Francia castiga a Macron y premia a los ecologistas en las municipales

Una abstención récord marca la segunda vuelta. Los candidatos macronistas no logran ninguna alcaldía relevante, mientras los socialistas resisten con su nuevo triunfo en París y sus alianzas con Los Verdes. Le Pen toma oxígeno con la conquista de Perpiñán

Las urnas confirmaron lo que los sondeos venían anunciando: los franceses han premiado el ecologismo y han castigado a Macron. La segunda vuelta de las elecciones municipales deja a su paso un histórico resultado para Los Verdes, que consiguen hacerse con importantes feudos como Lyon, Marsella, Burdeos, Poitiers o Beçancon, en la mayoría de casos gracias a las alianzas tejidas con los socialistas. Su idea base de esta campaña, vincular la pandemia del coronavirus con la ecología y el medioambiente ha sido respaldada por buena parte de la opinión pública.

La victoria para los ecologistas tiene además una proyección nacional de cara a las próximas presidenciales, ya que se encuentran ahora en una posición inmejorable para disputar la hegemonía de la izquierda, una vez que han fagocitado votos del Partido Socialista y de la izquierda populista de Jean Luc Mélenchon.

La otra cara de la moneda de la noche electoral estaba en el Elíseo. Tras una campaña errática y sin el aparato aún de los otros partidos, la joven formación de Macron, La República en Marcha (LREM), sale como gran derrotada de la cita. No gobernará ninguna de las grandes ciudades de Francia y en algunos casos sus resultados han sido esperpénticos. Ahora es el momento de interpretar este mal resultado y saber hasta qué punto los franceses han decidido castigar al partido que gobierna tras tres meses de crisis sanitaria y otros tantos de movimientos sociales.

Y todo ello con una abstención récord del 59%, cuatro puntos por encima que en la primera vuelta del 15 de marzo, cuando ya la tasa de participación fue desastrosa para un país acostumbrado al gusto de ir a votar. Esta alta abstención podría mostrar el temor de muchos franceses a acudir a los centros de votación pese a que las medidas eran estrictas en cada colegio y el dispositivo no ha dejado incidentes de importancia al término de la jornada electoral. Pantallas de plexiglás, gel desinfectante, el obligatorio uso de las mascarillas, distanciamiento de seguridad e incluso bolígrafos de un solo uso.

Todas las precauciones parecían pocas este domingo para evitar el contagio del virus y se han vuelto una norma en los 4.600 municipios en los que se ha celebrado esta segunda vuelta, allí donde ningún candidato logró más de la mitad de los votos en la primera celebrada en marzo.

Los otros tres triunfadores de la noche tienen nombre propio: Anne Hidalgo, Édouard Philippe y Louis Aliot. La socialista de origen español revalida mandato en la joya de la corona, París, con un 50,2% de los votos, según las proyecciones al cierre de esta edición, frente al 32% de la conservadora Rachida Dati y un 16% para la candidata macronista, Agnès Buzyn.

La apuesta ecológica de la alcaldesa parisina ha terminado con premio pese a que hace tan solo un año pocos apostaban por su reelección. Hidalgo ha conseguido lo que Macron desea: «robar» la bandera verde a los ecologistas y ser creíble en el intento.

El primer ministro, Édouard Philippe, ganó en su feudo de Le Havre con algo más del 58% de los votos frente al candidato de la izquierda. Esta victoria sumada a su progresión de popularidad hacen que, paradójicamente, Macron tenga complicado su relevo en el cambio de Gobierno que prepara el presidente tras varios desacuerdos con su primer ministro en la crisis sanitaria.

La ultraderecha, mucho más discreta en elecciones municipales que en las presidenciales o las europeas, ha conquistado como pieza mayor Perpiñán de la mano de Louis Aliot, ex «número dos» de la formación de Le Pen. Los resultados de la ultraderecha han sido discretos, pero su victoria en Perpiñán es reveladora de un aspecto importante: la mala salud del llamado frente republicano, la unión de todos contra la extrema derecha.

En cuanto a los partidos tradicionales, resultados discretos. Los socialistas salvan la partida gracias a París y a las alianzas logradas con los ecologistas, que les permiten varias victorias. Los Republicanos poco pueden maquillar el hecho de que no gobernarán ninguna de las ciudades más importantes de Francia, aunque mantienen cierto control en ciudades de talla media como Limoges.

Estos comicios municipales empezaron en un mundo y tres meses después van a concluir en otro distinto. La crisis ha obligado a rediseñar los programas de la mayoría de candidatos y las medidas sanitarias y la recuperación económica han saltado a los primeros puestos de los programas electorales. Los apretones de manos y los mítines con miles de personas se quedaron en el mundo de antes. El coronavirus ha arrasado con la forma y el fondo. Esta segunda vuelta habría tenido que celebrarse el 22 de marzo. Criticado por mantener la primera, el presidente Macron anunció el 16 de marzo la suspensión de la segunda y, en el mismo discurso, decretó el confinamiento, que se prolongó hasta el 11 de mayo.

Las elecciones de este 28 de junio deben marcar un cierto regreso a la normalidad en Francia, cuando la libertad de movimiento ya es total, la asistencia a la escuela vuelve a ser obligatoria y los bares y restaurantes han reabierto sus puertas.

Macron, quien en su último discurso a la nación dijo que los dos años que quedan hasta las presidenciales tienen que ser «útiles», intentará pasar página rápidamente de las municipales remodelando el Gabinete para dar un nuevo impulso a la legislatura, algo que podría producirse estos días. La principal incógnita es si mantendrá al frente a Philippe como primer ministro y si buscará alguna cara reconocida del ecologismo que sea compatible con sus postulados liberales, viendo que las urnas han premiado a Los Verdes.