Trump escala la tensión con Pekín por los islotes del Mar del Sur de China

Pompeo advierte de que no se permitirá al gigante asiático tratar las disputadas aguas como si fuera su imperio marítimo

US Carrier Strike Group 5 conducts operations in the South China Sea
El portaviones «USS Ronald Reagan» está desplegado en el mar del Sur de ChinaPetty Officer 3rd Class Jason TaEFE

La guerra de nervios entre Estados Unidos conoce un nuevo capítulo. Washington acaba de anunciar que rechazará la práctica totalidad de las reclamaciones de China en el Mar del Sur China. Hace años que el Gobierno de Pekín desarrolla una agresiva política en las siempre disputadas aguas, que también son objeto de diversas reclamaciones por parte de Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunei. Por el mar de China Meridional, pasan cada año buques con mercancías por valor de 3,4 billones de dólares.

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, ha explicado en un comunicado que «las pretensiones de Pekín sobre los recursos en alta mar en la mayor parte del Mar del Sur de China son completamente ilegales, como lo es su campaña de intimidación para controlarlos».

Los tribunales internacionales han desestimado buena parte de las reclamaciones chinas, mientras que la zona ha visto crecer el tráfico de buques militares, Estados Unidos y otros países denuncian los delicados equilibrios de China con el Derecho Internacional, que parece ignorar, y estiman que los jerarcas de la gran potencia asiática operan por la vía de los hechos consumados. Por supuesto, se espera que China responda con nuevas represalias y sanciones contra EE UU. «Buscamos preservar la paz y la estabilidad», sostiene Pompeo, «defender la libertad de los mares de manera acorde al Derecho Internacional, mantener el flujo comercial sin trabas y nos oponemos a cualquier intento de usar la coerción o la fuerza para resolver disputas».

Este no es, ni de lejos, el único asunto que enfrenta a los dos gigantes. Está, claro, la amenaza de la guerra comercial, que va y viene en fascículos durante los últimos dos años. Y hace unos días que la Casa Blanca anunció que Hong Kong perdería su estatus preferente de ciudad privilegiada como centro de negocios internacional, después de que Pekín sacara adelante una Ley de Seguridad Nacional que EE UU, considera que viola el acuerdo entre Pekín y Reino Unido y que pone en almoneda la libertad de expresión y reunión, la independencia del sistema judicial y la libertad de prensa en la ciudad portuaria.

La decisión de Washington escalará la tensión entre ambas potencias. La guerra comercial no es ningún secreto y el presidente estadounidense, Donald Trump, se refiere continuamente al nuevo coronavirus como el «virus chino».

Ayer mismo, las autoridades de China expresaron que la presencia militar de EE UU en las disputadas aguas del mar de China Meridional son «inútiles» y alertaron alertado de que lo único que hacen es «poner en peligro a sus aliados». El coronel chino Zhang Junshe ha tildado los actos de Estados Unidos de «provocativos» y ha insistido en que Pekín está decidido a «preservar y salvaguardar su soberanía marítima».

«Estados Unidos no es un país de la región y está haciendo ejercicios militares a gran escala en el mar de China Meridional, lejos de su territorio y al mismo tiempo que acusa a China de realizar maniobras militares al lado de su propia casa», lamentó Zhang, según informaciones del diario «South China Morning Post».