¿Tan insolidaria es Holanda?

Los Países Bajos se han convertido en el baluarte de la frugalidad en el gasto público. No es así. Es, además, un ejemplo de Estado del Bienestar bien gestionado. Algo habrá que aprender de ellos

Países Bajos
Países BajosT. Nieto

Holanda, el país de los tulipanes, el de Rembrandt, el de los diques de contención del mar, el del mayor puerto de Europa –Róterdam–, el de los «coffee shop» donde se puede consumir cannabis todo el día, el de Ana Frank, el de la «naranja mecánica» de Cruyff que cambió el fútbol, el de la Philips –enchufa la Philips, se decía en España para encender el televisor–, el del Barrio Rojo de Amsterdam donde a las prostitutas se las ofrece en escaparates, el del primer país que legalizó la eutanasia –año 2002–y, claro, el de Van Gogh. Y muchas más cosas que hacen de este pequeño territorio un lugar envidiable para vivir. Los nacionalistas catalanes, que todavía no han encontrado su lugar en el mundo, dicen que ellos quieren hacer de su terruño la Holanda del sur. Una más de sus quimeras. Por ejemplo, en el índice de corrupción mundial, Países Bajos está en el puesto 8 (percepción 82 de 100), mientras que España se sitúa en el 41 (58 de 100), pero es que, además, Cataluña es la comunidad que más procedimientos judiciales de casos de corrupción tiene abiertos (informe CGPJ) de toda España. Ahora, durante las negociaciones para los fondos de recuperación, Holanda es, además, el país de la frugalidad, el más insolidario de Europa (el gasto de la UE en el país es de 2.470 millones de euros y lo que aportan ellos a la UE es 4.845 millones), pero, por contra, podría decirse que es uno de los países más solidarios con sus propios ciudadanos. Un ejemplo de lo que es un estado del bienestar avanzado y sostenible (que se puede pagar: su deuda pública es el 39,5% del PIB; la de España, del 98,9%, en el primer trimestre de 2020). Ahí están las ayudas a la familia, el llamado «kinderbijslag», al alcance de quien trabaje o resida, incluso trabaje en el extranjero: cada trimestre reciben por cada hijo y en función de la edad (hasta los 18): 219,97 euros, 267,10 y 314,24, además de las ayudas de guardería o el seguro médico. Su inversión en I+D es del 2%% del PIB, mientras en España es del 1,24% (la media europea está en el 2,06%). Demonizar a países con democracias ejemplares sólo sirve para cultivar las bajas pasiones del populismo. Algo podemos aprender de ellos.