Matanza en una narcosala en México: «Les pusieron en el suelo y les dispararon»

Hombres armados irrumpen en un centro de rehabilitación y matan a 24 pacientes a balazos. Se trata de la segunda masacre de este tipo en el violento Estado de Guanajuato en un mes

Women react outside a drug rehabilitation facility where assailants killed several people, according to Guanajuato state police, in Irapuato
Una mujer llora por la muerte de su familiar en el centro de desintoxicación de estado mexicanoSTRINGERReuters

Fue la peor masacre del año en México. Poco antes de las 5:30 de la tarde (hora local), una camioneta roja llegó a un centro de rehabilitación no registrado en el centro de México. Un grupo de hombres accedió al lugar y comenzó a disparar fusiles automáticos contra todos los que estaban dentro. El resultado, 24 hombres muertos y siete heridos.

Ocurrió el miércoles en los arrabales de la ciudad Irapuato, en el Estado de Guanajuato, el más violento de México. Las autoridades municipales relataron que el grupo armado entró al centro, situado en una zona sin pavimento y de construcciones irregulares, «los pusieron en el suelo y les dispararon». Tal como se aprecia en las imágenes difundidas en la Prensa, los cuerpos quedaron tendidos en el suelo entre mantas. Tres de los siete heridos se encuentran graves.

El gobernador del Estado, Diego Sinhué Rodríguez, no dio detalles sobre el móvil del ataque, pero apuntó a la participación del crimen organizado. «La violencia generada por la delincuencia organizada no solamente priva de la vida a los jóvenes, sino además roba la paz de las familias», escribió en Twitter.

En Guanajuato se libra una batalla sangrienta entre bandas por el control del territorio. El Cártel Jalisco Nueva Generación pelea una zona controlada tradicionalmente por una organización local conocida como el Cártel de Santa Rosa de Lima, aunque al conflicto se han sumado otras organizaciones como «los Zetas Nueva Sangre y otros grupos» explica a LA RAZÓN Javier Oliva, analista de seguridad.

El 7 de junio, se produjo otro ataque prácticamente idéntico contra otro centro de rehabilitación, conocidos como «anexos», también en Irapuato. El modus operandi fue el mismo, un grupo fuertemente armado que dispara contra todos los presentes. Aquel día murieron 10 personas.

Estos anexos habitualmente son gestionados por grupos privados o fundaciones y «en algún momento son refugio para delincuentes buscados por la Policía que se esconden en estos lugares bajo la excusa de rehabilitarse», dice Oliva. «Por eso ocurren estos asaltos y masacres, es una especie de limbo y si una célula de criminales se esconde y los rivales se enteran, no distinguen entre los que realmente se están tratando de una adicción».

Unos días atrás, el responsable de Seguridad Pública del Estado, Alvar Cabeza de Vaca, dijo que estos centros se han convertido en «semilleros de delincuencia».

En los últimos años se han producido varios ataques similares. En la ciudad de Chihuahua asesinaron a 19 personas en 2010 y a otras 16 en 2017 en sendos ataques a centros de rehabilitación.

Tras conocerse el ataque, el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que investigará los órganos de justicia en Guanajuato para ver «si no hay contubernio entre la delincuencia y la autoridad», algo que ya había apuntado después de la puesta en libertad de una treintena de presuntos miembros del Cártel de Santa Rosa de Lima cercanos a su líder, José Yépez «El Marro». El presidente mexicano señaló que «hay que hacer cambios» en la Fiscalía estatal «porque así lo exigen las circunstancias».

«Lo de Guanajuato ayer fue muy fuerte. No vamos a abandonar al pueblo de Guanajuato. Tenemos elementos de la Secretaria de Defensa Nacional [ejército], Marina y Guardia Nacional, van a continuar protegiendo a la población», dijo tras la disputa con el gobernador, del opositor Partido de Acción Nacional (PAN).

Este martes, en el segundo aniversario de su victoria electoral, López Obrador afirmó que en lo que va de su Administración se ha podido detener la “tendencia histórica de crecimiento” de homicidios, aunque lo cierto es que México sigue inmerso en una profunda crisis de violencia que ni siquiera ha visto una reducción durante la pandemia y los meses de confinamiento. Según datos oficiales, de enero a mayo se acumulan 14.631 homicidios dolosos, un ritmo que podría convertir 2020 en el año más violento desde que existen registros. Actualmente, 2019 es el año más violento con 35.588 asesinatos.