Beirut, zona cero

Ola de solidaridad con el Líbano tras la explosión química que ha dejado más de 130 muertos, 5.000 heridos y 300.000 personas sin hogar

Thumbnail

La colosal explosión que se produjo en la zona del puerto de Beirut este martes a las 6.15 de la tarde (5.15.pm hora española), matando a más de 100 personas e hiriendo a más de 4.000 habría sido causada por la deflagración de 2.750 toneladas de nitrato de amonio, según las autoridades libanesas. El jefe de Seguridad General del Líbano, Abbas Ibrahim, declaró que el material había sido confiscado años antes y almacenado en un almacén del puerto de Beirut, a tan solo unos minutos a pie de los populares distritos de compras y vida nocturna. No hay indicios de que las explosiones fueron causadas deliberadamente.

Las imágenes de la deflagración compartidas en las redes sociales mostraban una columna de humo que se eleva desde el puerto, seguida de una enorme explosión que envió una nube blanca y un hongo naranja al cielo. Tras la enorme onda expansiva que atravesó la ciudad y se sintió como un terremoto, numerosas personas corrían desorientadas entre calles llenas de escombros, edificios destruidos y automóviles destrozados.

Los equipos de rescate continúan buscando a las docenas de personas que siguen desaparecidas, con el ejército y numerosas ambulancias recorriendo las calles de la capital. Según el gobernador de Beirut, Marwan Abboud, unas 300.000 personas han perdido sus hogares, e incluso en zonas alejadas del lugar de la explosión se ha podido sentir el poder de la onda expansiva con ventanas y puertas reventadas.

El gobierno del Líbano ha declarado el estado de emergencia durante dos semanas en la capital, así como un día de luto nacional por las víctimas, con la bandera libanesa a media asta en las instituciones estatales.

El primer ministro, Hassan Diab ha lanzado una investigación y ha declarado que “no descansará hasta dar con los responsables de lo sucedido y se les aplique el máximo castigo”. Por su parte el presidente libanés, Michel Aoun, aseguró que se anunciarán “con transparencia” los resultados de las investigaciones.

Tras conocer lo sucedido, el ministro de Sanidad, Hamad Hassan, ordenó a los hospitales que atendieran a todos los heridos por cuenta del gobierno. Sin embargo, muchos de los centros sanitarios han alcanzado su capacidad máxima, y algunos de los afectados han tenido que ser trasladados a hospitales fuera de la capital. La Cruz Roja libanesa ha hecho un llamamiento a todos los ciudadanos para que acudan a donar sangre en varios centros del país.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró estar “preparado para ayudar a Líbano”, al inicio de una rueda de prensa en la Casa Blanca sobre el coronavirus. El presidente estadounidense sugirió que la explosión de Beirut pudo ser provocada por “algún tipo de bomba”. “Me he reunido con algunos de nuestros grandes generales y ellos parecen sentir que fue un ataque. Esto no fue un suceso tipo de una explosión industrial”, afirmó Trump.

Muchos libaneses se preguntan indignados cómo las autoridades permitieron que toneladas de un químico industrial como el nitrato de amonio se almacenara durante seis años en el puerto en lugar de buscar un destino más seguro. Este componente químico llegó a Beirut en 2013 en un barco ruso con bandera moldava que tuvo que atracar en el Líbano tras sufrir una avería durante su travesía con origen Georgia y destino en Mozambique. Las autoridades portuarios prohibieron debido a su mal estado y posteriormente fue abandonado por el propietario, un empresario ruso.

Finalmente, las autoridades locales confiscaron la carga, las 2.750 toneladas de nitrato de amonio y las almacenaron en el Hangar 12, donde ha permanecido sin vigilancia especial y a pesar de los cinco avisos de funcionarios del puerto a un juzgado para que buscara un emplazamiento alternativo.

Solidaridad internacional

Por su parte, Francia envió este miércoles tres aviones a Beirut con personal de rescate, 25 toneladas de equipo médico y una clínica móvil equipada para tratar a 500 heridos. A la ayuda humanitaria le seguirá este jueves la visita del presidente Emmanuel Macron a Beirut. Asimismo, el ministro de Exteriores francés aseguró que propondrá a la comunidad internacional una movilización para proporcionar ayuda humanitaria al Líbano.

Otros países como Irán, Arabia Saudí, Qatar, Reino Unido e incluso Israel han ofrecido asistencia médica y humanitaria al país del cedro. Aunque en un primer momento se apuntó como posible causante de la deflagración a Israel, las autoridades del estado hebreo aseguraron no tener nada que ver con la explosión del martes.

El suceso se presenta en un momento de gran tensión social en el Líbano. En los últimos meses el país mediterráneo se ha visto afectado por una crisis económica, política y sanitaria sin precedentes. Desde el comienzo de las manifestaciones que hicieron renunciar al gobierno de Saad Hariri en octubre de 2019, la libra libanesa (la moneda nacional) se ha devaluado en más de un 80% y los bancos han impuesto un corralito no oficializado en todo el país. Asimismo, se ha producido un repunte en los casos de coronavirus en las últimas semanas en todo el país, con las últimas cifras situándose en 5.062 infectados y 65 fallecidos.

Las autoridades locales estiman que los importantes daños sufridos en más de la mitad de la capital se sitúan entre 3.000 y 5.000 millones de dólares. El presidente Michel Aoun anunció que liberará 100.000 millones de liras (66 millones de dólares) de los fondos de emergencia del país.

Por otro lado, la potente explosión ha ocurrido justo tres días antes de que el Tribunal Especial para Líbano, situado en la Haya y apoyado por la ONU, emitiera un veredicto sobre el atentado que en 2005 mató al ex primer ministro Rafik Hariri y a otros 21.