“Monsieur desconfinamiento” : Las razones detrás de la elección de Jean Castex

El nuevo primer ministro francés es un alto funcionario de la República, de derechas y experto en el ámbito sanitario que proviene del área rural. Una combinación perfecta para Macron

El ex primer ministro Edouard Philippe y su relevo Jean Castex hoy en el Palacio de MatignonTHOMAS SAMSON / POOLEFE

Le llaman “Monsieur desconfinamiento” porque fue el encargado de diseñar todo el programa por etapas de la desescalada en Francia, pero antes de ello, pocos conocían la figura de Jean Castex a pesar de su extenso currículum como alto funcionario de la República.

En su figura confluyen varias razones por las que el presidente Macron lo ha elegido como primer ministro en remplazo de Edouard Philippe. Experto en el ámbito sanitario, ministerio en el cual desempeño varios cargos en el pasado, y cuyos conocimientos van a ser básicos para la nueva etapa. Además, este conservador moderado de 55 años permite seguir a Macron en la misma línea política iniciada por Philippe, el anclaje en la derecha liberal moderada, y abrirse a la Francia rural.

Castex es alcalde de Prades, localidad de 6.000 habitantes de los Pirineos. Macron hace así un guiño a esa Francia de provincias lejana a París que recela tanto del presidente galo, algo que puede serle muy útil en una etapa que se verá marcada por la dificultad de conjugar ecología y sostenibilidad con justicia social en un escenario al que asoma la siempre amenazante vuelta de los “chalecos amarillos” y otros grupos sociales a escena.

Castex atesora una acreditada eficacia como alto funcionario conocedor de los resortes del Estado y trabajó junto al expresidente Nicolas Sarkozy. Además su elección puede entrañar otras lecturas. Es un funcionario curtido en mil batallas que a diferencia de Edouard Philippe, cuya popularidad había aumentado durante la gestión de la pandemia considerablemente, no le robará el foco de cara a las presidenciales de 2022.

Sin duda, en la figura de Castex confluye la experiencia pero también el cálculo político y estratégico de un presidente que quiere tener al mejor de los escuderos para trabajar el terreno en la recta final de su mandato.

La marcha de Philippe y el nombramiento de Castex suponen el primer cambio de primer ministro desde que Macron ganó las elecciones presidenciales en mayo de 2017.

El primer ministro saliente, como su sustituto, proceden de las filas de Los Republicanos (LR) —el partido de Sarkozy— y, aunque abandonó este partido, nunca llegó a militar en el movimiento político de Macron, La República en Marcha. Al frente del Gobierno, ha capitaneado la delicada negociación de la reforma de las pensiones y la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus.

La lealtad ha marcado la relación de Philippe con Macron durante estos 3 años de binomio mandatario, aunque en los últimos meses habían aflorado diferencias en asuntos como la edad de jubilación en la reforma de las pensiones o el ritmo de la desescalada tras los meses de confinamiento.

La remodelación gubernamental obligaba al presidente a hacer equilibrios. Por un lado, ha dado señales de querer dar un giro ecologista y progresista. Del otro, no puede arriesgarse a perder el anclaje en la derecha moderada que Philippe, identificado con esta corriente, le garantizaba. En los próximos días se anunciará la composición del Consejo de Ministros.

Sin duda Macron ha estado escrutando y quizás, tentando, a figuras del ecologismo que puedan aceptar su línea liberal. Otro de los cambios que podría introducir en el nuevo Ejecutivo es su pura arquitectura, con cinco o seis “superministerios” de los que se derivaran el resto de carteras.En una entrevista con prensa regional publicada el jueves por la noche, Macron advirtió que Francia debe prepararse para una crisis económica “muy difícil”.

El Ejecutivo francés ha atravesado un período complicado, con la inédita movilización de los “chalecos amarillos”, la huelga contra la reforma de las jubilaciones y el descontento del personal sanitario. En esa misma entrevista, el presidente lanzó elogios hacia su jefe de Gobierno, con quien, dijo, “constató la necesidad de un nuevo gobierno para encarnar una nueva etapa del quinquenio”.A esto se suman las consecuencias de la pandemia de covid-19, que además de haber dejado ya cerca de 30.000 muertos en el país tuvo un impacto devastador en la economía francesa.

El Banco de Francia estimó en junio que el desempleo llegará al 10% a finales de 2020, y al 11,5% a mediados del año que viene, un nivel “por encima de precedentes históricos” de recesiones económicas.Los miembros del actual gabinete permanecerán en funciones hasta la designación de un nuevo equipo, según un escueto comunicado de la oficina de la Presidencia.