Yannick Jadot: la nueva estrella francesa del rock que cree que “ser de izquierdas” es viejo

El líder de los ecologistas se ha convertido en una alternativa al proyecto de Macron de cara a 2022 tras el triunfo en las municipales

El gran vencedor de las municipales del pasado domingo en Francia no jugaba la partida en ninguna alcaldía pero la ola verde puede arrastrarle hasta las puertas del Elíseo. Yannick Jadot, líder nacional de los ecologistas, es un activista veterano de 53 años que ha sabido conjugar en su curriculum dos factores que lo hacen creíble para la opinión pública: experiencia medioambiental sobre terreno como exdirigente de la ONG Greenpeace y conocimiento de asuntos europeos tras una larga trayectoria como eurodiputado.

Jadot, hijo de maestros cuya conciencia política nació repartiendo en los años setenta propaganda para el socialista François Mitterrand y después en las manifestaciones estudiantiles de 1986, ha aprovechado un contexto favorable que explican su ascenso.

El principal: una ola de concienciación ecológica, acompañada de una sensación de alarma, que en Francia ha situado el medioambiente en lo alto de la agenda política. Pero a esto hay que sumarle una realidad específica que afecta al votante de izquierdas en Francia que lleva tiempo buscando identificarse con unas siglas. Con el Partido Socialista en papel residual a nivel nacional tras el quinquenio de Hollande, una izquierda populista de Mélenchon que para muchos es demasiado radical y del otro lado, un Macron que pudo seducir en su momento al votante de centroizquierda pero que ahora está desencantado por sus reformas de corte liberal. El resultado de la ecuación es un votante desorientado al que Jadot no deja de dirigirse.

Y es en este contexto en el que Los Verdes consiguieron un rotundo éxito ya en las europeas del año pasado con un 13,5%, casi el doble de lo que le auguraban los sondeos. Fue la campanada. Esta vez en cambio no hubo factor sorpresa porque la demoscopia ya vaticinaban que la “ola verde” se colaría en muchos consistorios por toda la geografía francesa.

En Francia la bandera medioambiental es el trofeo más codiciado en estos momentos como valor político. Lo cierto es que todas las formaciones incluyen en sus programas políticos una gran batería de propuestas ecológicas.

Desde la Francia Insumisa de Mélenchon hasta la ultraderechista Marine Le Pen que multiplica en sus discursos su propia forma de ecologismo: el localismo. Y sobre todo Macron, que lleva meses intentando subirse a la ola verde, pero sigue sin ser creíble para buena parte de la opinión pública. Jadot tiene credibilidad pero no a toda la izquierda le gusta.

Al líder verde le gusta sugerir que la idea del “ser de izquierdas” está superada y no son pocas las ocasiones en las que ha cargado contra el populismo. Hay un sector de la izquierda que lo acusa de ser demasiado ambiguo con las críticas al mercado libre. Ahora, en los próximos meses, deberá consolidarse como la alternativa a la repetición del duelo Macron-Le Pen para 2022 y para ello necesitará convencer a todo el centroizquierda de que el ecologismo es el paraguas que una a todo el espectro para asaltar el Elíseo.