“El bipartidismo sigue tieniendo implante territorial en Francia”

Para el profesor James Shields de la Universidad de Warwick las elecciones municipales han puesto de manifiesto que el partido de Macron es "una cabeza sin cuerpo"

¿Qué conclusiones extrae de estas elecciones municipales?

Primero, la abstención récord de casi el 60%, explicada por las preocupaciones sobre el coronavirus pero también por un creciente abstencionismo en todas las elecciones francesas y una falta de entusiasmo por celebrar estas elecciones aplazadas ahora. En segundo lugar, el fracaso del joven partido de Macron para generar un apoyo de base en toda Francia. La République en Marche sigue siendo una cabeza sin cuerpo: controla la Asamblea Nacional en París pero no tiene una base de poder territorial. La tercera característica de estas elecciones es el aumento del voto verde en varias ciudades. Este es un voto de convicción pero también de rechazo, que expresa preocupación por los problemas ambientales, pero también un rechazo de “la política tradicional”. Y la cuarta característica es que los partidos tradicionales de centro-derecha y centro-izquierda continúan dominando la política subnacional en Francia, a pesar de la promesa de Macron de traer cambios y renovación.

¿Se mantiene viva la actitud contestaria contra el Gobierno por parte de grupos como los chalecos amarillos?

La crisis del coronavirus ha supuesto una tregua temporal en la batalla por las reformas de Macron, pero no ha disminuido la ira provocado por la revuelta de los "chalecos amarillos" y las protestas continuadas contra la reforma de las pensiones. Macron emerge de esta crisis sanitaria con esas crisis sociales y políticas aún sin resolver.

¿Cómo describiría la acción gubernamental de la pandemia? ¿Ha influido en los votantes?

La pandemia ha sido un factor en estas elecciones por dos razones principales. Primero, porque ha provocado una baja participación nuevamente. La gente está preocupada por la seguridad sanitaria, especialmente los votantes más mayores, tres meses después de una abstención masiva en la primera vuelta en marzo. En segundo lugar, el voto anti-Macron ha podido canalizar parte de la insatisfacción por lo que se percibe como una mala gestión de la pandemia: falta de preparación, escasez de equipos de protección, estrategia y mensajes confusos. Este es un momento peligroso.