Trump cumple su amenaza y veta TikTok

El presidente de EE UU prohíbe cualquier negocio con ByteDance, el desarrollador chino de la aplicación. La orden ejecutiva llega en pleno debate en el Congreso sobre las preocupaciones de seguridad nacional por su uso

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El pulso entre EE UU y China ha conocido un nuevo y explosivo capítulo después de que el Departamento del Tesoro haya ordenado sancionar a destacados gobernantes chinos, incluidos los arquitectos y ejecutores de la represión contra los manifestantes en Hong Kong. Entre otros sancionará a la gobernadora de la ciudad semiautónoma, Carrie Lam, así como a otros funcionarios gubernamentales.

Todo esto después de que Washington ordenara hace semanas cancelar el estatuto comercial privilegiado del que gozaba Hong Kong como respuesta a la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional por parte de Pekín, con la que efectivamente violaba los tratados suscritos en su día con Reino Unido para la devolución y, de paso, propiciaba la liquidación efectiva de las libertades en la próspera ciudad portuaria.

Las sanciones se unen a las que el Congreso de EE UU ya aprobó contra varios funcionarios del Gobierno chino acusados de haber ordenado o ejecutado violaciones de los derechos humanos contra los miembros de varias minorías religiosas.

Por otro lado, Donald Trump ha sido fiel a su palabra y ha firmado una orden ejecutiva por la que prohíbe cualquier posibilidad de negocio con ByteDance, la empresa propietaria de TikTok. De remate también bloquea WeChat, la popular aplicación de mensajería, omnipresente en China, por cuanto permite realizar todo tipo de gestiones, y de uso obligado para cientos de miles de ciudadanos en Estados Unidos con familiares o amigos residentes en el gigante asiático.

Trump justifica las drásticas medidas en base a una «emergencia nacional con respecto a la cadena de suministro de servicios y tecnología de la información y las comunicaciones». El Gobierno de EE UU considera que numerosas «aplicaciones móviles desarrolladas y/o que son propiedad de empresas en la República Popular China continúan amenazando la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unido».

Con 175 millones de descargas en Estados Unidos y 1.000 millones de usuarios en todo el mundo, la Casa Blanca entiende que TikTok tiene acceso a un ingente volumen de información, incluidas las actividades de los usuarios, sus datos de ubicación e historiales de navegación y búsqueda. Dicha información «amenaza con permitir que el Partido Comunista Chino acceda a la información personal y privada de los estadounidenses», permitiendo a China «rastrear las ubicaciones de los empleados y contratistas federales y crear expedientes de información personal para usar como chantaje y realizar espionaje corporativo».

Por si fuera poco Estados Unidos entiende que las citadas empresas han censurado activamente «contenido relacionado con las protestas en Hong Kong», así como el trato que Pekín dispensa a los uigures y otras minorías musulmanas en su propio país, objeto de masivas violaciones de los derechos humanos, y que, según organizaciones como Human Rights Watch, incluyen los trabajos forzados y la reeducación en campos de concentración de miles de personas.

Asimismo, TikTok también podría usarse para realizar «campañas de desinformación que benefician al Partido Comunista Chino (PCCh), como cuando los vídeos de TikTok difundieron teorías de conspiración desacreditadas sobre los orígenes del nuevo coronavirus en 2019».

Pero las decisiones de la Casa Blanca, justificadas tanto por las onerosas actividades de Pekín en su propio territorio como por las fundadas sospechas respecto a la vinculación entre las empresas tecnológicas chinas y los servicios secretos, se empañan en parte cuando Trump abusa del trazo grueso. Como cuando en una reciente rueda de prensa acusó a China de ser el mayor enemigo de Estado Unidos. Un puesto por el que han pasado sucesivamente los inmigrantes de México y Centroamérica, el Irán de los ayatolás y la dictadura norcoreana. Por no hablar de la Prensa crítica con el Gobierno o la administración del ex presidente Barack Obama.

Respecto a China y algunas de sus más destacadas empresas hace tiempo que el secretario de Estado, Mike Pompeo, abundó en el temor a que sean usadas para espiar a los ciudadanos estadounidenses. Una cuestión distinta fue el sorprendente anuncio, por parte de Trump, de que todos los presuntos pecados de TikTok podrían perdonarse si finalmente es adquirida por Microsoft y si la Administración federal no recibe algún tipo de compensación por su teórico papel de mediador.

«Una parte muy sustancial de ese precio tendrá que beneficiar al Tesoro de Estados Unidos porque estamos haciendo posible que este acuerdo suceda», justificó el presidente de Estados Unidos. No está tan claro que la última orden ejecutiva contribuya a la venta de la empresa.

Desde Pekín, el portavoz del Ministerio chino de Exteriores Wang Webin calificó el martes de «pura manipulación» la campaña contra la aplicación y advirtió a la Administración Trump de que «no abra la caja de Pandora» o se prepare para «sufrir las consecuencias».