Internacional

Macron planea una remodelación de Gobierno tras la debacle de hoy en las municipales

La alta abstención amenaza la segunda vuelta de las elecciones locales, retrasada tres meses por la pandemia

Cerca de 16 millones de franceses están llamados a las urnas para elegir hoy a sus alcaldes en la segunda vuelta de las elecciones más atípicas que se recuerdan. Unos comicios municipales aplazados tres meses por la crisis sanitaria que ha provocado varias consecuencias para esta ronda decisiva en la que se elige los dirigentes para unos 5000 consistorios donde no hubo un ganador por mayoría el 22 de marzo, cuando desde varios ámbitos se criticó que el Gobierno francés mantuviese la convocatoria.

La primera de esas consecuencias es el programa electoral de los candidatos. Entre una vuelta y otra el mundo ha cambiado y las prioridades electorales, también. Casi todos los programas de todos los partidos han introducido la recuperación económica tras la crisis y la futura gestión sanitaria como puntos básicos. Otra consecuencia la puede sufrir en forma de castigo por la gestión de la crisis el propio Gobierno. De hecho, en las últimas horas, crecen las apuestas a que una severa derrota de Macron podría conducir al mandatario a relevar a parte de su Ejecutivo a principios de la semana entrante como golpe de efecto rápido.

A esto habría que unir una oportunidad histórica para los ecologistas franceses, que podrían alzarse hoy con los ayuntamientos de feudos importantes como Montpellier, Lyon o Toulouse y que son clave para que la socialista Anne Hidalgo revalide la joya de la corona, París. Su mensaje nítido durante esto meses, relacionando directamente pandemia y ecología ha calado en la opinión pública y hoy podrían recoger los frutos a tal punto de consolidarse como fuerza hegemónica de la izquierda de cara a las presidenciales de 2022.

Su auge no solo lo sufrirá Macron. Los partidos tradicionales, con más aparato e implantación territorial, también van a ser víctimas de una eventual ola verde. La derecha tradicional puede enfrentarse al peor de los escenarios: no gobernar ni una de las cinco principales ciudades.

Los sondeos indican que este domingo podría batirse un nuevo récord de abstención: solo el 38% de los votantes se ha mostrado dispuesto a desplazarse a los colegios electorales. Eso significaría una participación más de seis puntos por debajo de la de marzo, que fue desastrosa. El temor al virus condiciona a muchos.

Durante la jornada, cada ciudadano que se acerque a los colegios electorales habilitados para el proceso tendrá que llevar su propio bolígrafo para firmar el registro y para elegir al candidato de su preferencia en el tarjetón que reciba de parte de los delegados de cada mesa, quienes también deberán utilizar mascarilla de manera obligatoria, conforme a lo indicado por Christophe Castaner, el ministro del Interior.

Dada la prohibición de actos multitudinarios y las reticencias a cualquier concentración, la campaña se ha realizado esencialmente a través de internet, lo que teóricamente podría beneficiar a los alcaldes salientes que han tenido presencia pública durante la crisis sanitaria. Este hecho ha sido denunciado en los últimos días por varios candidatos a los consistorios que han denunciado «campañas encubiertas».

En París, la Alcaldía se la van a disputar tres mujeres, pero en la práctica la gran favorita en todas las encuestas es la socialista Anne Hidalgo, asociada con los ecologistas. En Marsella, la retirada del que ha sido alcalde desde 1995, Jean-Claude Gaudin, podría suponer la pérdida de un importante feudo para la derecha. En Lyon, otra alianza de izquierdas tiene muchas posibilidades de hacerse tanto con el Ayuntamiento como con la administración metropolitana frente a la peculiar alianza con los conservadores del aún regidor, el ex socialista Gérard Collomb.

Menos se habla en esta ocasión de grandes conquistas por parte de la ultraderecha. Marine Le Pen tiene todas sus esperanzas en conquistar la ciudad de Perpiñán como plato fuerte de la jornada.

Pero sin duda la gran atención mediática, a parte de París, estará concentrada en la ciudad portuaria de Le Havre, donde competirá el primer ministro, Edouard Philippe en una situación política que daría para escribir una novela. Los sondeos le otorgan la victoria, lo que podría reforzar su figura en momentos en los que crecen los rumores sobre su posible remplazo.

Durante la crisis sanitaria, se dieron sonados desencuentros entre ambos, pero lo cierto es que la popularidad de Philippe, a diferencia de la del presidente de la República, sí ha crecido con la gestión de la pandemia.