La UE no se olvida de Siria y recauda 6.900 millones de euros

El régimen de Bachar al Asad critica la Conferencia de Donantes de Bruselas y rechaza la ayuda internacional

Un pequeño respiro para un país hundido como Siria que tiene la mitad de la población desplazada llega en forma de cheque de 6.900 millones de euros. Los cerca de 11 millones de sirios desplazados o viviendo en terceros países son la población más vulnerable que requiere ayuda humanitaria. Esto sin hablar del coste de la reconstrucción que se estima entre 250.000 y 450.000 millones de dólares.

En la conferencia de donantes celebrada ayer en Bruselas, más de 60 países y organizaciones participaron por videoconferencia. De la recaudación final, 4.900 millones serán concedidos este año y otros 2.000 millones en 2021.

El Alto Representante de Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, esperaba que se pudiera recaudar un fondo de 2.300 millones de euros, y la ONU pidió otros 8.900 millones de euros para ayudar a Siria. “Las necesidades humanitarias son enormes en Siria y sus alrededores”, dijo el jefe de política exterior de la UE.

Sin embargo, los donantes tenían un presupuesto más limitado que el del año pasado, que se recaudó 6.300 millones de euros, y solo se llegó a la mitad de lo esperado.

El coronavirus, nuevo reto mundial

Como recordó el presidente de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, Francesco Rocca, hay nuevos retos como el coronavirus que han puesto en una situación aún más vulnerable a los sirios.

Una multitud de retos nuevos y complejos que incluyen la restricción del movimiento de bienes, la demora de ciertas actividades, el cierre de fronteras y una insuficiencia crucial de equipo protector para el personal y los voluntarios”.

La otra preocupación de las organizaciones humanitarias es cómo van a poder llegar las ayudas económicas cuando el régimen sirio está bajo nuevas sanciones de Estados Unidos, conocidas como la Ley César. Esta ronda de sanciones, aprobadas por Donald Trump en diciembre pasado, amplía el bloqueo existente contra el régimen sirio y permite, además, sanciones a personas o empresas extranjeras que hacen negocios con el Gobierno de Damasco, específicamente en los sectores de la construcción, la ingeniería, la energía o la aviación. La ley también incluye sancionar a cualquiera que brinde apoyo a las operaciones militares de Damasco o a las de sus principales patrocinadores en Siria, Rusia e Irán.

El régimen de Asad rechaza la ayuda

Como se esperaba, el régimen no saludó las ayudas internacionales de la Conferencia de Donantes de Bruselas. Así, el ministro de Exteriores y Expatriados de Siria, Ayman Sousan, expresó su rotundo rechazo y criticó que la Unión Europea desconoce los intereses del país.

No reconocemos ni prestamos atención a tales conferencias que se celebra sin invitar a Siria”, lamentó Sousan, antes de agregar que “consideramos que esos eventos demuestran la complicidad de los países organizadores en la guerra y el complot contra nuestra nación”.

Tras condenar el endurecimiento de las medidas coercitivas contra Siria y la imposición de la ley César, el jefe de la diplomacia siria dijo que “el pueblo sirio resistió durante nueve años de guerra y derrotó el terrorismo, y frustrará el injusto bloqueo con la unidad y dependiendo de sus propios recursos”.