Macron lanza un ambicioso plan de recuperación económica de 100.000 millones de euros

Francia convierte la economía verde y la reindustrialización en los motores de la recuperación tras la pandemia

Quitarse la crisis de encima en un tiempo límite de dos años, el plazo que queda para las próximas elecciones presidenciales. Éste es el objetivo que Francia se marca con el ambicioso plan de 100.000 millones de euros presentado por el primer ministro galo, Jean Castex, este jueves en París. Un monto considerable centrado esencialmente en la inversión para contrarrestar los efectos de lo que señalan los pronósticos: el país cerrará 2020 con una contracción del 11% de su PIB, los peores registros desde el final de la II Guerra Mundial.

Y a este plan el Ejecutivo francés le ha bautizado de una forma sencilla: “France Relance”, relanzamiento, y en sus epígrafes se mezclan gastos y desgravaciones fiscales que pretenden hacer que la economía del país vuelva a la senda anterior a la pandemia y hacerlo, de paso, impulsado la sostenibilidad. Y todo ello con una promesa de oro: los impuestos no aumentarán.

Al menos así lo asegura a día de hoy el jefe de Gobierno. “No reproduciremos el error de realizar aumentos de la fiscalidad que debilitan nuestro crecimiento y enviarían señales negativas tanto a los hogares como a las empresas”, dijo Castex al presentar en París el plan rodeado de algunos de sus principales ministros.

El nuevo paquete será inyectado durante los próximos dos años a la economía gala en torno a tres prioridades definidas desde que empezó a quedar claro que la pandemia iba a afectar como nunca a la economía y sociedad francesas: transición ecológica, competitividad de las empresas y cohesión social, si bien sobre todo ello planea el objetivo general de frenar la destrucción de empleo.

Castex ha cuantificado este último objetivo en una entrevista este jueves en la emisora RTL. El objetivo es “crear en 2021 unos 160.000 empleos”, ha dicho Castex apelando a las empresas del país para que hagan un esfuerzo en este sentido. El empleo juvenil también es un objetivo importante del Gobierno, con 6.500 millones de euros destinados a fomentar la contratación de los más jóvenes.

Más allá de las medidas de emergencia, el Gobierno también espera estimular la inversión en tecnologías verdes, y ayudar a algunos sectores económicos como el de la salud a ser más competitivos. “La crisis ha revelado algo insoportable, la dependencia de la economía francesa en ciertos sectores vitales. Hemos seleccionado un cierto número de sectores en los que vamos a invertir de forma masiva para reubicar sus actividades actuales o futuras”, ha sentenciado el primer ministro galo.

Entre los 100.000 millones de euros, 80.000 pesarán directamente en el presupuesto del Estado y se sumarán a la deuda pública a corto plazo de Francia, que se prevé alcance 121% del PIB este año. Una parte -40.000- se financiará con subsidios del Plan de Recuperación Europeo. A pesar de que por tanto, ese plan supone un incremento de presión sobre la deuda francesa, el Ejecutivo se muestra confiado con su apuesta.

Del éxito de este plan dependerá en buena parte el futuro político de Macron y el de su primer ministro. Ya cuando presentó la hoja de ruta de su nuevo Gabinete, a mediados de julio, el entonces flamante primer ministro Castex insistió en que los 600 días que le quedaban al mandato de Macron estarían en buena parte consagrados a recuperar el ritmo económico de antes de la pandemia.

El nuevo plan llega como complemento a los 470.000 millones movilizados de urgencia desde el comienzo de la crisis, cuyos puntos fuertes fueron el paro parcial y los préstamos para las empresas garantizados por el Estado.