Putin, listo para intervenir en apoyo de Lukashenko

El presidente ruso asegura que ha creado una fuerza policial a petición de su homólogo por si “la situación se descontrola”en Bielorrusia

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Últimamente, las apariciones del presidente ruso, Vladimir Putin, se han vuelto tan escasas como interesantes. Puede intervenir en una reunión televisada para anunciar la primera vacuna mundial contra el coronavirus y semanas después conceder una entrevista para un canal nacional explicando su punto de vista sobre la situación en Bielorrusia, asegurando en cada momento la máxima repercusión internacional de sus opiniones.

Desde que tuvieran lugar las elecciones presidenciales en el país vecino el 9 de agosto, el líder del Kremlin no se había pronunciado acerca de los resultados, ni sobre las multitudinarias protestas organizadas por la oposición, que pide la dimisión de su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko.

La situación en Minsk, lejos de enfriarse, parece complicarse cada vez más y Rusia, que comparte frontera, ve con preocupación las revueltas que tienen lugar allí y sus posibles consecuencias internas. Putin ha reconocido en la entrevista del canal Rusia 24 que el presidente bielorruso le ha pedido que prepare una fuerza policial a modo de contingente de reserva en vista de lo que pueda ocurrir, aunque el Kremlin ha decidido no utilizarla «a menos que la crisis quede fuera de control».

«Alexander Grigorievich [refiriéndose a Lukashenko} me pidió formar un contingente de miembros de las fuerzas del orden. Y así lo hice. Pero acordamos también que éste no será utilizado mientras la situación no se descontrole».

Putin se mostró bastante cauto respecto a un posible pronóstico de la situación en Bielorrusia, asegurando que no ve necesaria una intervención a no ser que «elementos extremistas de Bielorrusia se pasen de la raya y comiencen a atacar». «Suponemos que todos los problemas que tienen lugar en Bielorrusia se resolverán pacíficamente» y, si alguien comete delitos, «la ley reaccionará de modo debido» porque «debe tratar a todos por igual», aseveró el presidente ruso.

A continuación, Putin hizo una reflexión sobre cómo los países extranjeros están intentando influir en Bielorrusia según sus propios intereses, apoyando la teoría de Lukashenko y afirmando que «Rusia se comporta respecto a la situación con Bielorrusia de una manera más comedida y neutral que europeos y estadounidenses». Desde que se desintegrara la Unión Soviética en 1991, Moscú ha visto cómo los países de la antigua esfera comunista se han ido integrando en la UE y la OTAN, avanzando poco a poco la presencia de la organización militar hasta llegar casi a las puertas de Rusia, algo que preocupa en el Kremlin.

El presidente ruso también se pronunció sobre la polémica detención en Bielorrusia el pasado 29 de julio de un grupo formado por 33 ciudadanos rusos acusados por el presidente Lukashenko de haber llegado al país en vísperas de las elecciones con el fin de desestabilizarlas. Tras la polémica, Bielorrusia entregó a Moscú a los mercenarios, denegando una solicitud de extradición lanzada por Ucrania y devolviendo a su cauce las tranquilas aguas por las que siempre discurrió la relación entre Minsk y Moscú.

Putin aseguró al respecto que todo fue una operación llevada a cabo conjuntamente por los servicios secretos de Estados Unidos y Ucrania, afirmando que se les tendió una trampa para que entraran en Bielorrusia con el fin de hacer una escala de camino a su destino final y fueran detenidos allí, acusados de desestabilizar la situación durante la campaña electoral. El jefe del Kremlin, no quiso dar más detalles sobre el grupo en cuestión, ni el país en el que tenían preparada su intervención armada.

Finalmente, Putin aseguró que cree que las Fuerzas de Seguridad de Bielorrusia «se comportan con bastante moderación», respecto a las denuncias de la oposición que sostienen que se están violando los derechos humanos a la hora de intentar frenar las protestas, y expresó que «la situación se está corrigiendo», apostillando que «todos los problemas que, ciertamente existen –de lo contrario, la gente no saldría a las calles– se resolverán en el marco constitucional con la ley y por medios pacíficos».

Desde que anunciase la victoria por más del 80% de los votos de Aleksander Lukashenko en las pasadas elecciones presidenciales en Bielorrusia, se han organizado numerosas manifestaciones de protesta en las principales ciudades del país. La oposición, que se encuentra refugiada en Lituania y Polonia, no reconoce los resultados e insiste en una repetición de los comicios, mientras Lukashenko se ha mantenido firme en su postura.

Durante las protestas se han realizado numerosas detenciones, sumando ayer la de trece periodistas que se encontraban cubriendo una movilización en el centro de Minsk.