¿Fue Khashoggi incinerado en un horno de pan árabe?

Las nuevas confesiones apuntan a esta hipótesis. Un funcionario saudí llamó a un técnico turco para que pusiera en marcha el horno en la residencia del cónsul. "Había muchas brochetas de carne y barbacoa. El ambiente era de pánico"

Hatice Cengiz
La prometida del columnista asesinado, Hatice Cengiz, en la corte de EstambulEmrah GurelAP

Nuevos detalles del macabro asesinato de Jamal Khashoggi han salido a la luz después de que un tribunal turco haya empezado el juicio in absentia de 20 implicados saudíes por el crimen del periodista disidente. En las primeras testificaciones del juicio, celebrado el viernes, se descubrió que un funcionario del consulado saudí llamó a un técnico turco para que pusiera en marcha el horno en la residencia del cónsul, aledaña a la legación diplomática, una hora después de que Khashoggi entrara en el edificio.

Zeki Demir, un técnico local que llevaba tiempo trabajando para el consulado, declaró en la primera vista que “cinco o seis personas estaban allí. Me pidieron que encendiera el horno. Había un ambiente de pánico”.

Según su testimonio, había muchas brochetas de carne y barbacoa, además del horno en el jardín del cónsul.

Según el relato de Demir, las placas de mármol alrededor del horno parecían haber cambiado de color como si hubieran sido limpiadas con un producto químico, según las declaraciones de la acusación recogidas por la televisión qatarí al Jazeera.

Por su parte, un conductor del cónsul reafirmó esta declaración y agrego que el diplomático le había mandado a un restaurante a comprar brochetas crudas.

Demir se ofreció a ayudarle en la puerta del garaje cuando llegó el automóvil oficial con ventanas tintadas, pero le ordenaron a abandonar el jardín rápidamente.

Las nuevas prueban llevan a la teoría de que el periodista saudí fue incinerado para encubrir el asesinato. El horno en cuestión era el típico “tandoor” muy utilizado en el mundo árabe para cocer pan y que alcanza temperaturas de hasta 1.000 grados Celsius, “lo suficiente como para quemar todas las pruebas de ADN sin dejar rastro”, según el informe policial turco.

“Asesinato premeditado”

La fiscalía acusa a dos altos funcionarios saudíes, el ex jefe adjunto de inteligencia general de Arabia Saudi, Ahmed al-Asiri y el ex asesor de la corte real Saud al-Qahtani, de instigar “un asesinato premeditado con intención inhumana”. Y a otros 18 acusados que fueron enviados a Turquía para acabar con Khashoggi, un periodista prominente y cada vez más crítico con el príncipe heredero Mohamed Bin Salman.

Jamal Khashoggi
Jamal KhashoggiHasan JamaliAP

En diciembre, un tribunal saudí condenó a cinco personas a muerte y a tres a la cárcel por el asesinato, pero la familia de Khashoggi perdonó más tarde a sus asesinos, otorgándoles así un aplazamiento formal de la condena, según la ley saudí.

El fiscal saudí dijo entonces que no había evidencias que conectaran a al-Qahtani con el asesinato y desestimó los cargos contra al-Asiri. Dos años después, la justicia turca ha reabierto el caso que sin duda traerá incomodas revelaciones que podrían conectar al príncipe heredero saudí otra vez en el ojo del huracán.

El “plan diabólico” de MBS

El ambicioso y joven príncipe ya había firmado “la sentencia de muerte de Khashoggi hace mucho tiempo”, asegura a LA RAZÓN Mohamed Handari, periodista experto en Según el experto, MBS “había ideado un plan diabólico”.

Mohammed bin Salman
Mohammed bin Salman

Handari asegura que Khashoggi era la única persona que podía ver exactamente lo que estaba haciendo MBS. “Asegurarse de que su el rey Salman (bin Abdulaziz) no volviera a su primera elección para su sucesión”. El primer candidato era su sobrino Mohamed bin Nayef.

Cuando el Rey Salman asumió la corona, cambió las líneas de sucesión al nombrar a su sobrino Mohammed bin Nayef como el nuevo príncipe heredero en vez del que tocaba según la línea sucesoria, Muqrin bin Abdulaziz, sentando así un precedente.

El próximo 24 de noviembre se celebrará la segunda vista, donde se espera que declaren otros testigos.

En el juicio del 3 de julio, la relatora especial de la ONU para Ejecuciones Extrajudiciales, Agnès Callamard, dijo que el proceso iniciado en Turquía es un juicio “más legítimo” que el llevado a cabo por la Justicia saudí.

Por fin nos movemos en un espacio más formal, un espacio de Justicia. El proceso saudí fue de todo menos justo. Aquí tenemos un espacio donde las víctimas y testimonios del caso pueden hablar y se les escucha como no se ha hecho antes. Es un proceso más legítimo”, declaró.