Arranca el juicio en ausencia contra los asesinos de Khashoggi

Un tribunal de Estambul juzga a dos colaboradores del príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, por planificar el brutal crimen del periodista

Hatice Cengiz, la prometida del asesinado periodista saudi Jamal Kashoggi, abandona la corte de Estambul tras la primera sesión del juicio
Hatice Cengiz, la prometida del asesinado periodista saudi Jamal Kashoggi, abandona la corte de Estambul tras la primera sesión del juicioEmrah GurelAP

Un rayo de esperanza se asoma para la familia de Jamal Khashoggi, después de que dos años más tarde haya comenzado el proceso judicial contra los presuntos asesinos del columnista del “Washington Post” en Turquía. Aunque se trata de un juicio in absentia, es el primer paso firme para que los culpables rindan cuentas. De hecho, la relatora especial de la ONU para las Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard, subrayó ayer en la primera vista del proceso judicial que “por fin nos movemos en un espacio más formal, un espacio de justicia. El proceso saudí fue de todo menos justo”.

Los acusados son dos ex colaboradores del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, a quien la Fiscalía ha pedido cadena perpetua por “instigar la planificación de un homicidio premeditado con tortura brutal”, y otros 18 ciudadanos saudíes que colaboraron en el macabro asesinato del periodista en el consulado saudí en Estambul. Los dos cabecillas de la operación, según la Justicia turca, son Saud al Qahtani, ex asesor de MBS, y el general Ahmed Al Assiri, que fueron exonerados por la monarquía saudí y se libraron de la condena. La reanudación del juicio abre nuevos interrogantes sobre la participación de MBS en este crimen.

Los 20 acusados están siendo juzgados en ausencia, ya que Riad ha rechazado hasta ahora las peticiones turcas para extraditar a los sospechosos. El Gobierno turco sospecha que no hubo transparencia en el juicio celebrado a puerta cerrada y sin observadores independientes contra algunos de los acusados en la trama de Khashoggi y es por eso que calificó el proceso de “lavado de cara”.

La presión del reino llevó al hijo de Khashoggi a tener que dar la mano a MBS cuando le dio el pésame y más tarde perdonó públicamente a los asesinos de su padre. Así, en abril del año pasado Salah Khashoggi se desvivió de elogios hacia el príncipe Bin Salman, al que agradeció sus esfuerzos en esclarecer la muerte de su padre; un acto puramente teatral.

Con el proceso judicial en Turquía se espera que puedan salir a la luz nuevas informaciones o datos sobre lo ocurrido, o que pueda revelarse el paradero de los restos del periodista disidente.

Khashoggi formó parte de la purga palaciega contra todos aquellos príncipes y magnates que le hicieran sobra a MBS o los sentía como una amenaza. Entre el periodista y Al Walid Bin Talal, dueño del conglomerado de inversión Kingdom Holding, había una estrecha relación de años, y el multimillonario magnate le había ayudado a emprender proyectos empresariales editoriales en el reino de Qatar, rival regional de la familia real saudí. También era sabido que Khashoggi flirteaba con los Hermanos Musulmanes, lo que lo colocó en el punto de mira de MBS.

El salvaje asesinato del Khashoggi dio la vuelta al mundo y cientos de teorías conspirativas llenaron las páginas de medios informativos internacionales. Como si se tratara del guion de una película de cine negro, el veterano periodista cayó en la trampa que le habían preparado altos funcionarios saudíes, comandados por al-Qahtani, quien siguió el asesinato por vía Skype.

Su fatídico destino estaba escrito y fue meticulosamente planeado antes de que ingresara el pasado 2 de octubre de 2018 en el consulado saudí en Estambul. En la puerta se despidió de su prometida turca, Hatice Cengiz, a quien nunca volvió a ver. Dentro, le esperaban un escuadrón de la muerte de 15 agentes saudíes que habían llegado en vuelo regular, pasando por la aduana del aeropuerto de Estambul y con reserva de hotel al que nunca se presentaron.

Primero fue asfixiado con una bolsa y después, con música a través de auriculares para no oír la sierra descuartizando el cuerpo aún caliente de Kashoggi, su carnicero, Mohamed Abdah Tubaigy, le cortó en pedazos y metió las partes del cuerpo desmembrado en bolsas que fueron sacados en maletas del consulado.

Otra de las teorías sobre sus restos apunta que fue disuelto en acido y después los restos enterrados en el jardín de la residencia del cónsul saudí. Una tercera versión señaló que el cuerpo sin vida fue enrollado en una alfombra y entregado a un colaborador local. Diferentes hipótesis, pero hasta ahora no se ha hallado el cadáver o los restos de él en ninguna parte.