El Congreso y Trump se enzarzan en una batalla por el nuevo plan de estímulo económico

Millones de estadounidenses han perdido la ayuda de desempleo extraordinaria de 600 dólares semanales

Avanza agosto y, de momento, los negociadores no han logrado acercar sus posturas para aprobar un nuevo plan de ayuda económica. Una cuestión vital para millones de ciudadanos y decenas de miles de empresas, severamente acuciados por la progresión de la enfermedad en numerosos Estados y la certeza de que la definitiva reapertura económica todavía está lejos.

A finales de mayo, el Congreso de EE UU aprobó el primer gran paquete de estímulo económico, de más de 2.000 millones de dólares. Un plan histórico, que dobló el paquete de estímulos de 2009, tras el hundimiento de las “subprimes” y la caída de Lehman Brothers.

Decenas de millones de estadounidenses han recibido cheques de ayuda en función de los ingresos familiares y el número de personas que viven en cada hogar. Los hospitales fueron bañados con más de 100.000 millones de dólares, mientras que Washington abrió un plan de préstamos para las empresas por valor de hasta 500.000 millones de dólares.

De momento, la presidente del Congreso, la demócrata Nancy Pelosi, le ha explicado a la cadena CNN que no dará su visto a bueno a un plan de menos de 3,4 billones de dólares.

El hecho de que millones de estadounidenses hayan perdido a partir de esta semana la ayuda al desempleo extraordinaria de 600 dólares semanales aprobada para enfrentar la crisis del coronavirus no ha servido como elemento de presión para llegar a un acuerdo.

Ambas partes parecen atrincheradas en sus propuestas y sin visos de alcanzar un pacto en el corto plazo.

La presidenta de la Cámara de Representante, la demócrata Nancy Pelosi, insistió en que la propuesta demócrata no ha cambiado: quieren que el Congreso apruebe un rescate de 3 billones de dólares que mantenga intacta la ayuda de 600 dólares semanales que hasta ahora estaban recibiendo los estadounidenses. Frente a ello, los republicanos ofrecen un rescate de 1 billón de dólares con una rebaja de la ayuda al desempleo a 200 dólares semanales.

Estos 600 dólares semanales adicionales se habían convertido en el salvavidas económico para muchos estadounidenses desde que la llegada de la pandemia en marzo provocase una ola de despidos masivos.

Sí que parecen estar de acuerdo en la extensión del programa de subsidios para pequeñas y medianas empresas, y en un nuevo pago directo de 1.200 dólares para los estadounidenses mayores de edad.