El rey belga reconoce por primera vez las atrocidades cometidas en el Congo

Felipe de Bélgica envía una misiva al presidente del país, en el 60 aniversario de su Independencia , en la que expresa su "profundo pesar" por los "actos de violencia y crueldad"

El rey Felipe de los Belgas se ha convertido en el primer soberano de su país que reconoce los crímenes cometidos por su antepasado, el rey Leopoldo II, en la colonización del Congo. El día no podía ser más simbólico, el 60 aniversario de la Independencia del país, ni el momento más propicio tras la vandalización de monumentos propiciada por el movimiento Black Lives Matters.

El rey ha enviado una misiva al presidente del país, Félix Tshisekedi, en la reconoce su “profundo pesar” califica como “actos de violencia y de crueldad” y “sufrimientos y humillaciones”, los hechos sucedidos tras la peculiar colonización del Congo. Un territorio que las potencias occidentales cedieron gustosos a Leopoldo II a título personal en la Conferencia de Berlín celebrada en 1884-85 . No fue hasta 1908 cuándo el territorio pasó a depender de Bélgica, después de que el monarca negociara una indemnización. Según explica la prensa del país, esta misiva ha sido redactada de acuerdo con el Gobierno belga dentro de un periodo de reflexión que también se refleja en la puesta en marcha una comisión parlamentaria para investigar lo sucedido.

Este movimiento de la monarquía belga llega también después de que el hermano del actual rey, el príncipe Laurent, pusiera en cuestión el papel de Leopoldo II en las atrocidades cometidas en el país ya que el monarca nunca pisó territorio congoleño. Según Laurent, pudieron ser sus subordinados los que cometieran todo tipo de atropellos sin el conocimiento de monarca.

Debe saber que había mucha gente que trabajaba para Leopoldo II y ellos realmente abusaron, no por eso Leopoldo II abusó. Él nunca fue al Congo personalmente, así que no veo cómo pudo hacer sufrir a la gente allí”, aseguró el príncipe ante los medios, hace unas semanas.

Una hipótesis que desmienten todos los historiadores que siempre han considerado que Leopoldo II era conocedor de los actos de crueldad cometidas contra lo congoleños, aunque supo enmascarar el proceso colonizador como un acto filantrópico para no levantar las suspicacias de las potencias colonizadoras del momento.

Con este acto, el rey de los belgas también enmienda el papel de su tío Balduino durante el proceso de descolonización. Su discurso en la ceremonia de hace 60 años en ningún momento supuso un acto de contrición sino que respondía a la mentalidad paternalista y orgulloso de la época. “La independencia del Congo sustituye la culminación de la obra concebida por el genio del rey Leopoldo II, llevada a cabo por él con un coraje tenaz y continuado con perseverancia por Bélgica”, aseguró Balduino.

Una alocución que llevó al primer ministro del país a improvisar uno de los discursos más emblemáticos del siglo XX. “Aunque esta independencia del Congo está siendo proclamada hoy en acuerdo con Bélgica, un país amistoso, con el que estamos en igualdad de términos, ningún congolés olvidará que la independencia se ganó en lucha, una lucha perseverante e inspirada que ocurrió en el día a día, una lucha, en la qué no nos intimidamos por la privación o el sufrimiento y no escatimamos fuerza o sangre. Estuvo llena de lágrimas, fuego y sangre. Estamos profundamente orgullosos de nuestra lucha, porque era justa y noble e indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta. Esa fue nuestra suerte durante los ochenta años de dominio colonial y nuestras heridas están muy frescas y son demasiado dolorosas para ser olvidadas”, aseguró el líder.

Unos seis meses después, el 17 de enero de 1961, Lumumba fue asesinado con la connivencia de los servicios secretos estadounidenses y belgas.