El fantasma de Hillary Clinton se cierne sobre Joe Biden

Las imágenes de violencia en EE UU y la sensación de caos restan empuje al candidato demócrata, que pierde el voto blanco suburbano mientras Trump gana terreno en los sondeos

Se respira tensión en las calles de las principales ciudades del país, especialmente al anochecer. Las protestas raciales y los consecuentes disturbios originados por la muerte de George Floyd en mayo han estado presentes de manera intermitente desde entonces y se han ido extendiendo de costa a costa del país.

Pero esa tensión contenida durante décadas ha ido en aumento tras la aparición de nuevos episodios de violencia y el desproporcionado uso de la fuerza que con frecuencia emplean de manera extrema las autoridades policiales contra estadounidenses de raza negra.

Kenosha y Portland son otros ejemplos recientes de cómo un acontecimiento puntual se puede acabar convirtiendo, en apenas unas horas, en una herida abierta latente a nivel nacional. La crispación, lejos de apagarse, va también en aumento.

Más de 1.000 estadounidenses mueren al día por coronavirus, pero la economía y las altas tasas de desempleo que ha generado la pandemia empiezan a recuperarse mucho más rápido de lo que cualquier experto hubiera pronosticado hace unos meses.

Cifras positivas que benefician a Donald Trump y le ofrecen una amplia ventaja ante su adversario de cara a su reelección porque el presidente es muy consciente de que la economía siempre ha sido, desde el inicio de su mandato, su mejor carta de presentación.

Aunque no todo son luces en esta recta final de Trump en su meta de permanecer cuatro años más en la Casa Blanca. Alguna sombras han enturbiado esta última etapa, acrecentando la polémica por unas supuestas declaraciones de Trump publicadas en la revista The Atlantic en las que se habría referido a los soldados estadounidenses muertos en combate como “imbéciles” y “perdedores”.

La misma publicación asegura que Trump se habría negado a visitar un cementerio con soldados estadounidenses enterrados tras la Segunda Guerra Mundial en Francia para no estropearse el peinado ese día de lluvia intensa, alegando no considerar necesario honrar a los muertos en guerra.

El presidente Donald Trump se veía obligado a desmentir esas acusaciones tras la reacción de malestar originada, especialmente entre un colectivo que hasta ahora le habría ofrecido gran parte de su apoyo y que podría ser decisivo, el 3 de noviembre, en las urnas. Los militares.

“Si realmente existe gente que ha dicho eso, se trata de escoria humana y mentirosa”, dijo Trump a los medios nada más llegar a la Casa Blanca. “Estoy dispuesto a jurar sobre lo que sea que jamás he hecho semejante comentario sobre nuestros héroes caídos”, se defendió Trump, asegurando que nadie respeta a los soldados más que él. “¿Qué animal podría decir tal cosa?”, añadió.

La propia Melania Trump, algo totalmente inusual en ella, publicó un tuit defendiendo a su marido al asegurar que la noticia no es cierta. “Se ha convertido en un momento muy peligroso por creer a fuentes anónimas sobre todo lo demás… Esto no es periodismo, es activismo”, dijo la primera dama.

Pero la credibilidad de Trump con respecto a este tema se pone una vez más en duda al haberse conocido otras anécdotas en el pasado de fuertes críticas del presidente contra ex soldados estadounidenses combatientes en conflictos bélicos y capturados por los enemigos. Fue el caso del cinco veces senador por Arizona, fallecido en 2018, John McCain. “No es un héroe de guerra; sólo lo es porque fue capturado: prefiero a los que no han sido capturados”, llegó a decir Trump de él.

Ley y orden

A pesar de estas últimas acusaciones contra Trump, que se han conocido esta semana, los resultados de las más recientes encuestas siguen aumentando a su favor. Y su lema “ley y orden”, impulsado estratégicamente tras las protestas raciales extendidas por todo el país, están reforzando el apoyo del republicano en los sondeos y podrían también garantizarle un buen resultado en las urnas.

Aunque los últimos dos meses de campaña serán decisivos y todavía muchas cosas pueden estar por pasar. Los posibles resultados siguen tan abiertos como la tendencia en aquellos estados donde su posición no está claramente definida.

Los demócratas tratarán de evitar a toda costa que se repita la misma historia de las elecciones de 2016, cuando todas las encuestas daban por ganadora a su candidata presidencial Hillary Clinton con una diferencia de más de 4 puntos y, a pasar de los más de 3 millones de votos a favor, perdió la carrera presidencial.

Pero si Trump se aferra a la teoría del miedo para imponer el caos con la fuerza de las autoridades competentes, Biden se muestra cada vez más contundente en sus mensajes hacia su contrincante. “Trump será el único presidente de la historia moderna del país que dejará más desempleados que cuando llegó”.

Tras las Convenciones Nacionales Demócrata y Republicana celebradas este pasado mes de agosto, las encuestas posicionan a los dos candidatos a la Casa Blanca a la par, con una ligera ventaja de Joe Biden sobre Donald Trump.