Argentina saldrá del “default” tras un acuerdo con los acreedores extranjeros

El país se ahorrará miles de millones de dólares al evitar caer en una quiebra técnica permanente

Como buenos regateadores, curtidos en mil batallas, esperaron hasta el final. Se asomaron al precipicio pero no se arrojaron. En cualquier caso negros nubarrones se ciernen sobre Argentina. La deuda en tiempo de crisis y pandemia, se comerá buena parte del dinero de pueblo, cuando más lo necesita. Es por tanto una victoria pírrica del dialogante presidente Alberto Fernández, al que le gusta codearse en los fueros internacionales, y mostrar con este acuerdo, fortaleza frente la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Argentina logró un principio de acuerdo con sus acreedores en el límite del vencimiento ayer de su oferta para el canje de unos 66.000 millones de dólares en bonos bajo legislación extranjera, con lo que podrá evitar las consecuencias del default –quiebra técnica-.

A menos de 24 de horas de que cierre el plazo para adherir a la oferta, el gobierno del presidente de centro-izquierda presentó una serie de modificaciones a su propuesta, que ya recibieron el visto bueno de los principales fondos de inversión.

La oferta formal de Argentina, presentada ante la comisión de valores de Estados Unidos, contempla el pago de unos 53,5 dólares por cada 100 de deuda, mientras que los acreedores exigen unos 56,5 dólares por cada 100. El nuevo planteamiento coloca la recuperación por encima de los 54 dólares por cada 100, aunque mejorando los plazos de pago y sin tocar la oferta económica en sí.

Optimismo en los mercados

En la última propuesta formal, el periodo de gracia sin pagos quedó reducido de tres años a uno, con lo que Argentina comenzaría a honrar vencimientos en septiembre de 2021. Los acreedores habían pedido acortar aún más ese periodo, a septiembre de este año. La oferta argentina abarca bonos de 2005 y 2010, fruto de una anterior reestructuración de deuda, y también otros emitidos a partir de 2016.

En los bonos de 2016 en adelante, los tenedores de al menos 66,5% de la deuda deben adherirse a la oferta para que el canje sea válido. En los de 2005 y 2010 se eleva a 85%. Ante la perspectiva de un acercamiento que permita el acuerdo, la Bolsa de Buenos Aires registró este lunes una suba de 6,6% y los bonos argentinos que cotizan en Wall Street tuvieron ganancias de hasta 12%.

El default, un riesgo para todos

A lo largo de más de cuatro meses de negociaciones, tanto el gobierno como los acreedores han insistido en que desean evitar las consecuencias del default, en el que ya Argentina incurrió desde el 22 de abril pero que no se ha desencadenado debido a que las conversaciones siguen en curso. Cinco de los bonos sujetos al canje se encuentran en cesación de pagos, pues Argentina incumplió con la cancelación de intereses en 500 millones de dólares en abril y otros 600 millones la semana pasada.

Eso permitiría a los fondos de inversión que detentan esos bonos acudir a los tribunales en Nueva York para solicitar una aceleración de los pagos de la deuda. Pero se trata de un camino que puede llevar varios años, en un contexto de recesión mundial por la pandemia de la covid-19.

Aunque Argentina perdió su acceso a los mercados internacionales hace ya dos años, ese panorama tampoco es bueno para el país, que se propone negociar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional, tras dejar en suspenso el stand-by suscrito en 2018 por 57.000 millones de dólares, del que recibió 44.000 millones.

Tercera economía de América Latina, Argentina se encuentra en recesión desde 2018 y su economía sufrirá aún más este año debido a la pandemia del coronavirus, con una contracción de 9,9% del Producto Interno Bruto, según la más reciente previsión del FMI.

El país cerró 2019 con una pobreza estimada en un 35% -se estima suba un 5% por la pandemia- y una inflación en más del 50% anual. Argentina debe resolver además el tema de la deuda emitida bajo legislación nacional, de unos 41.700 millones de dólares, con pagos diferidos hasta el 31 de diciembre de 2021, para la que el gobierno de Fernández ofreció condiciones equitativas a las que acuerde con los bonistas internacionales. A los argentinos una vez más todavía les queda por transitar un largo camino de espinas.