Brasil lanza la mayor operación policial contra el crimen organizado

El objetivo de “caja fuerte” es debilitar las finanzas del Primer Comando de la Capital, el principal cártel de las drogas del gigante suramericano

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, hizo honor a su apodo de pistolero con mano de hierro. Durante la campaña prometió no tener piedad con los delincuentes. Veremos si este operativo sirve para debilitar al narco o tan solo, de cara a la galería.

La Policía federal de Brasil lanzó ayer una gigantesca operación para debilitar financieramente al mayor grupo narcotraficante del país, bloqueándole el equivalente a 46 millones de dólares que ocultaban en numerosas cuentas bancarias. El operativo se llamó “caja fuerte”.

Más de mil policías cumplían desde temprano 422 mandatos de prisión y 201 allanamientos en 19 Estados brasileños en los que actúa el Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor organización criminal de Brasil, originaria de Sao Paulo.

Los investigadores identificaron a los responsables dentro del PCC de lavar el dinero proveniente del tráfico de droga, quienes canalizaban parte de las ganancias hacia numerosas cuentas bancarias para “recompensar a miembros encarcelados del grupo”.

Fueron identificados 210 integrantes del alto escalón de la facción, presos en cárceles federales [de máxima seguridad], que recibían valores mensuales por haber ocupado cargos relevantes en la organización delictiva o por haber cumplido órdenes de los líderes como la “ejecución de funcionarios públicos”, añadió la corporación.

Los valores de esta “mesada” variaban según la función de cada miembro y el tipo de trabajo que cumplían al momento de ser encarcelados. Para intentar burlar los controles, estas recompensas eran depositadas en cuentas de terceros, que no integran el PCC.

En total, la Justicia ordenó el bloqueo de 252 millones de reales (unos 46,6 millones de dólares) en cuentas vinculadas a la organización y confiscó más de 6 millones de reales en efectivo (1.1 millones de dólares).

El objetivo de operaciones de este tipo es “asfixiar el patrimonio” de las facciones para dificultar sus actividades, explicaron los policías en una conferencia de prensa en el Estado de Minas Gerais (sureste).

Los reyes del crimen

El PCC fue creado en 1993 en Sao Paulo. Con más de 30.000 miembros en la actualidad, tiene presencia en la mayoría de los Estados brasileños y también actúa en el tráfico internacional, enviando drogas hacia Europa, África y Asia.

Su máximo líder, Marcos Willians Herbas Camacho, ‘Marcola’, cumple desde 1999 una pena de más de 200 años de cárcel. Desde 2019 está preso en una cárcel de máxima seguridad en Brasilia, pero sigue dirigiendo los designios del grupo.

El grupo fue responsable en 2006 por la mayor ola criminal jamás registrada en Brasil, atribuida a una reacción de la banda a planes de trasladar a Marcola y a otros 700 dirigentes del grupo a prisiones de alta seguridad. Los miembros del PCC atacaron comisarías y vehículos policiales y al día siguiente extendieron los atentados al interior del Estado.

En tres días, se registraron unos 200 ataques, que dejaron alrededor de 90 muertos. Su mayor enemigo es el Sindicato Rojo, quien opera en las favelas de Río y en cárceles. Ahora el Gobierno teme otra gran represalia por parte de PCC y ha blindado las comisarias del país. Una guerra se libra en Brasil uno de los países con mayor número de homicidios después de Honduras y el Salvador.