistencia de los representantes de las potencias del bloque derrotado, como Japón o Alemania.

Apenas una decena de líderes se congregó en dicho acto, entre los que se encontraban los presidentes de Serbia, Uzbekistán o Bielorrusia. el mandatario de Kirguistán, Sooronbay Jeenbekov, tuvo que quedarse en su hotel de Moscú al conocer que dos miembros de su delegación dieron positivo por coronavirus el día antes.

El impacto de la pandemia en Rusia ha provocado la cancelación de las celebraciones del Día de la Victoria en casi una veintena de regiones en todo el país. En Moscú, que ha sido el epicentro de la enfermedad, la desescalada empezó hace un par de semanas, el ayuntamiento de la capital recomendó a sus habitantes seguir las celebraciones de este día a través de la televisión y ayer se cortaron los accesos a la Plaza Roja. Los invitados al acto tuvieron que someterse a un test previo y los asistentes a la tribuna de autoridades tuvieron que guardar cuarentena durante las dos semanas previas al evento.

Algunas organizaciones han criticado que se celebrara un acontecimiento de dicha magnitud cuando todavía no se ha bajado drásticamente el número de contagiados, pudiendo causar un nuevo repunte. Aunque las cifras han bajado considerablemente desde que se recrudeciera el número de infectados el pasado mes de mayo, ayer se registraron 7.176 nuevos casos y 154 muertos, elevando a 606.881 los casos totales en Rusia, con 8.513 fallecidos, según cifras oficiales del Ministerio de Sanidad.