Una reforma judicial para blindar a Cristina Fernández

La oposición argentina acusa al Gobierno de presentar una ley que busca el cierre de los procesos contra la vicepresidenta

Virtual session of Argentina's Senate, in Buenos Aires
La vicepresidenta argentina, Cristina Fernádez, preside también el Senado, donde la polémica reforma judicial ya ha sido aprobadaMATIAS BAGLIETTOReuters

¿Es vital empezar a promover una reforma judicial en mitad de una pandemia? ¿Qué ésta sea la primer gran propuesta del Gobierno peronista? Los argentinos están mucho más preocupados por la plaga, su economía y la seguridad pero el Gobierno peronista, sobre todo el ala kirchnerista, parece tener otras prioridades: Blindar a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Ayer, la reforma que impulsa el Gobierno de Alberto Fernández, en medio de un debate que generó fuertes conflictos entre el peronismo y la oposición, pero que también genera roces dentro del mismo oficialismo, avanzó. Consiguió media sanción en el Senado –feudo de CFK-. Ahora las fichas se mueven entre los diputados, donde no será tan fácil.

El presidente prometió reformar la Justicia en su investidura. “Nunca más una Justicia que persigue según los vientos políticos”, prometió. En el medio estalló la pandemia y la iniciativa tuvo que posponerse. Siempre se encargó de decir que ésta era parte de su agenda, que él es profesor de Derecho, que mejorar la Justicia es una de sus obsesiones. En esto último quizás coincide con Cristina Kirchner, su vicepresidenta y mentora.

Para Cristina, la reforma, por cómo está estructurada, viene a resolver en parte su situación judicial. Ella denuncia que fue perseguida por el macrismo -al igual que sus hijos y otros dirigentes de su Gobierno- en una maniobra de Lawfare (persecución a dirigentes populares a través de la Justicia en complicidad con grupos económicos y mediáticos).

En el punto de mira de los jueces

Cristina llegó a tener 13 procesamientos y 7 órdenes de prisión, hoy todos ellos revocados. La gran mayoría de intervenciones públicas de Cristina (casi todas a través de Twitter) desde que asumió la vicepresidencia fueron vinculados a los temas judiciales que la involucran directa o indirectamente.

La vicepresidenta pretende una reforma más profunda, que incluya cambios en la Corte, el Consejo de la Magistratura y la Procuración. Distintos sectores del Frente de Todos plantearon que esta es “la reforma judicial de Alberto” y no quieren quedar todos atrapados en una posible derrota política si la ley no sale. Es una reforma “express”

Dese la oposición, por un lado hay dudas sobre la pertinencia de este debate en este momento. Pero yendo a la cuestión de fondo, el miedo es que este proyecto termine condicionando a los jueces que hoy investigan a Cristina o a los que pueden investigar a Macri. Básicamente, el proyecto crea nuevos juzgados y se teme que se ocupen esos lugares con jueces afines al Gobierno. Además de remover algunos del Supremo.

A lo largo del debate que se vio en comisiones en el Senado, no hubo grandes justificaciones sobre cómo va a impactar la medida en la vida cotidiana de la gente. Es más bien un debate de la política y para la política, que en muchos casos también se va a ver beneficiada tangencialmente por el aumento de juzgados. Gobernadores van a poder negociar, probablemente, nombramientos en sus provincias.

Más allá de las cuestiones técnicas, el debate le genera a Alberto un problema político en un momento en que necesita más cohesión política que nunca.

Si la ley sale, el mandatario argentino va a quedar irrefrenablemente divorciado de un sector moderado de la ciudadanía que lo votó (o lo apoyó tácitamente) apostando a un cambio respecto de Cristina. Si la ley no sale, Fernández quedaría mal parado para el frente interno de su coalición de gobierno. Constantemente lo acusan de ser “tibio” o “radical” a la hora de gobernar.

Ahora Sergio Massa, fichaje del peronismo a última hora y el presidente de la Cámara de Diputados, va a convocar a todos los bloques y va a proponer una batería de temas para discutir las próximas semanas.

Los aliados del Frente de Todos –oficialismo- piden que Alberto se involucre más en la discusión pública. “Necesitamos que Alberto juegue fuerte. Que la defienda él. Es su reforma. ¿O no?”, asegura un diputado de la mayoría peronista

Pareciera que Fernández esconde la cabeza como una avestruz mientras Cristina cabalga en el Congreso. Su reforma ha quedado “invadida”, transformada en otra “criatura”. Es la primera vez en el mandato donde se ve a un presidente opacado por las huestes kirchneristas, algo que muchos temían cuando la dupla ganó las elecciones. El juego de tronos ha comenzado.