“Charlie Hebdo” vuelve a publicar las caricaturas de Mahoma al arrancar el juicio

Catorce personas se sientan en el banquillo por complicidad en el atentado que acabó con la vida de once trabajadores del semanario satírico en 2015

Todos recordamos ese fatídico 7 de enero de 2015, cuando dos hombres armados con fusiles de asalto entraron en la redacción de “Charlie Hebdo”, el semanario más irreverente de Francia y, en menos de dos minutos, asesinaron a once personas, incluyendo al director del semanario, periodistas y dibujantes. Fue el acto que inauguró el año de los atentados terroristas más violentos que se hayan vivido en la historia del país.

Hoy, cinco años y medio después, llega por fin la hora de las cuentas. El nuevo Palacio de Justicia de París está listo para iniciar un juicio enorme -con cierto matiz de espectáculo- que involucra a 14 acusados, 94 abogados, 144 testigos, 200 personas constituidas como acusación civil y 90 medios de comunicación acreditados.

La duración del juicio del “Charlie Hebdo” está fijada en 49 días -desde el 2 de septiembre hasta el 2 de noviembre- y como novedad, se trata del primer juicio por terrorismo que será grabado en vídeo “por el interés que representa para la constitución de archivos históricos de la justicia”, según comunicación oficial de la Fiscalía Nacional Antiterrorista de Francia.

Por supuesto, se han implementado medidas excepcionales de seguridad como la instalación de detectores de metales en todas las entradas y un perímetro de seguridad alrededor del recinto.

¿Quiénes son los acusados?

Recordemos que los dos principales responsables del atentado contra el semanario fueron abatidos por la Policía francesa el 9 de enero de 2015, dos días después de la matanza. Se trata de los hermanos Chérif et Saïd Kouachi, quienes reivindicaron el ataque, declarando en la televisión francesa que cumplían una misión comandada y financiada por Al Qaeda Yemen.

La muerte de estos dos terroristas complica las investigaciones del caso y, por ende, el juicio completo, ya que los 14 acusados de hoy entran en la categoría denominada “secondes couteaux” (segundos cuchillos) que corresponde a las personas que habrían actuado en complicidad con los principales perpetradores, bien sea de manera intelectual o material.

Resulta necesario aclarar que de los 14 acusados, sólo 11 serán sentados en el banquillo hoy, puesto que los tres restantes, la mujer Hayat Boumedienne y los hermanos Belhoucine, lograron huir de Francia en dirección a Irak pocos días antes del atentado. Distintas fuentes han señalado su muerte pero esta nunca ha sido confirmada, por lo cual las autoridades francesas no han levantado las órdenes de búsqueda y arresto en su contra.

El nombre más conocido entre los acusados presentes en el estrado es, sin duda, Ali Riza Polat, sospechoso de haber jugado un papel primordial en los preparativos de los atentados, en particular, suministrando las armas y municiones utilizadas por los hermanos Kouachi, quienes fueron capaces de disparar 50 balas en dos minutos en la sala de redacción de “Charlie Hebdo”. La Fiscalía pide cadena perpetua para Polat.

Su abogada defensora también tiene historia mediática: es Isabelle Coutant-Peyre, más conocida por ser representante legal y esposa del terrorista venezolano “Carlos”, encarcelado desde hace 26 años en Francia. Coutant-Peyre ha denunciado una “desigualdad de armas” al señalar que la Fiscalía se ha permitido la convocatoria de 101 testigos contra Polat, mientras que ella y su equipo defensor se han plegado al derecho legal de citar sólo cinco testigos.

Del resto de los acusados presentes, nueve son juzgados por “asociación criminal terrorista” y enfrentan veinte años de prisión. Y entre el grupo, una rareza: uno de los imputados es juzgado en libertad -aunque bajo ciertas restricciones judiciales– enfrentando el cargo de “asociación para delinquir”, delito punible con diez años de prisión.

¿Cómo va a cubrir el semanario este juicio?

Simple: sacándole la lengua al terrorismo. La revista ha vuelto a publicar en su edición de ayer los mismos dibujos que la hicieron blanco de un odio homicida en 2015: primero, la reproducción de todas las caricaturas de Mahoma publicadas en 2005 por el diario danés “Jyllands-Posten” y que “Charlie Hebdo” había reeditado a su vez en 2006. También se publica esta semana la controvertida portada de la edición número 712 en la que se muestra al profeta Mahoma tapándose los ojos con desesperación y diciendo: “Es difícil ser amado por imbéciles…”, una caricatura realizada por el famoso dibujante “Cabu”, asesinado en la masacre de ese 7 de enero por los hermanos Kouachi que juraron “vengar al profeta”.

La revista explica en su editorial por qué se arriesga a remover la herida y volver a publicar imágenes que ya le costaron 11 vidas: “Estos dibujos son historia, y la historia no se puede reescribir ni borrar. Desde enero de 2015, nos han pedido que produzcamos más caricaturas de Mahoma. Siempre nos habíamos negado a hacerlo porque no había una buena razón que tuviese sentido y aportara algo al debate. Reproducir estas caricaturas esta semana de la apertura del juicio a los ataques terroristas de enero de 2015 nos pareció esencial.”

Otro enigma importante ante el inicio del proceso judicial es confirmar quiénes de los trabajadores del semanario estarán presentes en la sala. El actual director de “Charlie Hebdo”, Laurent Sourisseau (apodado simplemente “Riss”), quien recibió una bala en el hombro esa mañana del 7 de enero, ha reconocido ante la opinión pública que la publicación gasta aproximadamente 1,5 millones de euros al año para garantizar la seguridad de sus empleados y de la nueva sede, cuya dirección permanece en el más absoluto secreto.

Por supuesto, exponerse durante 49 días de juicio delante de cámaras, periodistas, invitados y testigos es un riesgo de dimensiones incalculables.

Por su parte, la opinión pública sigue recordando el atentado contra “Charlie Hebdo” como una de las mayores tristezas de Francia. En la calle Nicolas Appert de París, donde se encontraba la vieja sede del semanario, se observa un mural con los rostros de las once víctimas de la masacre: Charb, director del periódico, los dibujantes Cabu, Honoré, Tignous y Wolinski; el economista Bernard Maris, la psicóloga y columnista Elsa Cayat, el escolta de Charb, Franck Brinsolaro; el corrector Mustapha Ourrad, Frédéric Boisseau, encargado del mantenimiento del edificio, y un invitado de la redacción, Michel Renaud.

Una vez al año, en enero, los vecinos de la zona instalan una especie de mesa comunal frente al edificio de “Charlie Hebdo” para celebrar un “brunch” y recordar a las víctimas. Hay canciones y flores. Y muchas emociones encontradas.