Rafal Trzaskowski, la esperanza europea en la Polonia liberal

Los candidatos polacos pelean voto a voto la segunda vuelta de las elecciones. El alcalde proeuropeo podría arrebatar la presidencia a Duda, según los últimos sondeos

El alcalde de Varsovia y candidato presidencial en su último acto de campaña, ayer, en Swidnica
El alcalde de Varsovia y candidato presidencial en su último acto de campaña, ayer, en SwidnicaAGENCJA GAZETAvia REUTERS

La campaña electoral para elegir al próximo presidente de Polonia ha llegado a su fin. En un contexto de crisis sanitaria el Gobierno del PiS aplazó las elecciones in extremis. Las urnas fueron reubicadas y el sistema de voto por correo reforzado para una primera vuelta el 28 de junio, donde Andrzej Duda (Ley y Justicia) obtuvo el 43,5% de los apoyos y Rafal Trzaskowski, el candidato de la Coalición Cívica (KO) consiguió hacerse con el 30,35% de los votos.

La segunda vuelta se celebrará mañana domingo en medio de una fuerte polarización. Según las últimas encuestas el candidato del KO ganaría las elecciones con el 50,5%, mientras Duda obtendría un 49,5%. La movilización del electorado será una de las claves de la jornada, por lo que los dos aspirantes han pasado las últimas dos semanas recorriendo el país para convencer a los indecisos y reuniéndose con políticos como Szymon Hołownia (centro), que obtuvo un 13,87% y Krzysztof Bosak, con el 6,78% de los votos en primera vuelta. Según la última encuesta de Kantar para TVN y TVN24, hasta un 7,7% del electorado no ha decidido su voto. Alrededor de 1,4 millones de votos, si la participación se mantiene igual que en la primera vuelta.

Elecciones Polonia, segunda vuelta
Elecciones Polonia, segunda vueltaTeresa Gallardo

La diferencia entre los candidatos de uno y dos puntos porcentuales, conforme las encuestas en las últimas semanas, se mueven dentro de los límites del error estadístico, pero han aupado la figura de Trzaskowski en esta última recta de campaña.

Alcalde de Varsovia

Trzaskowski, actual alcalde de Varsovia, sustituyó a Małgorzata Kidawa-Błonska después de una campaña electoral confusa donde la entonces candidata de KO cayó hasta el 5% en la intención de voto. Sin aspirante, el partido llevó a cabo una encuesta interna para recabar nombres y sondear apoyos dentro de la formación: Trzaskowski obtuvo el segundo puesto, solo por detrás del ex presidente Donald Tusk, que ya había manifestado su intención de no presentarse a estos comicios. El viernes 15 de mayo, la cúpula del partido decidió que el nuevo candidato a la presidencia sería Trzaskowski.

Nació en Varsovia, estudió políticas y se especializó en estudios europeos. Políglota, aficionado a la música –su padre fue un reconocido violinista–, dicen quienes le conocen del ayuntamiento de la capital que es el primero en llegar a las reuniones y que es extremadamente ordenado y escrupuloso con los procedimientos que se llevan a cabo en la alcaldía. Profundamente creyente del proyecto europeo, representa el ala más liberal del partido. Fue profesor universitario antes de dar el salto a la política, aquí sirvió como Secretario de Estado del ministerio de Exteriores, ejerció como Ministro de Administración y Digitalización bajo el mando de Tusk y fue miembro del Sejm (cámara baja del Parlamento).

Con un papel relegado en la actualidad a la mera representación internacional, la figura del presidente tiene un poder fundamental para el equilibrio democrático en el país. Cuenta con una autoridad para vetar las leyes que salgan del Sejm –donde el PiS cuenta con mayoría–. Para sacar adelante una ley sin la firma presidencial se necesita una mayoría constitucional, una superioridad numérica con la que no cuenta la coalición de gobierno de Jaroslaw Kaczynski.

Una victoria de Trzaskowski le daría a la oposición una bomba de oxígeno para reorganizarse y ganar influencia en las instituciones, monopolizadas por el PiS desde 2015. En el plano internacional, Varsovia y Bruselas continúan con un enfrentamiento abierto y un litigio que involucra al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), una victoria del candidato de la Coalición Cívica podría ser una oportunidad para romper con las reformas judiciales que preocupan a la Comisión Europea y que según han declarado oficialmente, son transformaciones que «violan el Estado de Derecho comunitario y comprometen la independencia de los jueces». Por otro lado, las relaciones entre Polonia y el Fidesz, el partido del primer ministro húngaro Viktor Orbán se verían resentidas, ya que es el presidente el encargado de reunirse con mandatarios internacionales.