Asesinada con un martillo, desmembrada y enterrada en cemento, la horrible muerte de la soldado Guillén

La joven había sido acosada por otro militar en Fort Hood, que antes de ser detenido se voló la cabeza

Mural de Vanessa Guillén, improvisado altar en memoria de la soldado
Personas visitan este sábado el mural con la imagen de Vanessa Guillén, ubicado en un vecindario del sur de Houston, Texas (Alicia L. PérezEFE

Al soldado Aaron David Robinson lo buscaba agentes especiales del Comando de Investigación de la Policía Criminal del Ejército de Estados Unidos, detectives de la ciudad de Killeen y los investigadores especializados en la búsqueda de fugitivos de la Policía de Texas. Permanecía en busca y captura desde el 30 junio. Fue localizado a la altura del número 4700 de la Avenida East Rancier, Robinson sacó su arma reglamentaria y se voló la cabeza.

El 30 también fue detenida su novia, Cecily Anne Aguilar, de 22 años. Está acusada de haber fabricado pruebas y de haber colaborado para dañar y hacer desaparecer un cadáver. Aguilar trataba así de ayudar a su novio, Robinson, supuesto autor material del asesinato a martillazos de la soldado Vanessa Guillén, a la que posteriormente desmembraron con un machete y prendieron fuego. Después la “enterraron” en cemento.

Guillén, de 20 años, igual que su presunto asesino, fue vista por última vez el pasado 22 de abril, en la base militar de Fort Hood, en Killeen, Texas, donde permanecía estacionada como miembro del Tercer Regimiento de Caballería. Dejó detrás suyo la llave de su cuarto en el cuartel, sus carnets, su cartera, la llave de su coche y su teléfono. Nadie acertaba a explicarse cómo podía haberse volatizado en mitad de una base fuertemente custodiada. Guillén había ingresado en el ejército en 2018, igual que Robinson.

La web CrimeOnline habló el 17 de junio con la madre de la soldado, Gloria Guillén. La mujer explicó que su hija le había confiado, poco antes de desaparecer, que estaba siendo acosada sexualmente por un compañero en Fort Hood. Que tenía miedo. Que no podía dormir. Que su acosador también había molestado a otras compañeras. Pero que prefería no denunciar. Temía por la seguridad de Vanessa.

Ella misma, por sus propios medios, resolvería el problema. La madre expresó su estupor por la falta de respuestas. Lamentó la aparente frialdad de los investigadores asignados por el Ejército. «Siento que hay una quiebra en la confianza», dijo, «porque yo soy su madre, merezco saber, pero se niegan a darme detalles porque es una investigación en curso. Lo que no entiendo es que sí me llega alguna información, pero de boca en boca, por los soldados. No es justo que lo sepan y yo no».

El endemoniado caso hacía mella en las Fuerzas Armadas, incapaces de dar noticia de la soldado Guillén. La actriz Salma Hayek fue de las muchas personalidades que presionaban en busca de respuestas. Hayek publicó su cuenta de Instagram una fotografía de Vanessa Guillén y un mensaje en el que brindaba su apoyo a la familia, convencida de que la muchacha había sido objeto de un crimen.

«Su madre, Gloria, afirma que [Vanessa Guillén] se había quejado de que un sargento la acosaba sexualmente. Cuando su madre le aconsejó que lo denunciara, Vanessa dijo que otras mujeres lo habían denunciado y que no se les creía». Hayek remató: «Vanessa y Gloria, yo os creo, y me comprometo a poner la foto de Vanessa en mi perfil a diario hasta que la encuentren».

El coronel Ralph Overland llegó a reunirse con la familia. Les mostró la zona donde Guillén trabajaba y el lugar donde los testigos la vieron por última vez. «Todos tenemos el mismo objetivo», dijo Overland, «encontrar a Vanessa y llevarla a casa. El regimiento está totalmente comprometido con esto y no nos detendremos hasta encontrarla».

Mural de Vanessa Guillén, improvisado altar en memoria de la soldado
Un hombre hispano no identificado realiza un saludo militar este sábado frente al mural con la imagen de Vanessa Guillén, ubicado en un vecindario del sur de Houston, TexasAlicia L. PérezEFE

El día 30 los investigadores recibieron el aviso de que unos trabajadores de la construcción habían encontrado unos restos humanos en las inmediaciones del río León. Cecily Anne Aguilar fue detenida ese mismo día y confesó el crimen. Pero el asunto no aparca en la pura crónica de sucesos. Porque Guillén era hispana, hija de mexicanos, y por lo tanto reactivó el debate entorno a la raza. Por si fuera poco la base militar, Fort Hood, rinde tributo al general confederado John Bell Hood, (1831-1879), que apenas 33 años y en reconocimiento a su desempeño en las batallas de Gettysburg y Chickamauga fue ascendido para liderar el ejército sudista de Tennessee.

Falleció, años más tarde, en Nueva Orleans, víctima de la fiebre amarilla, al igual que su esposa y uno de sus hijos. El de Fort Hood es uno de los nombres que aprobó cambiar el Comité de Defensa del Senado, con mayoría republicana. La moción fue planteada por la senadora Elizabeth Warren, y contó con el apoyó tanto de los senadores demócratas como de sus republicanos. La desaparición de la soldado Aguilar provocó una enorme conmoción y en los últimos días gana fuerza la idea de renombrar Fort Hood con su nombre.

El presidente, Donald Trump, escribió esta semana que vetará la ley si trae incorporada «la enmienda de Elizabeth “Pocahontas” Warren (¡de todas las personas posibles!), que llevaría a cambiar el nombre (¡además de otras cosas malas!) de Fort Bragg, Fort Robert E. Lee y muchas otras bases militares desde las que ganamos dos guerras mundiales». La ley, que prevé destinar 7 mil millones de dólares a las fuerzas armadas y todavía no ha sido aprobada, otorga tres años al Pentágono para que cambie el nombre de las bases bautizadas en honor de los héroes confederados.

La soldado Guillén fue ascendida el pasado 1 de julio, de forma póstuma, al grado de especialista de primera clase en base al tiempo que había permanecido en el servicio. Por cierto, Robinson, su presunto asesino, era negro.